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Diabesidad, alianza mortífera

Lunes 14 de julio del 2014, 09:55 am, última actualización.

Obesidad y diabetes son problemas de salud que no sólo generan disminución en la calidad de vida y numerosos fallecimientos, sino que van de la mano. Por ello, médicos y medios informativos emplean nuevo término para catalogar este fenómeno: diabesidad.

Diabesidad, alianza mortífera

Hace tiempo, la gente que escuchaba que alguien había muerto a causa de diabetes (cifras elevadas de azúcar en sangre) se extrañaba del hecho, toda vez que era digno de considerarse algo excepcional. Hoy, dicho padecimiento ha rebasado a las enfermedades cardiovasculares como primera causa de muerte en México y, de acuerdo con los datos más recientes del Sistema Nacional de Información en Salud, cada año fallecen 70,000 personas por este mal, de un total de 500,000 decesos.

Quizá dentro de poco aparezca un nuevo villano en las estadísticas, y es muy probable que se le otorgue la categoría de ser uno de los principales causantes de mortalidad en la República Mexicana. Se trata del aumento en el volumen de grasa corporal, al cual se le clasifica en sobrepeso (aumento de peso entre 10 y 20% de su cifra ideal) y obesidad (incremento en 20% o más del peso adecuado). Este padecimiento ha alcanzado cifras inauditas en los últimos años, pues la Encuesta Nacional de Salud Pública 2006 ha revelado que forma parte de la vida de 70% de los mexicanos entre 30 y 60 años de edad.

Si usted observa, hemos citado las enfermedades anteriores en forma independiente, pero es tan clara la asociación que existe entre una y otra que la comunidad médica internacional ha creado nuevo concepto para caracterizar a estas “siamesas”: diabesidad, el cual resume las complicaciones derivadas del estilo de vida poco saludable, aunque cada vez más común, que pone en riesgo los niveles de presión arterial, grasas (colesterol y triglicéridos) y, por supuesto, glucosa en sangre, cuyas cifras ideales deben ser menores a 126 miligramos por decilitro.

Alarmante realidad

El término diabesidad se acuñó para hacer énfasis en la relación entre diabetes y obesidad, dice el Dr. Joel Rodríguez Saldaña, jefe de Servicios de Programas de Prevención y Atención Médica de Enfermedades Crónicas y Degenerativas, adscrito al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), “toda vez que se ha demostrado que el tejido adiposo (graso) produce sustancias o moléculas que afectan al páncreas y, con ello, aceleran el daño a este órgano, lo que puede derivar en diabetes.

“Parte importante del crecimiento que ha tenido la enfermedad en todo el mundo, sin que México sea la excepción, es el aumento en el porcentaje de personas con obesidad y sobrepeso. Hay que poner especial atención en lo siguiente: se ha demostrado que no es necesario tener obesidad muy marcada para estar en riesgo de llegar a la diabetes. Tener sobrepeso ya es una condición que puede generar problemas para mantener las cifras normales de glucosa”, señala el Dr. Rodríguez Saldaña. 

Como ya se estableció, este nuevo concepto trata de sintetizar la preocupación por un fenómeno como la obesidad que, lejos de ser considerado problema estético, debe señalarse como la responsable de numerosas enfermedades.

Por otra parte, investigadores de todo el mundo estudian hoy día, el síndrome esteatósico, que tiene que ver con las células que no están preparadas o no son capaces de alojar grasa, las cuales se conocen como células no adipositarias.

Resulta ser, dicen los expertos, que el organismo tiene un sistema protector que lucha para impedir que este síndrome se apodere de él, pero algo que dificulta el éxito de esta batalla es la carga genética de cada persona, es decir, la propensión a sufrir alguna enfermedad (diabetes, en este caso), junto con excesivo consumo de grasas, algo muy común en Latinoamérica y especialmente en México.

Estas grasas se acumulan dentro de las células musculares de brazos y piernas, pero también en las fibras musculares cardiacas, hepatocitos (forman parte del hígado) y células beta del páncreas, situación que paulatina, pero inevitablemente, modifica el metabolismo (asimilación de alimentos) y condiciona que exista resistencia a la insulina (cuando esta sustancia que permite asimilar la glucosa ya no es aprovechada por los tejidos, de modo que el azúcar se queda en la sangre).

Entonces, el páncreas, descontrolado por la elevación de glucosa, acelera su trabajo para producir más insulina, y este hecho, a su vez, incrementa la grasa que ya existe. De esta forma, la diabetes está a la vuelta de la esquina.

