Infarto y muerte súbita por apnea del sueño - SyM
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17 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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El precio de roncar: infarto y muerte súbita

Viernes 21 de abril del 2017, 11:38 am, última actualización

La apnea del sueño o ronquido es una obstrucción temporal de la respiración que provoca complicaciones en el aparato circulatorio y que, cuando no recibe atención oportuna, puede ocasionar muerte súbita, infarto e, incluso, complicaciones neurológicas.

Ronquidos, Apnea del sueño, Infarto al dormir

Muchas personas que roncan despiertan por la mañana con gran pesadez en el cuerpo, dolor de cabeza y la sensación de que no descansaron. Sus familiares o allegados podrán pensar que lo que dicen es una broma o un engaño porque creen, erróneamente, que durmieron “a pierna suelta”, cuando en realidad son presas de una alteración que debe atenderse a tiempo para evitar complicaciones y que, incluso, puede poner en riesgo su vida.

La roncopatía es una enfermedad de salud pública que afecta a 60% de los hombres y 40% de las mujeres, preponderantemente entre los 41 y 64 años de edad, asegura el Dr. Carlos Cuauhtémoc Solís Pérez, jefe del Servicio de Inhaloterapia y Laboratorio del Sueño del Hospital General Regional No. 1 Carlos MacGregor Sánchez Navarro, adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizado en la Ciudad de México.

Así las cosas, más de 35 millones de mexicanos están en peligro de sufrir problemas cardiacos y neurológicos, así como hipertensión arterial y fallas pulmonares debido a la falta de oxígeno, explica el especialista, quien refiere que “las personas que roncan tienen problemas de ventilación (entrada de oxígeno y salida de bióxido de carbono), por un proceso que en la mayoría de los casos se considera obstructivo”.

Muchas causas, un problema

Diversos factores desencadenan el ronquido; algunos de ellos pueden modificarse con relativa facilidad (bajar de peso, por ejemplo), mientras que otros tienen la categoría de congénitos, es decir, son propios de la persona desde su nacimiento.

Lo más común es que la obstrucción se manifieste, dice el Dr. Solís Pérez, por la relajación de los músculos de la garganta y la desviación de la lengua hacia atrás o hacia abajo, lo cual se magnifica si hay exceso de peso o aumento en la masa de volumen abdominal o torácico, condiciones que contribuyen a que se incremente el trabajo respiratorio.

Todo ello nos puede ocasionar en el futuro, afirma el especialista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “problemas de tipo circulatorio, como aumento de la presión arterial, debido a que el cerebro detecta niveles elevados de bióxido de carbono y envía estímulos o señales al corazón para que bombee más sangre, un trabajo que a futuro puede ocasionar hipertrofias cardiacas (aumento en el grosor del músculo) o accidentes vasculares cerebrales (interrupción del suministro de sangre a una parte del tejido neuronal)”.

También pueden generarse “alteraciones en la memoria, cambios de carácter y falta de concentración, e incluso hay estudios que denotan la posibilidad de disfunción eréctil en los varones y disminución del deseo sexual en las mujeres”, sentencia.

El ronquido, abunda el también anestesiólogo, puede estar presente a cualquier edad, en los lactantes inclusive. En los niños, el crecimiento de las adenoides (tejido que rodea la parte posterior de la garganta) provoca la obstrucción de la nariz y la necesidad de respirar por la boca; en los adultos, las amígdalas, la úvula (campanilla) e incluso la lengua, si es demasiada larga (macroglosia), pueden obstruir la ventilación.

Duermo, pero no descanso

Muchos creen que roncar es sinónimo de descanso, pero no es verdad. El sonido incesante que se produce por no ventilar adecuadamente las vías respiratorias interrumpe nuestro patrón de sueño e impide que lleguemos a la etapa profunda del mismo, en la que el cuerpo alcanza su máxima relajación.

Las consecuencias se materializan con polisomnia (dormir por lapsos cortos varias veces al día) o la hipersomnia, que se asocia con periodos de sueño muy largos (25% más de lo normal); es común, asimismo, que las personas que roncan tengan apneas (dejan de respirar al menos durante 10 segundos).

