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Dieta mexicana para obesos mexicanos

Lunes 24 de febrero del 2014, 01:08 pm, última actualización.

Si la alimentación de nuestra población es tan diferente a la que se sigue en otros países, ¿por qué llevar dietas para reducir peso excesivo que surgen en otros contextos? Afortunadamente, alguien ha salido al rescate de los gorditos mexicanos.

Dieta mexicana para obesos mexicanos

En México, 7 de cada 10 adultos padece exceso de peso, así que no es tan descabellado pensar que usted sea parte del 70% de esa franja de la población que por vanidad o salud ha intentado, por lo menos una vez, someterse a algún régimen alimenticio para eliminar unos cuantos kilitos.

Si es así, bienvenido al club; pero de no serlo, permítanos felicitarlo. Lo cierto es que quienes lo hemos intentado sabemos que hay tantas dietas a escoger, algunas ofreciendo espectaculares resultados, que lo último que pensamos es si se ajustará a nuestros muy mexicanos hábitos alimenticios. A cuántos nos ha sucedido que decidimos dejar el régimen por que no conocemos algunos de los productos que se sugieren, como panceta, judías, butifarra, chucrut, bakenets o gambas; ¿qué son?, ¿dónde se consiguen?, o ¿por qué otro puedo sustituirlo?

Qué enorme diferencia sería que leyéramos que podemos incluir en el menú para bajar de peso burritos, fajitas, tortillas de maíz, sopas, frijoles, quesos, huevos rancheros o tacos. Aunque lo anterior parece extraído de la recopilación de nuestros mejores deseos, la idea es ya una realidad: una dieta diseñada por alguien que conoce a fondo la alimentación del pueblo mexicano y cuyo éxito radica en enseñar a comer.

La creadora de la dieta mexicana, la Lic. María Eugenia Sáenz Naciff, comenta en entrevista con Salud y Medicinas: “Los mexicanos engordamos casi por las mismas razones que las personas de cualquier otro país, pero al intentar bajar de peso siguiendo algunas dietas —por ejemplo, las estadounidenses— simplemente las suspendemos porque muchos de los alimentos básicos para el éxito de éstas ni siquiera los conocemos o no están disponibles en territorio nacional. Por esa razón necesitamos atacar el problema de la obesidad con nuestros propios recursos.

“La dieta mexicana nació de la necesidad de eliminar los ‘estancamientos’ que se producen en todos los regímenes alimenticios, lo cual generalmente es la razón por la que una persona termina abandonando el intento. Está comprobado que en los primeros días de todas las dietas es cuando se pierde más peso y después viene un estancamiento; por ello, algunas de ellas sugieren cambiar de alimentos al llegar a esta detención, pero incluso cuando se sigue disminuyendo peso (aunque en forma mucho más lenta), tarde o temprano se vuelve a interrumpir el avance”.

Entonces, ¿qué sucede con nuestro metabolismo durante los primeros días de una dieta y por qué nos estancamos?, o ¿cómo podemos hacer creer al organismo que continúa en ese periodo para que siga perdiendo peso?; la respuesta es interrumpir la dieta y volver a comenzar.

De México para el mundo

La Lic. Sáenz Naciff señala que para lograr un régimen que se adecuara a la población mexicana estudió a fondo muchas dietas pero, sobre todo, la llamada metabólica del médico deportivo canadiense Mauro G. Di Pasquale, la cual ayuda a perder grasa sin sacrificar músculo y que fue diseñada para practicantes del fisicoculturismo.

El principio básico es administrar pocos hidratos de carbono de lunes a viernes, pero sábado y domingo son libres para comer cuantos nutrientes de este tipo se deseen. La intención es recargar los músculos de glicógeno (azúcar que el cuerpo no utiliza y se almacena como reserva de energía en hígado y músculos) durante sábado y domingo, para empezar el lunes a utilizar esa provisión energética y hacer que el cuerpo empiece a quemar grasa inmediatamente después, ya que no habrá más carbohidratos qué quemar. El hecho es que funcionó muy bien entre los fisicoculturistas, pero ¿tendría el mismo efecto en una persona con una actividad física moderada o casi nula?

“Hubo que hacer algunos cambios —indica la especialista —; esos 5 días de dieta y 2 libres no eran suficientes, ya que la mayoría de las personas recuperaban durante sábado y domingo lo que habían perdido a lo largo de la semana. Se pensó entonces en alargar el tiempo del régimen llegando a 12 días de dieta y 3 libres, mismos que eran absolutamente necesarios para ‘resetear’ el metabolismo, es decir, volver a empezar de 0, regresar a esos ‘primeros días’ de pérdida de peso acelerada tan deseados por todos”.

El propósito es quemar grasa y bajar de peso sin perder músculo, obligando al metabolismo (proceso bioquímico en el que el organismo aprovecha y elimina los nutrientes que ingresan por la alimentación) a trabajar a mayor velocidad con la grasa almacenada como fuente de energía extra; es el sentido opuesto a lo que sucede normalmente con las dietas bajas en calorías.

