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Este año diga sí a la donación de órganos

Jueves 06 de febrero del 2014, 10:14 am, última actualización.

A pesar de la solidaridad que le ha distinguido, el pueblo mexicano aún no ha adoptado la cultura de la donación como una forma de mostrar su apoyo al prójimo; por ello es importante dar mayor difusión a este tema, haciendo hincapié en que un trasplante brinda nueva oportunidad de vida.


Este año diga sí a la donación de órganos

Alejandro era un niño que, a sus poco más de tres años de edad, daba muestras de gran ingenio, sentido del humor y vitalidad; sus familiares le recuerdan así, como un pequeñín que con su presencia llenaba de luz sus hogares y su vida. Desafortunadamente, falleció en septiembre de 2004, pero sus condiciones hicieron que los médicos se acercaran a sus padres para preguntarles si querrían donar los órganos de su hijo.

A pesar de la pena y el dolor que sentían, accedieron y tuvieron la satisfacción de permitir que otros niños con graves problemas de salud disfrutaran una nueva oportunidad de vida; más aún, conocieron la realidad de la donación de órganos en México y decidieron fundar en su ciudad natal, Los Mochis, Sinaloa (noroeste de la República), la Asociación Ale IAP, que tiene la misión de colaborar en la creación de una nueva cultura en torno a la donación de órganos y el trasplante de los mismos.

“Lo que nos ocurrió fue trascendental porque significó dar vida a otras personas, y esa experiencia nos hizo poner en marcha esta asociación para procurar que más gente tengan una oportunidad. Tenemos que tomar en cuenta que todos podríamos requerir un trasplante en algún momento, y que lo que hoy damos tal vez mañana lo necesitarán nuestros seres queridos; es por eso que, en nuestra opinión, al tomar la decisión de ser donador se realiza un acto de amor y se da un paso para terminar con el sufrimiento de alguien y de sus seres queridos”, explica el Lic. Carlos Alejandro Castro Sánchez, abuelo de Ale y presidente de la organización que lleva el nombre del pequeño.

De visita en la Ciudad de México para participar en ExpoSalud 2005, el directivo comentó que varios elementos interfieren en la consolidación de una cultura de donación de órganos en nuestro país. Por un lado, las cirugías para realizar un trasplante son costosas y requieren muchos recursos, pero ante todo “falta cambiar nuestra mentalidad sobre este tema, hacer a un lado los mitos que le rodean, ampliar la información y difusión con que se cuenta y mejorar la infraestructura de atención, porque consideramos que nuestro país debe entrar de lleno en este terreno de la Medicina”.

Situación de trasplantes en México

Un trasplante es, básicamente, cambiar un órgano que ha perdido la capacidad de cumplir sus funciones por otro sano. Estas intervenciones se dividen en cuatro grupos, de acuerdo con la procedencia de la donación en relación con el receptor:

  • Autotrasplante o autoinjerto. Sucede cuando los tejidos provienen de la misma persona, por ejemplo, cuando se toma piel de una región corporal para colocarla en alguna zona dañada.
  • Isotrasplantes. Se da entre gemelos idénticos; tiene la ventaja de que el riesgo de rechazo es bajo (rara vez el organismo atacará a los tejidos nuevos por considerarlos afines a él), pero se restringe a reducido número de individuos.
  • Homotrasplantes o alotrasplantes. Son los más comunes y ocurren cuando el donador y el receptor pertenecen a la misma especie, pero genéticamente son diferentes. Hay rechazo por parte del organismo (reconoce a órganos y tejidos como ajenos y por eso los ataca), pero la creación y mejoramiento de inmunosupresores (medicamentos que minimizan la agresividad del sistema de defensa contra el trasplante) ha convertido a estas cirugías en una realidad.
  • Xenotrasplantes. Están en fase experimental y se presentan entre individuos de diferentes especies, como cuando se han colocado válvulas de corazón de cerdo o células pancreáticas de ese mismo animal en seres humanos.

Asimismo, el Lic. Carlos Alejandro Castro comenta que la donación puede ser de dos tipos:


Cadavérica. Para que ocurra es necesario que el paciente fallezca, casi siempre por muerte cerebral generada por fuerte impacto (traumatismo) o infarto (interrupción del suministro de sangre); en tales circunstancias es posible donar dos córneas, dos pulmones, dos riñones, corazón, páncreas, hígado, piel y huesos, de modo que pueden salvarse más de ocho vidas. Cuando el deceso se debe a paro cardiorrespiratorio, sólo se obtienen piel, huesos y córneas.