Como es de esperarse, la gente que cursa con esta problemática se encuentra en riesgo de verse envuelta en un percance automovilístico, sufrir un accidente si su trabajo se relaciona con procedimientos riesgosos o cometer errores constantes por su falta de concentración. Es un hecho, dice el entrevistado, que “la gente que duerme mal baja su productividad laboral e intelectual, lo que es motivo a veces de sanciones, despidos o burlas del propio personal”.

Despierta, mi bien, despierta

La nariz cumple con tres funciones básicas, independientemente de la relacionada con el olfato: humedece, filtra y calienta el aire que respiramos. Es por ello que al respirar por la boca damos al traste con el procedimiento natural, ya que introducimos aire frío, seco y con múltiples partículas de polvo al organismo, por lo que es habitual amanecer con la boca seca, garganta irritada, flemas e inflamación en la garganta, así como sensación de pesadez y dolor de cabeza en la parte frontal o en la nuca.

“Todo esto es lo que los pacientes nos refieren cuando los auscultamos —comenta el Dr. Solís Pérez— pero también que pareciera que durmieron sobre algo duro; amanecen con cambios de carácter, con mal humor; se les olvidan las cosas y, por consiguiente, les da sueño durante la mañana. Esos son los síntomas característicos.”

Los suscritos al IMSS tienen la oportunidad de ser canalizados a una de las seis clínicas del sueño con que cuenta dicha institución (dos en la Ciudad de México, dos en el Estado de México, una en Monterrey y otra más en Mérida), y allí pueden someterse a estudio llamado polisomnografía, el cual refleja todas las alteraciones que tiene un individuo al dormir durante una noche completa.

Una variación de este procedimiento es el denominado estudio de noche partida o noche dividida, en el que las primeras tres o cuatro horas se utilizan para obtener un diagnóstico y las restantes para aplicar el tratamiento.

Un ejemplo característico de lo que sucede en la mayoría de los casos es que, una vez que el paciente se diagnostica con ronquido leve, moderado o severo, o bien, con un cuadro de apneas leves, moderadas o severas, recibe la ayuda de un aparato que produce un flujo de aire constante.

Este tratamiento, dice el directivo médico, es una ventilación no invasiva (se coloca una mascarilla) que se conoce como presión positiva continua de la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés) que le permite al paciente tener la oxigenación necesaria para dejar de roncar. Este método es el de mayor éxito en la actualidad y evita incluso una cirugía, aunque no debe perderse de vista que se considera un tratamiento temporal y paliativo, afirma el galeno.

Sin embargo, si el paciente colabora y sigue las medidas de higiene del sueño, entre las que se pueden mencionar la disminución de peso, hacer ejercicio, cenar moderadamente y sin grasa, así como evitar la ingesta de café y refresco de cola antes de dormir, puede convertirse en una técnica definitiva para dejar de roncar.

Luego de unos cuantos meses de tratamiento el roncador deberá someterse a una nueva prueba, llamada poligrafía, mediante la cual se sabrá si el ronquido ha disminuido, sigue igual o ha desaparecido.

Es cierto que son tratamientos largos, dice el entrevistado “pero casi siempre funcionan si se cumplen las indicaciones médicas. Muestra de ello es que el paciente nos refiere que ya soñó, cuando tenía años que no lo hacía; que descansó, que se siente bien y con energía. Hay un cambio total, ya no le duele la cabeza, ya no se duerme en el trabajo y mejora su estado de ánimo general”, afirma.

Buenas noches

Si piensas que tu ronquido no te causa problemas, quizá deberías conocer la opinión de tu compañero(a) antes de emitir un juicio concluyente porque, como ocurre con el cigarro, el que está al lado también sufre las consecuencias.

Sin embargo, antes de visitar a tu médico, podrías probar lo siguiente: verifica la posición en la que acostumbras dormir, porque la mayoría de las personas roncan cuando está boca arriba; también es necesario que revises tus almohadas, ya que lo recomendable es que sean delgadas para que el cuello no se vaya hacia adelante.

Lo mejor, dicen los expertos, es dormir sin almohadas ya que de esta forma el cuerpo se extiende al máximo; así se impide que los tejidos blandos de la faringe caigan, al tiempo que promovemos que la lengua se levante y haya mejor ventilación.

Si todo lo anterior no te resulta, es hora de acudir al médico inmediatamente para no ser parte de la estadística de los roncadores que buscan ayuda al paso de 15 ó 20 años. Tu cuerpo, y también tu pareja, te lo agradecerán.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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