Es importante recordar que la grasa participa en el aporte de energía, la regulación de temperatura corporal, producción de hormonas, protección y aislamiento de los órganos, entre otros importantes procesos. Entonces, si tomamos en cuenta el precepto del Dr. Di Pasquale de que “hay que darle grasa al cuerpo para que queme grasa”, debemos entender que cuando no se consume esta sustancia, el organismo guarda la que tiene almacenada y no la quema, porque no sabe cuándo volverá a tenerla. Si le proporcionamos a nuestro cuerpo las grsas adecudas en cantidades correctas, empieza a utilizar la que hemos comido recientemente y continúa con la que se tiene almacenada, sin afectar a los músculos.

Todas para una

Como se mencionó con anterioridad, la Lic. Sáenz Naciff se adentró en el estudio de diversos regímenes alimenticios, de los cuales obtuvo importantes valores para diseñar su propia dieta, la mexicana. Es así que la misma se basa en la importancia de rotar y combinar alimentos para no comer igual todos los días y evitar problemas gastrointestinales, en el justo espacio que debe haber entre las comidas, en los beneficios de ciertos alimentos que ayudan a perder más peso que otros, o que bien deben distinguirse de acuerdo a su carga glicérica, sólo por mencionar algunos conceptos.

“Al combinar todo lo aprendido se llegó a una fórmula casi perfecta, sólo faltaba adecuarla a nuestras costumbres y hábitos alimenticios”, enfatiza la entrevistada. “Como nuestra dieta tenía que incluir hidratos de carbono, la idea fue escoger los que más nos gustan a los mexicanos: tortilla, frijoles, sopas de pasta; de igual forma ocurrió con las proteínas, disponibles a través de gran variedad de platillos: carne tampiqueña, picadillo, fajitas, res con rajas, pollo en mole, sopas, huevos con chorizo o rancheros, ceviche de pescado o camarón, tacos, burritos y más. En otras palabras, incluimos lo que estamos acostumbrados a comer, sólo que ahora lo vamos a hacer de manera ordenada y alternada para perder peso”.

Cada comida de la dieta mexicana está pensada de manera que calorías y carbohidratos se alternen a lo largo del día y se consiga el efecto de quemar grasa en forma acelerada. “Nuestros menús son sencillos —aclara la especialista—, por ejemplo, huevos con chorizo para desayunar, es prácticamente proteínas; pollo en mole para comer, proteína más carbohidratos; ceviche o camarones para merendar, básicamente proteínas, y de cena unos tacos de picadillo, de nuevo proteína más hidratos de carbono.

“Otro día podríamos desayunar papaya con yogurt, comer tampiqueña, merendar frijoles y cenar burritos. En ese día (no en todos) la idea es que en desayuno y merienda haya carbohidratos, en la comida proteína y la cena sea mixta. El secreto está en rotar los alimentos, nunca comer lo mismo para evitar que el metabolismo se adapte a este tipo de comida”.

Es muy importante destacar que la dieta mexicana no es rica en carbohidratos, pues en la mayoría de los días no rebasa 60 gramos, aunque en algunos podría llegar hasta 100 o quizás un poco más, pero nunca a 300 gramos diarios recomendados como requerimiento mínimo de cualquier dieta; el propósito es lograr que el organismo no se habitúe a cierto número de hidratos de carbono por día, ya que eso haría que se dejara de perder peso.

Por otra parte, María Eugenia Sáenz Naciff explica que la razón por la que se eligió hacer 4 comidas y no 3 o 5 es porque la mayoría de las personas comen 3 veces al día, toman algo a media mañana y a media tarde. Entonces el cuerpo mantiene durante el día demasiado alto el nivel de insulina (sustancia producida por el páncreas, encargada de que la glucosa que llega al torrente sanguíneo a través de los alimentos ingrese al hígado, músculos y tejidos, que son sus medios para almacenar energía), lo que impide que se pierda peso.

“Si no espaciamos las comidas lo suficiente, el cuerpo no las contará como dos separadas, sino como una sola (le da lo mismo si es pequeño entremés o una comida completa), y si sumamos la cantidad de calorías y carbohidratos de ambas, será una carga demasiado pesada para el cuerpo, lo que provocará que se almacene todo el excedente, o sea una comida completa en forma de grasa. Para evitar esto debemos esperar tres horas mínimo entre una y otra para que baje y se estabilice el nivel de insulina antes de volver a comer”.

Debemos destacar que antes de iniciar cualquier dieta es de vital importancia acudir a revisión por parte del médico de cabecera, para saber si nuestro organismo es apto para llevarla a cabo, pues algunas personas llegan a sufrir efectos indeseables, como mareos, desmayos, náuseas o fatiga, entre otros.

Finalmente, si este régimen alimenticio ha despertado su interés, lo invitamos a que lo conozca de forma detallada al ingresar a www.dietamexicana.com donde podrá resolver todas sus dudas.

SyM - Raúl Serrano

 

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