En vida. Es la que hace un pariente o persona emocionalmente relacionada con el paciente para brindar un órgano o porción de éste, siempre que con dicha medida no se ponga en riego la vida del donador. Así, se puede ofrecer un riñón, porque el organismo cuenta con dos, pero también un segmento de hígado, ya que dicho órgano se regenera, o médula ósea, pues se renueva.

Dicho lo anterior, Castro Sánchez aclara que ha habido un aumento notable respecto a las cirugías de trasplante que se efectúan en México, pues se ha pasado de 2,779 intervenciones en el 2000 a 4,418 en el 2004, además de que ya se cuenta con la capacidad para trasplantar válvulas del corazón, riñones, pulmones, piel, páncreas, hueso, hígado, córneas, células de cordón umbilical e incluso líquido amniótico. Empero, tales datos no son del todo favorables cuando se comparan con las de otras naciones, pues “en Estados Unidos se realizan 91 trasplantes por cada millón de habitantes; en España 85 en idéntica proporción, y en México poco menos de 28”.

Gran parte del problema se debe a que existe muy escasa donación cadavérica. Volviendo a las comparaciones estadísticas, se estima que la tasa de obtención de órganos por esta vía es 36.2% en Estados Unidos, 35.1% en España y sólo 3.1% en México.

Como reflejo de lo anterior podemos mencionar que los trasplantes que más se practican en nuestro país son los de córnea, alcanzando 2,600 al año; sin embargo, aproximadamente 700 de ellos se realizan con donaciones obtenidas en territorio mexicano y el resto con aquellas que proceden de otros países.

A decir del Lic. Castro, una explicación de lo anterior radica en que existen rezagos importantes en cuanto a la forma en que el personal médico se acerca a los seres cercanos del difunto para sugerir la posibilidad de donación. Tanto las familias que están esperando un órgano como las que deciden donarlo pasan momentos de angustia y ansiedad, y se ha percibido que existe poco acompañamiento psicológico en este proceso.

Ahonda al respecto: “En el pedir está el dar, y por desgracia hay muchas personas en la actualidad que parece que no entienden el dolor que se vive al momento de saber que has perdido a un ser querido. En estos casos sería más conveniente que se acercara a la familia una psicóloga especialista en el manejo del duelo, quien primero se encargaría de brindar consuelo por el fallecimiento y, luego de ayudar a lograr cierta tranquilidad, haría la petición de los órganos. Necesitamos profesionalizar dicho aspecto y lograr que todos los coordinadores hospitalarios del área de donación estén especializados en el tema del manejo del dolor”.

Existe un par de causas más que afectan la obtención de donaciones cadavéricas en México: la escasez de recursos para la transportación y manejo de tejidos y órganos, y la falta de disponibilidad de personal médico calificado para realizar trasplantes, ya que las donaciones pueden ocurrir fuera del horario habitual de trabajo o cuando no se encuentra todo el personal especializado en el centro hospitalario.

Nueva mentalidad

Yendo más a fondo, el Lic. Carlos Alejandro Castro asegura que la sociedad mexicana todavía no ha comprendido totalmente lo que significa la cultura de la donación, a pesar de que se ha distinguido por sus actos de solidaridad desinteresada. En su opinión, tal hecho puede deberse a los mitos que rodean a esta práctica y a la falta de difusión sobre las ventajas que ofrece esta alternativa de tratamiento.

Para fundamentar sus palabras indica que en México “tenemos cerca de 50 mil enfermos con insuficiencia renal (cuando el riñón se vuelve incapaz de filtrar sangre adecuadamente) y, con base en un acto de generosidad, cada enfermo podría obtener un órgano por donación en vida entre sus seres queridos. De esta manera, la persona afectada mejoraría notablemente su calidad de vida y se libraría del martirio de la diálisis (proceso médico mediante el cual se filtra la sangre)”.

Por otra parte, subraya que mucha gente contiene su deseo de ser donador porque no sabe si su edad es la indicada; empero, aclara que “no existen parámetros en este sentido, pues el factor decisivo para tomar órganos de cadáveres será, en realidad, el estado de salud al momento de fallecer. Por ello, cualquier persona puede ser donador voluntario potencial, basta con solicitar información en algún centro hospitalario u organizaciones civiles dedicadas a este tema, e informar a los familiares sobre la decisión que se ha tomado. Sólo hay que aclarar que en el caso de personas menores de 18 años se debe contar con la autorización de padres o tutores para proceder con legalidad”.

