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Los niños también sufren accidentes cerebrovasculares

Los accidentes cerebrovasculares en niños aparecen a cualquier edad y pueden dejar graves secuelas. Conocer los signos del también llamado ictus infantil es clave para que el pequeño reciba tratamiento oportuno.

Ataque cerebral infantil: ¿qué lo provoca?

La sangre transporta oxígeno y otras sustancias nutritivas a las células y los órganos del cuerpo, entre ellos, el cerebro. Cuando ocurre un ictus infantil el flujo sanguíneo al cerebro se detiene, en apenas unos minutos, las células cerebrales empiezan a morir.

Existen dos tipos de ataques cerebrales:

Por lo regular, el ACV se presenta en adultos mayores, sin embargo, puede aparecer en cualquier edad (incluso, en recién nacidos), por ello conviene que los padres de familia conozcan qué provoca los signos del también llamado ataque cerebral infantil.

Este evento ocurre con más frecuencia entre la semana 28 del embarazo, antes de que nazca el bebé, y un mes después del nacimiento (de ahí que se clasifiquen como accidentes cerebrovasculares perinatales). En este caso, los médicos señalan que el origen del problema es que el bebé no recibe suficiente oxígeno mientras pasa por el canal del parto.

Si un ictus infantil ocurren en niños más grandes, generalmente el origen es alguna afección que detiene el flujo sanguíneo al cerebro o causa sangrado en su interior.

Causas y síntomas de accidente cerebrovascular en niños

No es fácil encontrar la causa exacta de los accidentes cerebrovasculares en niños; de hecho, aproximadamente un tercio de todos los ACV en niños no tienen relación con alguna enfermedad, afección o lesión específica identificada como factor de riesgo.

No obstante, los accidentes cerebrovasculares isquémicos están relacionados con:

Aunque son raros los derrames cerebrales en niños (ictus hemorrágicos), pueden aparecer por:

Dependiendo de la edad del pequeño y la dimensión del daño a las células cerebrales, los síntomas de accidente cerebrovascular infantil pueden incluir:

Cabe señalar que si el problema afecta a un bebé, el diagnóstico suele hacerse después de meses o años, cuando los síntomas son evidentes (por ejemplo, algunos pequeños tienden a usar una mano más que la otra durante sus actividades).

Si el ataque cerebral infantil se presenta más tarde, incluso en la adolescencia, se agregarían otros signos como:

Diagnóstico oportuno de ACV en niños

El diagnóstico tardío de un ictus infantil es la principal causa de que cerca del 80% de los menores queden con daños neurológicos severos, según investigación dirigida por la pediatra costarricense Adriana Yock Corrales, en el citado Instituto Nacional de Derrames en Melbourne.

Por tanto, si un pequeño experimenta alguno de los signos descritos, debe llevarse de inmediato al médico para recibir atención y diagnóstico adecuados.

Aunque no existe tratamiento que regenere las células cerebrales que han muerto debido a ACV, la ciencia asegura que las “sobrevivientes” pueden aprender a realizar las funciones de aquellas que se han perdido, en especial si se trata de pacientes jóvenes cuyo cerebro todavía se está desarrollando.

Quien ha sufrido un ictus infantil puede aprender a usar sus brazos y piernas, y a hablar nuevamente con re-entrenamiento especial, o recibir sesiones de terapia ocupacional, fisioterapia o terapia de deglución para recuperar la mayor funcionalidad posible y prevenir eventos similares en el futuro.