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Diabetes, el control está en sus manos

Viernes 10 de octubre del 2014, 08:14 am, última actualización.

Si le acaban de diagnosticar diabetes, debe saber que ello no significa que no podrá seguir con sus actividades diarias. Todo lo contrario, millones de personas tienen esta afección y llevan una vida prácticamente normal, gracias a su apego al tratamiento.

Diabetes, el control está en sus manos

La diabetes no tiene cura, y su control es responsabilidad del paciente, quien debe entender que el tratamiento contra la enfermedad durará toda la vida, por lo que es fundamental no descuidar la administración de hipoglucemiantes (medicamentos que reducen los niveles de glucosa en sangre) y/o insulina, (encargada de transportar el azúcar consumida a hígado y músculos), practicar ejercicio y seguir una dieta especial.

Este padecimiento se presenta cuando la cantidad de glucosa o azúcar en sangre rebasa las cifras normales (120 miligramos por decilitro), lo cual sucede cuando el páncreas deja de producir insulina (tipo 1), o bien, si dicha sustancia se genera en menor medida y la respuesta del organismo hacia ella se ve disminuida (tipo 2).

Actualmente, los médicos que tratan la diabetes (endocrinólogos) animan a sus pacientes a responsabilizarse de su salud mediante el seguimiento de dieta especial, práctica de ejercicio y revisiones constantes de los niveles de glucosa que indican qué tan efectivos son los medicamentos administrados.

Tratamiento

A finales del siglo XIX, dos médicos alemanes dedujeron que el páncreas, glándula situada detrás del estómago, producía una sustancia que impedía que los niveles de glucosa en sangre se elevaran. Por su parte, tres científicos canadienses aislaron a ese elemento misterioso y lo denominaron insulina, sustancia que desde 1922 empezó a usarse para tratar diabetes, la cual transformó el futuro de los pacientes y salvó la vida de muchos jóvenes que, de otro modo, habrían muerto tras larga y dolorosa enfermedad. 30 años después se descubrió que la diabetes tipo 2 podía tratarse mediante comprimidos administrados por vía oral (hipoglucemiantes) para reducir la cantidad de glucosa en la sangre, los cuales siguen utilizándose en la actualidad.

Cuidado con la dieta

Padecer diabetes no significa que se deba seguir régimen restrictivo de comidas, sino uno saludable, lo cual es válido para los dos tipos en que se presenta la enfermedad.

La dieta debe entenderse como un plan que combine correctamente los alimentos adecuados y suprima aquellos que son perjudiciales. Una vez que la persona se acostumbra a los principios básicos, es muy fácil seguir las pautas que se presentan a continuación:

  • Evitar el consumo de azúcar, dulces, chocolates, pasteles, galletas, alcohol y refrescos, ya que son carbohidratos simples y se incorporan a la sangre inmediatamente; se puede recurrir a productos elaborados a base de edulcorantes o sustitutos del azúcar.
  • Comer carbohidratos complejos (pan integral, papas, pasta, arroz y cereales), ya que se absorben lentamente y son buenas fuentes de energía.
  • Reducir el consumo de grasas saturadas, por ejemplo, las contenidas en carnes, leche entera, mantequilla y manteca, ya que son altas en calorías.
  • Preferir grasas insaturadas, pues son menos dañinas que las anteriores, pero evitando su exceso; de forma natural se encuentran en aceites vegetales y margarinas.
  • Consumir 30 gramos de fibra al día permite que los intestinos funcionen adecuadamente y contribuye en el equilibrio de los niveles de glucosa y colesterol; está contenida en cereales, arroz y pan integrales, así como en frutas y verduras que pueden comerse con cáscara.
  • Ingerir proteínas provenientes de carne magra (sin grasa), pescado, pollo sin piel, productos lácteos descremados, cereales y legumbres, pues aunque no se necesitan en grandes cantidades son indispensables para que el organismo repare los tejidos.
  • Moderar el consumo de sal, ya que el exceso ocasiona retención de agua en el organismo y promueve hipertensión arterial.

Ejercicio y diversión

Tomando algunas precauciones, no hay motivo que impida a los afectados con diabetes realizar actividad física; de hecho, muchos pacientes practican diversos deportes, pero como prevención se recomienda que tengan a su alcance líquidos azucarados por si llegara a presentarse reducción de glucosa por debajo de los niveles normales, pues se debe recordar que hacer ejercicio disminuye la cantidad de dicha sustancia en el organismo.

Por otra parte, hay que considerar que la diabetes no es razón para interferir o limitar los viajes, siempre y cuando se sigan algunas recomendaciones especiales al hacerlo a lugares muy apartados, por ejemplo, asegurarse de poder obtener insulina o hipoglucemiantes orales por si se viera privado de su suministro, no guardar todos los medicamentos en la maleta, pues hay ocasiones en que se extravían, y llevar consigo tarjeta o brazalete que indique que se padece la enfermedad.

Medición

El objetivo de cualquier tratamiento para la diabetes es mantener los niveles de glucosa más cercanos a los valores normales en sangre (menos de 120 miligramos por decilitro), los cuales pueden medirse en la comodidad del hogar, oficina, club deportivo o mientras se viaja, gracias al uso de un dispositivo portátil, el medidor de glucosa, que funciona con ayuda de tiras reactivas sensibles a dicha sustancia.

El procedimiento se realiza de la siguiente manera: El paciente se pincha la yema de un dedo y deja caer una gota de sangre en el extremo de una tira reactiva, la cual se introduce al medidor. Unos cuantos segundos después aparece en una pantalla cuál es la cantidad de glucosa en miligramos.

Con el análisis de glucosa en sangre se mide la eficacia de la última dosis de insulina o hipoglucemiante oral administrado; si el resultado revela concentración elevada de la sustancia, debe consultarse al endocrinólogo, especialista que ajustará la dosis.

Como puede ver, la diabetes no tiene por qué limitar las actividades del afectado, ya que es posible vivir normalmente siempre y cuando se responsabilice de cumplir con las medidas antes descritas, lo que, además, evitará el riesgo de sufrir complicaciones propias de la enfermedad, como amputación de piernas, ceguera, daño en riñones, riesgo de infarto o frecuentes infecciones.

Recuerde que más vale prevenir que lamentar; por ello, es muy importante que desde la infancia se siga dieta balanceada y se fomente la práctica de actividad física. Estas medidas deberán ser más estrictas en personas con predisposición, es decir, aquellas que tienen varios familiares con el padecimiento.

SyM - Angélica Villanueva

 

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