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Colesterol, grasa "buena" y "mala"

Compuesto graso producido de manera natural por el hígado, cuya función es participar en protección y desempeño de algunas hormonas y células; para llegar a sus membranas se desplaza por el torrente sanguíneo en forma de paquetes llamados lipoproteínas, proceso que es regulado por el propio organismo, de forma que los niveles de colesterol no se incrementen en exceso.

El consumo de alimentos que contienen colesterol, como carnes rojas, embutidos, ciertos mariscos, mantequilla y huevo, entre otros, puede propiciar hipercolesterolemia, es decir, concentración excesiva de grasa en sangre, lo cual puede tornarse en problema debido a que suele acumularse en las paredes internas de las arterias en forma de placas o ateromas, dando pie a lo que los especialistas llaman aterosclerosis. Este padecimiento se caracteriza por el impedimento de la óptima circulación sanguínea y, como consecuencia, habrá trastornos circulatorios y cardíacos; es importante mencionar que los problemas de irrigación sanguínea al corazón se acentúan si se sufre presión arterial alta (hipertensión), se fuma o se come sal en exceso.

Tipos

La Medicina reconoce tres tipos de colesterol:

Los triglicéridos son otro tipo de lípidos que merecen mención aparte, pues son los azúcares que el organismo no necesita y que convierte en grasas, por lo que resulta también muy importante mantenerlos en niveles bajos; su incremento puede deberse a exceso de peso, ingesta de gran cantidad de calorías (especialmente las que provienen de azúcar y alcohol), acción de algunos medicamentos (anticonceptivos y diuréticos), problemas en riñón e hígado, estrés, así como antecedentes familiares.

Para conocer los niveles de colesterol es necesario realizar examen periódico de sangre —se reconoce como perfil de lípidos—, el cual debe arrojar cifras que pueden interpretarse de acuerdo al siguiente esquema (las unidades son miligramos por decilitro de sangre):

 

Deseable 

Límite

No deseable

Colesterol total

debajo de 200

200-240

arriba de 240

Colesterol LDL

debajo de 130

130-160

arriba de 160

Colesterol HDL

arriba de 45

35-45

debajo de 35

Triglicéridos

debajo de 200

200-400

arriba de 400

La población en general debe llevar a cabo esta prueba cada cinco años, pero deberán acudir a realizarlo con mayor periodicidad quienes padecen sobrepeso u obesidad, problemas en hígado o riñones, diabetes, hipertensión o hipotiroidismo (la glándula tiroides —ubicada en el cuello— no funciona adecuadamente y genera escasa cantidad de hormonas). Ten en cuenta que al acudir al laboratorio no debes comer ni beber nada (excepto agua) al menos 8 horas antes de la prueba.

Ahora bien, cuando los resultados del perfil de lípidos indican que colesterol y triglicéridos se encuentra por arriba de lo permisible, el médico puede prescribir medicamentos como ácido nicotínico o derivados del ácido líbrico, probucol o terapia de reemplazo hormonal con estrógenos en algunas mujeres mayores a 50 años de edad. No obstante, las que mayor demanda tienen son las llamadas estatinas, las cuales actúan directamente en el hígado bloqueando la producción de grasas, y por las que un grupo de investigadores norteamericanos se hizo merecedor al Premio Nobel de Medicina.

Igualmente, se indicará al paciente aumentar su actividad física, dejar por completo alcohol y tabaco, pero, sobre todo, se hará mucho énfasis en el cuidado de la alimentación, la cual está constituida —de acuerdo a los nutriólogos— por proteínas (entre 10% y 15 %), hidratos de carbono (55%) y grasas (35%); de estas últimas debemos señalar que existen dos tipos:

Igualmente, será de gran utilidad seguir estos consejos:

Además de cuidar lo que se come resulta de gran ayuda hacer ejercicio, por lo menos caminar media hora al día, lo cual también le ayudará a adelgazar si tienes obesidad o sobrepeso.

Consulta a tu médico.