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Abuela esclava, ¿te identificas?

El cuidado de los nietos y la sobrecarga de responsabilidades en casa pueden alterar la salud de una mujer madura si implican obligaciones que van más allá de sus capacidades físicas y mentales. ¡Conoce el síndrome de la abuela esclava!

Amor de abuela

Desde su llegada, los nietos constituyen una fuente de amor ilimitada para los abuelos; generalmente les "inyectan" renovados motivos para vivir y olvidarse de las tristezas o el infaltable estrés de la vida moderna.

Sin embargo, en ocasiones esta entrega incondicional se malinterpreta y termina dañando la salud, en especial de la abuela, cuyo papel de "cuidadora" por excelencia parece jugar en su contra.

Es frecuente encontrar mujeres maduras que además de estar al frente de su hogar, atender a sus hijos y pareja, se encargan de la crianza de los nietos mientras los padres de éstos deben salir a trabajar.

Aunque lo hacen con todo el amor del mundo, esta responsabilidad suele alterar su organismo y provocar agotamiento físico y mental a tal grado que se ha definido como el síndrome de la abuela esclava e, incluso, se considera un ejemplo de maltrato al adulto mayor.

Crianza de los nietos, antes que la propia salud

El síndrome de la abuela esclava es un trastorno que el cardiólogo español Antonio Guijarro describió en 2001 y que ha motivado análisis por parte de investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Quienes lo sufren suelen ser mujeres maduras que han dedicado toda su vida a cuidar de los suyos, de manera que al llegar a cierta edad, enfrentan con dificultad la presión de ser al mismo tiempo cocineras, amas de casa, esposas y, de paso, abuelas responsables de la crianza de los nietos.

Cuando las fuerzas les fallan, las invade la culpa por no satisfacer las necesidades de sus seres queridos (que, como ellas no se quejan, cada vez son más demandantes) y, a su vez, experimentan malestares físicos y emocionales por los que deben acudir al médico (aunque no siempre lo hacen).

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard, el cuidado intensivo de los nietos puede acabar siendo fatal para algunas abuelas, en otras palabras, las mujeres que se encargan de la crianza de los nietos durante 9 o más horas por semana tienen más probabilidades (55%) de desarrollar enfermedades cardiovasculares que quienes no tienen esta responsabilidad.

Aunque aún se desconocen las causas exactas de esta conclusión, los investigadores afirman que asumir el cuidado de niños requiere mantener atención constante, lo que implica situaciones de estrés y, además, quita tiempo de socialización y realizar sus propios proyectos personales, lo que impide relajarse y liberar tensiones.

Por ello, trastornos como hipertensión son mucho más frecuentes en estas mujeres, cuyo problema principal, según los especialistas, es que descuidan su propia salud para atender la de los demás. Esto también refleja su incapacidad para controlar el estrés en el adulto mayor.

Ansiedad, depresión y más

Aunque cada caso es único y puede acompañarse de signos distintos, los expertos aseguran que los síntomas de la abuela esclava pueden incluir:

Manifestaciones físicas

Signos emocionales

Exceso de responsabilidad de las abuelas

El paso del tiempo no siempre juega a favor de las abuelas cuidadoras de nietos, pues además de que las obligaciones aumentan exponencialmente conforme la familia crece (¡llegan más nietos y, a veces, hasta bisnietos!), el tiempo no se detiene, y con el paso de los años, ni sus fuerzas ni el ánimo son los mismos de antes, pero …casi nadie se percata de ello.

De manera simultánea, desempeñan actividades al frente de su hogar, atienden a su pareja y, en ocasiones, a hijos mayores. Por si fuera poco, su amor infinito también les alcanza para vigilar la salud de personas de la tercera edad, de hecho, suelen ser ¡mujeres que cuidan a familiares enfermos!

Si pudiera hablarse de la psicología de la abuela esclava, podría decirse, por ejemplo, que es una mujer tan entregada que jamás solicita ayuda ni nada parecido para sí misma, y tampoco sabe decir ¡no!, pues al hacerlo, se siente culpable por el chantaje emocional de los hijos.

Si cualquiera de sus hijos le pregunta si puede cuidar a un nieto, de antemano sabe que la respuesta será afirmativa. El problema es que donde todos creen ver a una mujer fuerte que se entrega en cuerpo y alma, generalmente hay voluntad pero también agotamiento infinito y miedo a defraudar a sus seres queridos.

Abuelos con función de cuidadores

Para que se sienta motivada por el cuidado de sus nietos y esta responsabilidad no altere su salud, la abuela (y, en general, los abuelos) debe haber tomado libremente la decisión de hacerlo, es decir, debe sentirla como una "elección" y no como una obligación.

Aunque parezca siempre feliz y jamás se queje por molestias físicas, quienes rodean a una abuela responsable deben reconocer que su "dosis de energía" no es infinita; lejos de esperar que cambie su forma de ser, sus hijos y nietos necesitan aprender a detectar su malestar y cansancio, y reconocer su derecho a decir ¡no!

Así, en vez de dedicar todas las tardes de la semana a cuidar nietos, la abuela tiene derecho a decirles "hoy no puedo" y salir al cine, a convivir con amigos o simplemente a disfrutar de un buen libro en la comodidad de su hogar… ¡sin niños que atender!

El amor de los abuelos es de los más puros e incondicionales, y así puede seguir siendo si los hijos y nietos aprendemos a respetar sus decisiones e independencia como adultos que han vivido mucho más que cualquiera de nosotros.