Cifras pesadas

México se ha convertido en el segundo país más obeso del mundo, tan sólo detrás de Estados Unidos. Además, si particularizamos en el tema, las mujeres se encuentran más afectadas que los hombres porque tienen masa corporal igual o mayor a 30 (un índice superior a 25 señala sobrepeso, y por encima de 30 se cataloga obesidad leve).

Los estándares han “engordado” paulatinamente. En 1993, por ejemplo, los resultados de la Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas (ENEC 1993) mostraron que la prevalencia de obesidad en adultos era 21.5%, mientras un año más tarde, con datos de la Encuesta Nacional de Salud 2000 (ENSA), se observó que 24% de los adultos en nuestro país sufrían sobrepeso.

Hoy, las cifras más recientes son elocuentes: aproximadamente 30% de la población mayor de 20 años (mujeres, 34.5%, hombres, 24.2%) tiene obesidad. En el caso de los niños la situación es igualmente alarmante, ya que 26% de ellos presenta sobrepeso u obesidad, lo que se traduce en conglomerado de más de cuatro millones de escolares entre los 5 y 11 años de edad.

Más casos, más jóvenes

El Dr. Rodríguez Saldaña, quien ha establecido programas de prevención muy exitosos en el estado de Hidalgo, mismos que sirvieron como base a su labor actual dentro del ISSSTE, explica que “la diabetes puede ocurrir en todas las edades, pero con base en algunos registros nacionales sabemos que en la población mexicana la mayoría de los diagnósticos se realiza en personas de entre 35 y 55 años, y muy pocos son los casos que ocurren después de los 65 años”.

Esto, señala el especialista, contrasta con lo que sucede en otras partes del mundo: “Por ejemplo, con la población de los países caucásicos (Europa), donde la edad promedio para el diagnóstico de la enfermedad es a los 53 ó 54 años, y ello es muy similar a lo que sucede en Estados Unidos”.

Los casos de diabetes en adolescentes y niños mexicanos también se han incrementado en los últimos tiempos, dice el experto, lo que está en relación directa con la mayor presencia de obesidad en menores de edad. Por ello, enfatiza, las medidas preventivas y los cambios en la atención médica son elementos que nos podrán ayudar a controlar la situación.

Mortalidad a la alza

Rodríguez Saldaña comenta que su responsabilidad en el ISSSTE tiene una meta fundamental: “Detener el avance de la mortalidad, y para eso buscamos que las personas que están más descontroladas reciban un manejo muy oportuno y preciso, a fin de que se les coloque en situación de menor riesgo, entendiendo que en cualquier enfermedad el que está en mayor peligro es aquel que está más descontrolado.

“Estamos buscando, además, que los equipos de salud que se han integrado para formar las clínicas de diabetes del instituto puedan atender otros problemas crónicos de salud, como obesidad, dislipidemia (aumento en los niveles de grasa en la sangre), hipertensión (presión arterial elevada) y atención a las personas mayores de 65 años, pues todos ellos forman parte de la misma problemática”, reconoce.

Tiene que ser así, abunda el galeno, “porque la mortalidad que genera la enfermedad es muy alta y ha venido incrementándose a razón de 5,000 defunciones por año desde 1999. Es decir, que si nosotros calculamos que en 2005 murieron 70,000 personas, podemos sumarle 10,000 fallecimientos más para este 2007”.

Muchas de estas defunciones “ocurren en personas mayores de 65 años, lo que puede parecer ‘no tan malo’, pero no se ve así cuando se observa que muchos de estos pacientes tienen tal variedad de daños que se manifiestan en su capacidad visual, hipertensión, amputación o problemas cardiovasculares”, es decir, tienen baja calidad de vida.

“Algo interesante que se debe resaltar es que 4% de los decesos ocurren en gente menor de 65 años, pero hay algo más: la diabetes es la primera causa de muerte entre hombres de 45 a 64 años, dato muy preocupante porque prácticamente muchos de estos individuos pierden entre 10 y 15 años con respecto a la expectativa de vida que tenemos los mexicanos”, indica.

El Dr. Rodríguez Saldaña deja en el aire una estadística que muestra con todos sus rasgos la peligrosidad de la enfermedad: existe enorme desproporción entre las muertes ocurridas por diabetes y los demás decesos. Sí, porque anualmente mueren 70,000 personas de un total de ocho millones de casos diagnosticados con azúcar elevada en sangre, sólo que el país cuenta con población de 105 millones de habitantes, y el total de muertes al año en México no rebasa 500,000. En otras palabras, prácticamente 1 de cada 7 mexicanos fallece debido a la diabetes.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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