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Resonancia magnética

La resonancia magnética es técnica de imagen avanzada que permite obtener gráficos del interior del cuerpo en 2 ó 3 dimensiones, a fin de localizar alteraciones en el organismo aun en etapas iniciales.

Se vale de complejo conjunto de emisores de electromagnetismo, antenas receptoras de radiofrecuencia y computadoras que analizan los datos para producir imágenes de gran precisión.

Para qué sirve

Con la resonancia magnética es posible detectar o descartar problemas en órganos y tejidos internos, lo cual evita realizar agresivos procedimientos como mielografía (punción lumbar), artrografía (introducción de medios de contraste en articulaciones) y algunos otros que generan molestia al paciente.

Es método diagnóstico ideal para la valoración de múltiples padecimientos y alteraciones corporales:

Cabe señalar que también permite realizar estudios de difusión, perfusión y hemodinámica (se basa en el movimiento del agua para evaluar la dinámica del flujo sanguíneo del cerebro y detectar alteraciones), espectroscopía multivoxel o multivolumen (para medir pequeños cambios metabólicos que ocurren principalmente en el cerebro), colangiografía (evaluación de los conductos biliares) y angiografía (examen de los vasos sanguíneos).

En qué consiste

Para obtener imágenes sin la intervención de radiaciones ionizantes (rayos gama o X), habitualmente se somete al paciente a la acción de un imán de 1.5 tesla (unidad de medida del magnetismo, denominada así en honor a Nikola Tesla), que equivale a 15 mil veces el campo magnético de la Tierra; no obstante, en la actualidad empiezan a difundirse sistemas de 3 tesla (3T).

El poderoso magneto o imán, que es el corazón del sistema, está aislado por una cubierta de plástico. Su potencia es tal que atrae a los protones que están contenidos en los núcleos de los átomos de hidrógeno que conforman los tejidos humanos, los cuales cambian su valor de positivo a negativo (el  paciente debe ser muy cuidadoso y retirarse cualquier objeto u accesorio metálico cuando se someta a este estudio, ya que la fuerza de atracción podría ocasionar accidentes; por esta misma razón, los individuos que tienen placas metálicas en alguna parte del cuerpo no pueden someterse a este análisis).

Cuando el estímulo se suspende, estas partículas subatómicas regresan a su posición original, liberando energía que se transforma en señales de radio que pueden ser captadas por una computadora que las transforma en imágenes de alta definición. Estos gráficos se pueden manipular para destacar cualquier estructura, vascular o nerviosa, por ejemplo, y agregarle el color que se crea conveniente para resaltarla de otros órganos y determinar su forma y funcionamiento. Asimismo, puede obtenerse una estructura o grupo de éstas resaltadas utilizando medios de contraste.

La resonancia magnética también es capaz de hacer reconstrucciones en tercera dimensión, rotarlas e incluso seccionarlas en tantas partes como se necesiten, lo que resulta muy útil, por ejemplo, durante una cirugía.

Cabe señalar que el electromagnetismo genera gran cantidad de calor (durante el proceso la temperatura se incrementa a aproximadamente 269° Celsius o centígrados); es por ello que esta clase de instrumentos cuenta con mecanismos de enfriamiento que trabajan con helio o nitrógeno líquidos, de manera similar a como funcionan los sistemas de refrigeración caseros.

Asimismo, el equipo en su conjunto se encuentra dentro de un cuarto cubierto de cobre en su interior, a fin de evitar la interferencia de cualquier onda de radiofrecuencia que pudiera llegar del exterior. Dicho espacio se conoce como Jaula de Faraday.

Preparación del paciente

Riesgos

La resonancia magnética no utiliza rayos X, ni ningún otro tipo de radiación, lo que la convierte en procedimiento inofensivo y seguro para todos los pacientes. No causa dolor ni molestia alguna, pero es importante saber que:

Resultados

El encargado de interpretar los hallazgos obtenidos mediante resonancia es el médico radiólogo, el cual se especializa en realizar y analizar las imágenes de gabinete. Cuando éstas se integran a las características clínicas del paciente, se puede hacer diagnóstico.

Los resultados se consideran normales cuando los órganos y las estructuras estudiadas no presentan alteraciones aparentes. El diagnóstico definitivo de cualquier trastorno dependerá de la parte del cuerpo a examinar y de la naturaleza del problema. Consulta a tu médico cuando tengas alguna duda o inquietud.

Fuentes: