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Verdades sobre el Omega 3

Los bajísimos índices de enfermedades cardiovasculares en esquimales motivaron investigaciones sobre su alimentación. Gracias a ellas sabemos ahora que el secreto de su vida saludable radica en el consumo de pescado, rico en ácido graso esencial Omega 3.

Sabemos que grasas y aceites (sobre todo las de origen animal) consumidos en exceso ocasionan obesidad, diabetes e incluso cáncer, además de elevar sobremanera los niveles de colesterol en la sangre, lo que acarrea problemas en arterias, corazón y cerebro.

Sin embargo, hay un elemento presente en ciertos alimentos que actúa de manera benéfica en nuestro organismo, el llamado ácido graso esencial Omega 3, que pertenece a la clasificación de los poliinsaturados por su aporte mínimo de colesterol.

Esencia de la salud

Al ácido Omega 3 se le llama esencial porque se obtiene directamente de los alimentos o de los complementos alimenticios. Existe otro tipo de ácido graso que se obtiene de la misma forma, el Omega 6, y aunque se parece al primero cumple diferentes funciones. Por ejemplo, el primero contiene eicosanoides (controlan o influyen en la presión arterial, la formación de coágulos, el sistema inmunológico, la respuesta alérgica y otros procesos), mientras que el segundo hace exactamente lo contrario.

Ambas sustancias son proporcionadas por dos grupos de alimentos bien diferenciados; entre los que contienen Omega 3 se encuentran:

En tanto, los alimentos que nos proporcionan Omega 6 son:

Para obtener de manera más eficaz los efectos benéficos del Omega 3, es conveniente integrar a nuestra dieta los alimentos que lo contienen, no tanto en forma de complementos alimenticios sino como parte de lo que comemos. Así, podemos mencionar que:

El consumo de Omega 3 durante ciertas etapas como el embarazo y lactancia tiene esencial importancia, ya que tanto el feto como el recién nacido no son capaces de producir este ácido, por lo que la futura madre debe tener número adecuado de reservas incluso antes de embarazarse, para que durante la gestación y lactancia sea capaz de proporcionarle a su hijo este importante nutrimento.

En caso de presentar severa deficiencia de estos nutrimentos y que el niño además sea prematuro, se corre el riesgo de deficiente desarrollo en cerebro y retina (membrana interior del ojo que recibe los impulsos luminosos e imágenes que observamos). En cuanto a la lactancia, la madre, si bien es buena fuente de Omega 3, disminuye su producción después de haber tenido a su primer hijo, por lo que es aconsejable alimentar a los siguientes bebés con leches enriquecidas con este elemento.

Como has podido ver, los beneficios del Omega 3 son enormes, por lo que no debe faltar nunca en la alimentación diaria.