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Ateroesclerosis

Desde 1957 la ateroesclerosis es considerada problema de salud mundial. Es enfermedad crónica de las arterias causada por acumulación de placa ateromatosa (formada por fibras y grasa, principalmente colesterol dañino o LDL), cuya presencia en estos vasos sanguíneos encargados de transportar sangre desde el corazón hacia todo el cuerpo, hace que se endurezcan y estrechen hasta, incluso, presentarse total obstrucción, produciendo síntomas y molestias en todo el organismo.

Causas y factores de riesgo

Aunque los médicos desconocen el origen exacto de la ateroesclerosis, se sabe que puede desarrollarse cuando las capas internas de las arterias se dañan, entre otras causas, por:

Para reparar las arterias el organismo crea depósitos de placa compuestos por grasas, sobre todo colesterol, calcio y otros coagulantes que se encuentran en forma natural en la sangre. Sin embargo, con el curso de los años la acumulación de placa estrecha las arterias y las hace más duras, dificultando el flujo de sangre y favoreciendo la formación de coágulos que también pueden bloquear el vaso sanguíneo (trombo) o viajar hacia otro más pequeño y obstruirlo (émbolo) produciendo embolia, por ejemplo, pulmonar.

En algunos casos, fragmentos de placa también se desplazan y bloquean otras zonas. Además, cabe destacar que la acumulación de dicha placa forma parte del proceso que causa debilitamiento de la pared arterial, lo cual puede derivar en ensanchamiento anormal de alguna de sus partes (aneurisma).

Síntomas

En general, la ateroesclerosis no provoca síntomas hasta que el flujo sanguíneo se vuelve lento o se interrumpe, por ello, cuando se presentan, la manifestación depende de la zona afectada. Por ejemplo, si las arterias del corazón resultan dañadas puede producirse dolor de pecho y dificultad para respirar, síntomas característicos de alteraciones como angina de pecho e infarto del miocardio. Además, al afectar la circulación de las arterias principales del corazón se puede interrumpir la circulación hacia el cerebro y predisponer al desarrollo de infartos cerebrales.

Diagnóstico

La ateroesclerosis pude producir soplo cardiaco (ruido) perceptible a través del estetoscopio, sin embargo, este signo no es suficiente para diagnosticar el trastorno, por lo que el médico puede solicitar distintos análisis:

Posibles complicaciones

La ateroesclerosis es causa primaria de enfermedades cardiovasculares, que incluyen:

Tratamiento y prevención

El objetivo terapéutico es aliviar síntomas y reducir factores de riesgo para detener y/o revertir la acumulación de placa ateromatosa, disminuyendo así el peligro de formación de coágulos. Por ello, se recomienda al paciente mejorar su estilo de vida: 

La ateroesclerosis es enfermedad crónica, por lo que no puede revertirse totalmente. Sin embargo, introduciendo los cambios antes mencionados y tratando padecimientos subyacentes según indique el médico (a través de fármacos llamados antiagregantes plaquetarios para reducir riesgo de formación de coágulos, así como medicinas para controlar los niveles altos de colestero, diabetes e hipertensión) se puede evitar que el trastorno empeore y se presenten complicaciones.

Consulta a tu médico.