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Qué comer para bajar el colesterol

Martes 25 de febrero del 2014, 10:45 am, última actualización.

Algunos estudios señalan que 1 de cada 10 mexicanos padece hipercolesterolemia, es decir, alta concentración de colesterol en sangre. Lo grave es que la mayoría no lo sabe y se percata cuando se ha generado un problema de salud grave; ¿qué hacer?

Qué comer para bajar el colesterol

Antes de mostrar las medidas que ayudan a disminuir los altos niveles de colesterol en sangre, recordemos que este compuesto graso es producido en forma natural por el hígado, y su función principal es proteger a las membranas de las células de todo el cuerpo; además de colaborar para que algunas hormonas trabajen como deben hacerlo, tiene la capacidad de desactivar algunas sustancias tóxicas y de dar mejor aprovechamiento a otras sanas, como vitamina D (se forma en la piel mediante exposición al Sol, fija el calcio en huesos y previene caries dentales).

El colesterol utiliza como vía de transporte la sangre, y como medio venas y arterias, por las que se desplaza en forma de paquetes llamados lipoproteínas. Existen dos tipos de esta sustancia grasa:

  • HDL. De alta densidad o bueno, encargado de evitar la formación de ateromas (acumulación de grasa en forma de grumos o pequeñas bolas en arterias y venas). Se reconocen como normales los valores entre 30 y 75 miligramos en 100 mililitros de sangre en varones y entre 35 y 85 en mujeres.
  • LDL. De baja densidad o malo, el cual invade a las células y se acumula en las paredes de las arterias (problema conocido como aterosclerosis), las cuales se vuelven rígidas y estrechas obstaculizando el libre tránsito de la sangre. Para considerar sano a un individuo debe haber menos de 154.8 miligramos en cada 100 mililitros de sangre, en ambos sexos.

Es entendible que cuando se rebasan los rangos marcados como normales se puede decir que el paciente sufre hipercolesterolemia, lo cual puede presentarse por igual en niños y adultos, así como en hombres y mujeres. Lo peor del caso es que generalmente este problema no genera síntomas que puedan indicar su presencia, pudiendo vivir con él durante varios años y manifestarse mediante un problema grave de salud, ya que la acumulación de colesterol “malo” en las paredes de las arterias limita el libre tránsito de la sangre, pudiendo ser ésta la causa de que no llegue en cantidad suficiente a órganos tan importantes como cerebro o corazón y devengan problemas en verdad graves, como infarto o angina de pecho (dolor intenso en el costado derecho del tronco que se irradia a hombro y brazo del mismo lado como consecuencia de deficiente irrigación sanguínea), entre otros.

Ahora bien, el colesterol también está presente en algunos alimentos que son parte de nuestra dieta diaria, por ejemplo, las llamadas grasas saturadas que se encuentran en carnes rojas, huevo y la mayoría de productos lácteos. Es importante hacer hincapié en que existe otro tipo de grasas en los alimentos, las insaturadas, las cuales forman colesterol “bueno”, y que de forma natural se encuentran en aceites vegetales y margarinas (se obtienen de los anteriores).

Además, existen sustancias que pueden aumentar los niveles de colesterol, como esteroides anabólicos y algunos medicamentos, como los que inducen la producción de progesterona (hormona masculina) o los que controlan la presión arterial.

Cabe mencionar que la Medicina distingue dos tipos de hipercolesterolemia de acuerdo a su origen:

1) Primaria. Problemas genéticos (con los cuales se nace) en el sistema circulatorio, los cuales dificultan el transporte sanguíneo.

2) Secundaria. El aumento de colesterol se asocia a ciertas enfermedades, siendo las más conocidas:

  • Hepatitis. Infección en el hígado producida por virus
  • Cirrosis. Las células del hígado mueren poco a poco, transformándose en tejido fibroso, y en consecuencia el órgano se torna rígido, con numerosas cicatrices y nudos, limitando considerablemente sus funciones; la causa más común es el consumo de alcohol.
  • Diabetes mellitus. Síndrome caracterizado por la acumulación excesiva de glucosa en la sangre, debido a deterioro absoluto o parcial de la secreción y acción de la hormona insulina, producida por el páncreas y encargada de mantener los niveles de azúcar normales; el tipo 2 o mellitus se presenta cuando el páncreas continúa produciendo insulina, pero el organismo desarrolla resistencia a sus efectos.
  • Hipotiroidismo. Si la glándula tiroides (ubicada en el cuello) no funciona adecuadamente genera escasa cantidad de hormonas, lo que ocasiona que fallen diversas funciones del organismo (entre ellas regulación de la temperatura corporal, frecuencia cardiaca y presión arterial, así como la capacidad de transformar los alimentos en energía).
  • Síndrome nefrótico. El riñón deja de funcionar de manera adecuada y genera edemas, es decir, hinchazón alrededor de los ojos, en las extremidades, pies y tobillos, debido a retención de líquidos.
  • Insuficiencia renal crónica. El riñón pierde la capacidad de eliminar residuos y toxinas de la sangre, concentrar orina y conservar sales minerales, por lo que favorece la acumulación de líquidos.

