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Al acecho del asesino silencioso

La presión arterial elevada afecta a 20 millones de mexicanos, disminuye su calidad de vida y es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de infartos en corazón y cerebro. Por fortuna, la Homeopatía cuenta con recursos para hacerle frente.

Del total de las personas que padecen hipertensión arterial en México, menos de 10% están controladas de manera adecuada. De ahí la importancia de contar con tratamientos que controlen el trastorno de manera eficaz y sin efectos indeseables, como los medicamentos homeopáticos.

“Las terapias siempre son individualizadas y esta particularidad le confiere a la Homeopatía su éxito terapéutico. En el caso de hipertensión arterial esto se traduce en la disminución de mortalidad por enfermedades cardiovasculares”, refiere el Dr. Octavio Ramírez Vargas, ex director de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

A mayor edad

Cada vez que late, el corazón impulsa sangre que transporta oxígeno y nutrientes a través de los kilómetros de arterias y venas del organismo. La presión arterial es la fuerza ejercida por el vital líquido contra las paredes de las arterias para llegar a órganos, músculos y tejidos del cuerpo.

Sin embargo, cuando dicha tensión sube demasiado y se mantiene así, con el tiempo puede lesionar arterias y órganos internos, como riñones, corazón, cerebro o partes del ojo. En consecuencia, reduce la esperanza de vida en 10 ó 15 años.

Además, parte del efecto perjudicial es que el revestimiento de las arterias (endometrio), que suele ser liso como un cristal, se vuelva áspero. Cuando esto ocurre es más fácil que las grasas y colesterol se depositen en ellas, lo cual, si la arteria se obstruye, puede ocasionar un infarto (suspensión del suministro de sangre a tejidos, principalmente de cerebro o corazón, que ocasiona su muerte).

Tome en cuenta que la presión arterial elevada aumenta su prevalencia a medida que se incrementa la edad, pues debido al envejecimiento el sistema cardiovascular sufre grandes modificaciones.

Ello se manifiesta mediante cambios estructurales y funcionales en el árbol vascular, pues con el paso de los años el músculo liso de los vasos sanguíneos se deteriora y tiende a acumular colágeno y grasas circulantes, lo que genera engrosamiento. Desde luego, en el desarrollo de este trastorno juegan importante papel los malos hábitos alimenticios, sedentarismo (escasa o nula actividad física) y tabaquismo.

“Es un fenómeno complejo que también se relaciona con el drenaje de líquidos y la función de riñones y corazón. Si todo funciona en forma correcta, al beber un litro de agua, horas después se desechan 800 mililitros de orina y el resto queda en el organismo para hidratarlo. Cuando la función renal empieza a fallar, se acumulan líquidos y ello genera presión en el sistema cardiovascular, lo que dificulta el tránsito sanguíneo”, explica el especialista, quien también ha sido director del Hospital Nacional Homeopático de la Secretaría de Salud (Ssa).

En relación con lo que se ha estudiado entre la analogía de sexo e hipertensión arterial, se observa que suele ser más frecuente en el hombre que en la mujer antes de los 40 años. Después de esta edad, se iguala la incidencia o se desplaza a favor del sexo femenino; esto último responde a disminución del contenido de estrógenos (hormonas) del organismo.

“Por otra parte, es necesario resaltar que los pacientes que sufren dislipidemia (exceso de grasas en sangre) también pueden padecer hipertensión arterial, ya que en la mayoría se ha disminuido el diámetro de los vasos sanguíneos debido a acumulación de placas grasas en su interior”, advierte el Dr. Ramírez Vargas.

Bajo control

Cabe destacar que el costo global de la enfermedad, que va de la mano de la diabetes mellitus (aumento en la concentración de glucosa en sangre debido a la incapacidad del organismo para aprovecharla), es el más elevado del mundo, ya que equivale a 30% del total del gasto en medicación en todo el mundo, aunque su impacto es mayor en los países en vías de desarrollo, como México.

Actualmente se plantea que la reducción (a toda costa) de la tensión arterial como objetivo principal del tratamiento antihipertensivo se ha atenuado y cede el paso a la búsqueda de regímenes que centran su atención en mejorar el pronóstico vascular de los pacientes.

En este contexto, adquieren relevancia los tratamientos homeopáticos, cuyo mecanismo de acción consiste en estimular el sistema defensivo del organismo, contribuyendo a mejorar la salud del paciente y capacitándolo para prevenir las enfermedades. “A nivel mundial se ha demostrado la eficacia de las formulaciones homeopáticas en múltiples afecciones, y particularmente en hipertensión arterial se han empleado medicamentos que cubren la constitución del paciente”, señala el ex director de la ENMH.

El objetivo del médico en el momento de prescribir el tratamiento no sólo es reducir la presión arterial, sino también restaurar la calidad de vida del paciente hipertenso. Lo anterior puede lograrse mediante la selección del medicamento más apropiado a las características del paciente y la identificación de los factores que lo llevaron a desarrollar el padecimiento.

“Dentro de los medicamentos homeopáticos tenemos formulaciones muy efectivas, como es el caso de un mineral llamado carbonato de bario y otra sustancia denominada conitina, que tiene efecto específico sobre la tensión de los vasos sanguíneos y cuyos principios activos son conina y politina. Éstas se encargan de dilatar las arterias para que la sangre fluya mejor, lo que reduce la presión”, informa el Dr. Ramírez Vargas.

El entrevistado aclara que en Homeopatía los medicamentos no son específicos para los diferentes padecimientos, sino para enfermos que sufren un mismo trastorno por causas distintas, cuyo control también requiere régimen alimenticio bajo en sal, líquidos y grasas.

Finalmente, el Dr. Ramírez enfatiza que es fundamental que los pacientes con hipertensión arterial lleven estricto control y apego a su tratamiento, pues de esta manera evitarán complicaciones cardiovasculares que podrían acabar con su vida.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista de la Asociación Nacional de la Industria Farmacéutica Homeopática, A.C. (Anifhom).