En cuanto a la transparencia en el proceso de donación, asegura que no hay preferencias para designar a un receptor ni manera de hacer uso inadecuado de los órganos. En primer lugar, toda persona que requiera un transplante es inscrita por su médico tratante en la Lista de Espera Nacional del Registro Nacional de Trasplantes, que es un archivo electrónico donde se toma nota de nombres y datos necesarios para detectar, ante un órgano o tejido disponible, al receptor más adecuado en cualquier lugar del país (los criterios a seguir son, entre otros, gravedad de la persona enferma, dimensiones corporales y compatibilidad sanguínea entre el paciente y el fallecido).

Asimismo, el manejo de la Lista de Espera Nacional es estricto y se encuentra bajo responsabilidad de una red formada por el centro hospitalario adonde acude el paciente, los Consejos Estatales de Trasplantes (Coetras) y el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), siendo éste último el único organismo autorizado en México para coordinar las labores de control, registro de trasplantes y donaciones de órganos. Cualquier persona que no respete este sistema es sancionada con severidad.

En esta misma línea de ideas, es importante conocer los pasos que sigue habitualmente la donación de órganos en México:

  • Al momento en que se establece el diagnóstico clínico de muerte cerebral en la unidad hospitalaria, se realizan estudios de confirmación y se certifica la pérdida de la vida.
  • Se notifica al Cenatra, Coetra o al Registro Nacional de Trasplantes (RNT) sobre lo ocurrido.
  • El probable donador es evaluado por el coordinador hospitalario en trasplantes.
  • Se ofrece a la familia la opción de donación de órganos, a fin obtener su aprobación.
  • En caso de tener una respuesta afirmativa, se avisa al Cenatra o Coetra para la asignación de órganos y tejidos, y se inicia el contacto con grupos procuradores.
  • Se redactan los documentos oficiales que solicita el Cenatra. Además, si la causa de muerte involucró un hecho violento, se informará al Ministerio Público para que sean anexados los documentos de donación a la averiguación previa.
  • Una vez concluido el trámite se trasladan los órganos y tejidos a hospitales autorizados, previamente seleccionados por el Cenatra.
  • Concluidas estas labores, el cadáver se pone a disposición de la familia o del agente del Ministerio Público, según sea el caso.

El especialista también señala que la obtención de órganos de cadáver no causa deformación del cuerpo del fallecido. “Puedo dar mi testimonio sobre este punto y asegurar que la intervención quirúrgica cumple todos los requisitos de una cirugía de la más alta complejidad y riesgo; a mi nieto lo trataron con mucho cuidado, con mucha dignidad, y la operación se realizó, como en casi todos los casos, dentro de las primeras 24 horas después del fallecimiento, por lo que no se interfiere con los arreglos fúnebres”.

Por último, el Lic. Castro Sánchez asegura que, contrariamente a lo que se piensa, la mayoría de las religiones ven con buenos ojos las donaciones, pues se trata de actos de caridad. Asimismo, señala que las cirugías de trasplantes han dejado de ser terapias experimentales, como todavía creen muchas personas, ya que “en nuestros días se han convertido en procedimientos completamente aceptados y comprobados, con un porcentaje de sobrevivencia de 89%”.

Así, concluye con una recomendación: “Cuando se ha tomado la decisión de donar órganos al fallecer es muy importante notificar a los seres queridos, pues ellos son quien finalmente dirán sí a la donación. Para ello es recomendable que los miembros de la familia sean testigos del momento en que se firma la tarjeta de donador voluntario, además de que se les debe proporcionar una tarjeta de notificación, donde se les especifica claramente el deseo de ofrecer uno o varios órganos al momento de fallecer”.

Para obtener estos documentos, aclarar dudas sobre el registro como donador y ampliar información sobre trasplantes, puede consultar la página de Asociación ALE (http://www.quierodonar.com.mx/), o establecer contacto con ellos a través de su línea telefónica de larga distancia sin costo (01 800-552 6474). Seguramente con esta información podrá tomar una decisión conciente.

SyM - Rafael Mejía

 

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