Entonces... ¿qué como?

Un examen de sangre determinará los niveles de colesterol en el vital líquido, tras lo cual el médico implementará medidas para reducir las cantidades elevadas. Parte determinante del tratamiento es la prescripción de medicamentos, siendo las sustancias más empleadas resinas, estatinas y ácido nicotínico; asimismo, pueden utilizarse derivados del ácido líbrico, probucol o terapia de reemplazo hormonal con estrógenos en algunas mujeres mayores a 50 años de edad.

Igualmente, se indicará al paciente aumentar su actividad física, dejar por completo alcohol y tabaco (ambos aumentan las posibilidades de padecer problemas cardiacos) pero, sobre todo, se hará mucho énfasis en el cuidado de la alimentación. Generalmente se pide la colaboración de la familia del afectado, ya que es posible que tengan que modificarse hábitos y horarios de alimentación para poder colaborar con el paciente.

El nutriólogo indicará una dieta estricta, la cual debe ser pobre en grasas saturadas y colesterol, rica en ácidos grasos, fibra vegetal e hidratos de carbono, ¿a qué nos referimos? Estos son los alimentos que debe consumir quien padezca hipercolesterolemia:

  • Aceites. De oliva y semillas (girasol, maíz o soya).
  • Aves. Pollo, pavo y avestruz sin piel .
  • Bebidas. Agua mineral con o sin gas, tés y jugos de frutas o verduras.
  • Carnes. Res , ternera o cerdo sin grasa.
  • Cereales. Todos, preferentemente integrales, por su alto contenido de fibra.
  • Condimentos. Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, pimienta o pimentón.
  • Fruta. Debe comer al menos dos piezas al día , de preferencia con piel ó pulpa, procurando incluir un cítrico, como naranja, limón, mandarina, guayaba o fresa.
  • Frutos. Secos (almendras, avellanas o cacahuates) o desecados (ciruelas y pasas).
  • Grasas. Mantequilla baja en calorías, margarina 100% vegetal.
  • Lácteos. Leche, yogurt, queso y requesón bajos en grasa .
  • Legumbres. Deberán consumirse tres veces por semana.
  • Pescados. Algunas variedades, como el salmón, contienen Omega 3, grasa insaturada que mejores resultados ofrece, ya que disminuye la viscosidad de la sangre, reduciendo así el riesgo de formar trombos (tapones de grasa).
  • Verduras. Todas, pero sin mantequilla, crema, queso y otras salsas grasosas.

Por otro lado, será necesario eliminar de la dieta:

  • Carnes. Pato, carnes ahumadas , cerdo y ternera grasos.
  • Derivados cárnicos. Embutidos grasos, patés, tocino, jamón y salchichas, principalmente.
  • Fruta. Coco, fresco o seco.
  • Grasas. Aceites de coco y palma, cacao (en manteca o polvo) y productos que lo contengan (como chocolate).
  • Lácteos. Leche entera o condensada, yogurts enriquecidos con crema, quesos grasos y fundidos o para untar y crema líquida.
  • Mariscos. Calamares y camarones.
  • Pan. Todos los productos de pastelería y repostería; no así los elaborados con materiales integrales.
  • Pescados. Cocinados con adobos, ahumados o en escabeche.
  • Vísceras. Hígado, riñones y sesos.

Al preparar los alimentos evite los platillos excesivamente grasosos, como estofados, fritos o empanizados; en su caso, prefiera asados, a la plancha, parrilla u horno, o hervidos. Está permitido combinar en un mismo plato legumbres y cereales (por ejemplo, garbanzos o lentejas con arroz o pasta con chícharos).

Recuerde no consumir más de dos huevos a la semana y nunca más de una yema al día, así como elegir productos bajos en grasa y colesterol al ir al supermercado, lo cual se puede comprobar leyendo las etiquetas.

Igualmente, procure no consumir platillos precocinados, ya que pueden estar preparados con mucha grasa, y si come fuera de casa elija ensaladas o bien aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisados. Para evitar excesiva cantidad de salsa en los platillos se puede pedir que éstas se sirvan aparte, y uno mismo adicionarla.

Finalmente, tenga en cuenta distribuir las comidas en varias tomas a lo largo del día, ya que ello ayuda a que las grasas sean asimiladas más rápidamente.

La mejor manera de evitar problemas es previniéndolos, de forma que si se siguen los consejos aquí presentados (aun no teniendo niveles altos de colesterol) podrán evitarle lamentables consecuencias. Por ejemplo, ¿sabía usted que el exceso de este compuesto graso puede depositarse en la córnea y afectar considerablemente la vista?

SyM - Raúl Serrano

 

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