Claudicación intermitente, dolor en las piernas al caminar - SyM
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Claudicación intermitente, cuando caminar duele

Miércoles 01 de junio del 2016, 09:12 am, última actualización

Intenso dolor en piernas al caminar algunas calles que desaparece al detener la marcha, constituye uno de los principales síntomas de enfermedad arterial periférica (EAP). Dicho problema se presenta con mayor frecuencia después de los 60 años de edad.

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Claudicación intermitente, cuando caminar duele

La claudicación intermitente aparece a nivel de la pantorrilla o muslo y se presenta por falta de oxigenación en los músculos implicados en el esfuerzo de andar, debido a estrechamiento de las arterias que aportan sangre a las piernas. Este problema es generado por la presencia de placas de ateroma, es decir, depósitos de grasa.

“Aunque factores importantes en el desarrollo de la alteración son el propio envejecimiento y degeneración arterial, éstos se pueden reducir con la práctica de ejercicio y dieta baja en grasas de origen animal”, señala el Dr. Alfonso Cossío Zazueta, adscrito al Servicio de Angiología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizado en la capital del país.

Oxígeno insuficiente

El sistema arterial permite que la sangre oxigenada sea distribuida a todos los órganos y tejidos. Está formado por red de vasos de paredes elásticas y de calibre decreciente (arterias y arteriolas), la cual está sujeta a modificaciones regulatorias (vasodilatación y vasoconstricción), que permiten entregar mayor flujo a las áreas de mayor requerimiento, sea éste transitorio o permanente.

La interrupción parcial o total, gradual o súbita del suministro de sangre arterial a cierto órgano o segmento del cuerpo, producirá grados variables de isquemia (falta de oxigeno), lo que determinará fallas en el funcionamiento del área afectada (por ejemplo, extremidades, cerebro o corazón).

La obstrucción arterial periférica es una entidad clínica íntimamente relacionada con patologías de manejo frecuente, como hipertensión (presión elevada), diabetes mellitus y dislipidemia (niveles elevados de azúcar y grasa en sangre, respectivamente), entre otras. De acuerdo con el especialista, si no es identificada y tratada en forma temprana no solo puede llevar a amputación con los consiguientes trastornos psíquicos, sociales y económicos para el paciente, sino que puede ser fatal; de ahí la importancia de hacer diagnóstico precoz y seguir tratamiento acorde a cada caso.

La principal causa de enfermedad arterial periférica es la arteriosclerosis (engrosamiento y endurecimiento de la pared de las arterias); así, cuando la placa de ateroma (grasa) progresa, produce reducción progresiva en el diámetro de la arteria, lo que ocasiona disminución del flujo sanguíneo.

“Esta afección es más frecuente en el hombre, en proporción de 2 a 1, debido a que la mujer durante su etapa reproductiva tiene la protección hormonal contra el padecimiento mencionado, por lo que en ella inicia más tarde —después de los 45 años—, mientras que en el varón el depósito de grasa en las arterias inicia a los 20 años. Es común que la EAP se confunda con problemas de reuma o dolor articular, incluso con alteraciones de la columna vertebral, señala el Dr. Cossío Zazueta.

Asimismo, agrega que la EAP se agudiza con el frío, ya que éste hace que aumente el flujo sanguíneo hacía la piel —reacción orgánica— “quitándole irrigación a los músculos”. Todo anterior da lugar a mayor demanda de nutrientes y oxígeno, los cuales se quedan en la dermis, por lo que no llega la cantidad suficiente a las arterias, principalmente de las extremidades inferiores, y ello causa más dolor.

¿Qué hacer?

Características importantes para establecer el diagnóstico correcto son la ubicación del dolor, su tipo, tiempo necesario para el alivio de este síntoma, reproductibilidad del mismo, distancia caminada antes de su aparición (inicial para claudicación), distancia máxima obtenida sin dolor (máxima de caminata) y el tipo de reposo o posición necesaria para el alivio.

El angiólogo recomienda que para reducir los efectos de este padecimiento hay que evitar el tabaquismo; en caso de sufrir diabetes mellitus, hipertensión arterial, afecciones cardiacas o elevación de colesterol o triglicéridos (grasas), es imprescindible apegarse al tratamiento.

De lo contrario, el descontrol de estas afecciones se convierte en factor de riesgo adicional y aumenta la posibilidad de sufrir falla en la irrigación sanguínea, debido a que favorecen el estrechamiento o bloqueo de las arterias por depósito de grasa (aterosclerosis).

De no atenderse oportunamente, reitera el especialista, el dolor no sólo se presentará al caminar, sino aun en reposo, ya sea sentado o acostado, y puede evolucionar a gangrena y requerir amputación.

Sólo control

El Dr. Cossío Zazueta refiere que la enfermedad arterial periférica puede tratarse con medicamentos, aunque lo más adecuado es apegarse a programa de caminata, iniciando con marcha lenta que irá aumentando gradualmente hasta alcanzar 30 a 45 minutos al menos tres veces por semana. La idea es caminar, y si el dolor es demasiado incómodo para continuar, habrá que detenerse y descansar hasta que éste desaparezca; luego se reanudará el ejercicio.

“80% de casos se controla únicamente con mejorar el estilo de vida, que incluya alimentación sana, ejercicio sistemático (30 minutos de caminata diaria) y erradicación del tabaquismo. El restante 20% necesitará de cirugía”, añade.

En cuanto a tratamientos quirúrgicos, se considera mejor opción aquel que consiste en resecar la arteria implicada en la obstrucción por placas de ateroma; en su lugar se coloca una prótesis arterial sintética. Esta intervención se realiza bajo anestesia general, mediante incisión abdominal.

Otro método que se puede aplicar es la angioplastia transluminal percutánea. Es una intervención en la cual se dilata la arteria afectada por la placa de ateroma por medio de la introducción de un catéter a través de la piel; este fino tubo lleva un globo en su extremo que se infla y desinfla varias veces hasta conseguir buena circulación de sangre de la arteria.

Es importante que los pacientes extremen medidas, como evitar ropa ajustada y tener cuidado con los pies para no sufrir cortaduras o heridas, ya que en estos casos es más difícil la cicatrización.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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