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Angioplastía láser, práctica en desuso

Jueves 20 de abril del 2017, 11:58 am, última actualización

La obstrucción de las arterias coronarias ocasiona que este órgano no reciba suficiente oxígeno y sufra infarto. Durante algún tiempo se consideró como alternativa la angioplastía láser; sin embargo, dejó de usarse por ocasionar lesiones en vasos sanguíneos.

Angioplastía láser

El primer síntoma de estrechamiento de las arterias del corazón, llamadas arterias coronarias, es fuerte dolor o intenso y duradero calambre en la parte anterior del tórax, el cual se presenta, por ejemplo, durante la actividad física, incluso si ésta es moderada. Asimismo, es posible que el paciente presente dolor abdominal, dependiendo de la arteria afectada, y la consecuencia de esto es la posibilidad de que parte del tejido del corazón muera (se infarte).

Durante algún tiempo se consideró que una buena opción para tratar este padecimiento era la angioplastia con láser, “procedimiento que pretendía destapar las arterias obstruidas con ayuda de un haz de luz (láser), el cual eliminaba (vaporizaba) las placas grasas adheridas al interior de dichos vasos sanguíneos. No obstante, en poco tiempo se observó que el método no era del todo eficaz y podía tener graves consecuencias”, indica el angiólogo (especialista en atención de venas y arterias) Marcelo Páramo Díaz, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posgraduado en el Hospital Universitario de Estrasburgo, en Francia, y en el Instituto Policlínico de Barcelona, en España.

Pierde el láser

En principio, el citado tratamiento parecía prometedor, pero diversas investigaciones han demostrado que el láser en Cardiología, y concretamente en el tratamiento de lesiones coronarias, no sirve de mucho. Además, se trata de técnica costosa y compleja.

La angioplastia con láser se realizaba mediante la introducción de un catéter arterial (tubo fino, hueco y flexible) y aparato llamado angioscopio por vía percutánea (a través de la piel), lo que permitía visualizar el interior del vaso sanguíneo. Para ello era preciso suspender el flujo de sangre mediante diminutos dispositivos en forma de globo, lo que facilitaba la detección de las placas calcificadas de ateroma (depósitos de grasa), así como coágulos que obstruían la arteria.

“Junto con el angioscopio se pasaba el catéter por medio del cual se aplicaba el rayo láser, haz de luz amplificada con energía capaz de vaporizar las partículas causantes de la obstrucción”, refiere el especialista. A su vez, el gas resultante de este proceso tenía que ser aspirado, ya que podía embolizar (ocasionar un coágulo o “tapón”) y ser transportado por el sistema vascular (circulatorio), generando nueva lesión en otra zona del cuerpo.

“Éste fue el primer problema a solucionar, a lo que se sumó la dificultad de establecer la cantidad e intensidad de energía del rayo láser para destruir la placa o coágulo sin lesionar el endotelio (tejido interno) del vaso sanguíneo, el cual debería estar perfectamente pulido para que no se depositara ahí elemento alguno que pudiera causar obstrucción”, explica el Dr. Páramo Díaz.

La práctica de angiología con láser era tan delicada que sólo se utilizó en dos países de Europa y Estados Unidos, y era realizada por médicos altamente capacitados. Sin embargo, y a pesar de las precauciones que se tomaron, al haberse realizado 50 intervenciones en cada uno de los centros de investigación, se desechó el procedimiento debido a perforación de las arterias o lesiones del endotelio que provocaban nuevas obstrucciones.

Métodos sin riesgos

Por todo lo antes dicho, la técnicas más seguras para realizar la angioplastia son la cirugía tradicional (a corazón abierto) y por vía endovascular. Este último procedimiento tiene gran vigencia y actualmente se está utilizando en forma rutinaria; consiste en fruncir las placas ubicadas al interior de la arteria por medio de diminuto globo o balón que se introduce en ella; dicho artefacto se infla a presión controlada para prevenir lesiones en el vaso sanguíneo que se está manipulando y, a continuación, se coloca un stent (red metálica) en el sitio donde se realizó la dilatación para mantener abierta la arteria.

“El procedimiento descrito se utiliza con mucho éxito en arterias coronarias, aquellas de gran calibre como la aorta (arteria principal que transporta sangre rica en oxígeno al abdomen y resto del organismo), las que nacen de ésta (como las que van a cabeza, brazos y vísceras) y las localizadas en su bifurcación (ubicada a la altura pélvica). Para evitar algún problema durante el proceso se requieren aparatos de rayos X con gran precisión de imagen, además de estar debidamente entrenado y tener habilidad para realizarlo”, indica el especialista.

Es importante considerar que la angioplastia se utiliza tanto en padecimientos degenerativos (que se agravan con el tiempo) como congénitos (de nacimiento) muy seleccionados, pero no se puede practicar en pacientes con trastornos inflamatorios porque no se sabe qué resultados o complicaciones pueden surgir.

“Estos problemas se producen como consecuencia de reacción inmunológica (del sistema de defensas), por ejemplo, endarteritis obliterante (enfermedad vascular inflamatoria que daña el recubrimiento arterial interno y causa estrechamiento de los vasos) en hombres, y arteritis inespecífica (causa daños en la aorta y sus ramas) en mujeres jóvenes, trastornos que se asocian a tabaquismo, infecciones y ciertos padecimientos inmunológicos”, advierte el entrevistado.

A tomar en cuenta

Cabe destacar que hay ciertos límites en la aplicación de la angioplastia, ya que las obstrucciones segmentarias y cortas, por lo general, sólo requieren tratamiento médico, en tanto que en las más grandes se obtienen excelentes resultados con dicho proceso.

En cuanto al pronóstico, el especialista indica que pese a que la angioplastia se empezó a practicar hace 10 años y todavía no hay suficiente experiencia a largo plazo, hasta ahora las expectativas son extraordinariamente buenas.

Los estudios señalan que a 90% de los pacientes les va muy bien a cinco años de que se les practica esta intervención; a más tiempo no es posible establecer juicio definitivo, sobre todo porque es preciso tener en cuenta que las enfermedades que dan origen a estos problemas afectan a todo el árbol circulatorio y son de tipo degenerativo.

Por último, debemos destacar que existen algunos técnicos que pretenden aplicar terapia con láser en vasos sanguíneos, lo cual no aporta beneficio alguno al paciente y puede causarle serias lesiones. “Por este motivo estamos en intensa campaña para evitar que la gente asista a sitios que anuncian tratamientos con rayo láser, los cuales no son éticos y tienden a la charlatanería, pues además de quitarle su dinero al paciente, le prometen algo que no podrán cumplir”, finaliza el Dr. Páramo Díaz.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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