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Hiperamonemia: veneno en la sangre del recién nacido

Vómitos, convulsiones y letargo en los primeros días de vida del recién nacido son señales de alerta, ya que puede tratarse de hiperamonemia, trastorno caracterizado por elevada concentración de amonio en la sangre cuyas consecuencias son graves para su salud e, incluso, fatales.

Si está en las últimas semanas del embarazo o conoces a alguien que pronto se convertirá en mamá, esta información te interesa. 

Hiperamonemia: neonato en peligro de muerte

Aunque es un trastorno poco frecuentes (se estima que 1 de cada 25 mil recién nacidos puede estar en riesgo de padecerlo), es uno de los más serios en la salud del neonato, de ahí que cuando se presenta requiere atención inmediata.

En condiciones normales se produce amoníaco cuando las bacterias en el tracto digestivo rompen las proteínas en los intestinos; así, es captada por el hígado y transformada, entre otras sustancias, en urea, compuesto químico que constituye la mayor parte de la materia orgánica de la orina.

El inconveniente ocurre, sin embargo, cuando el hígado es incapaz de hacerse cargo (filtrar) del amoníaco para llevarlo de la sangre a la urea, esto eleva los niveles de amonio por encima de 150 mg/dl (los valores normales suelen ubicarse entre 15 a 45 mg/dl), lo que se conoce como hiperamonemia.

Las condiciones que pueden incrementar los niveles de amoníaco en la sangre son numerosas, entre ellas:

Primeras señales de hiperamonemia durante la lactancia

Uno de los primeros síntomas de hiperamonemia aparece cuando el recién nacido comienza la lactancia.

Esto sucede porque su organismo rechaza las proteínas que contiene la leche, lo cual provoca vómito; además, presenta succión débil, letargo (somnolencia profunda y prolongada), respiración irregular, crisis convulsivas. Lamentablemente esta sintomatología progresa en forma rápida al coma y la muerte temprana, de ahí que sea tan importante identificar de manera inmediata el problema para tratarlo y seguirlo.

A través del estudio de los niveles de amonio sanguíneo, el médico puede diagnosticar esta afección en el bebé a los pocos días de nacer.

En tal caso, los resultados muestran aumento significativo de los niveles de amoniaco en la sangre debido a que el organismo es incapaz de metabolizarlo y eliminarlo correctamente, sin embargo, no indican la causa.

Atención oportuna, vital para el neonato con amonio en la sangre

En virtud de que se trata de un trastorno de origen congénito, no es posible prevenirlo. Sin embargo, su pronta identificación facilita el inicio del tratamiento adecuado y eleva las posibilidades de reducir las consecuencias.

Una vez realizado el diagnóstico correcto, el médico puede:

A pesar de tratarse de trastorno poco común, conviene informarse a fondo al respecto, ya que, como se señaló, el diagnóstico y atención oportunas por parte de médicos experimentados le permiten al bebé tener un desarrollo normal al lado de su familia.