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Colposcopía, examen del cuello uterino

La colposcopía es procedimiento que permite examinar el cuello uterino, vagina, vulva y región que rodea al ano (perianal), con el fin de encontrar lesiones o áreas anormales de tejido, así como para tomar muestras de estas alteraciones (biopsias) que se analizarán a detalle en un laboratorio.

Para llevar a cabo este estudio se requiere un colposcopio o microscopio especial que amplifica la imagen (2 a 60 veces, en promedio) y que está equipado con una luz para facilitar la observación por parte de un ginecólogo, médico general o colposcopista calificado.

Para qué sirve

La colposcopía se practica cuando un examen de citología vaginal o prueba de Papanicolaou revela la presencia de células del cuello uterino anormales, las cuales pudieran ser precancerosas o tumorales. De este modo, y contrariamente a lo que muchas personas e incluso especialistas piensan, se trata de un análisis que casi siempre se solicita sólo para confirmar o descartar resultados previos que sugieren cáncer cervicouterino.

Cabe señalar que algunas investigaciones revelan que esta exploración es sobreutilizada en México, pues en clínicas donde se lleva a cabo se registra hasta 70% de pacientes con reportes normales de citología vaginal o Papanicolau, es decir, no necesitaban someterse a este procedimiento. Más aún, 4 de cada 10 mujeres ignoran el resultado del estudio por el cual fueron enviadas al servicio de colposcopía.

Por otra parte, el análisis con colposcopio también se utiliza para evaluar problemas como:

En qué consiste

La paciente debe acostarse sobre una mesa especial y colocar los pies en estribos (como sucede en un examen de Papanicoalu), a fin de permitir la observación de la pelvis. El médico introducirá en la vagina un instrumento, llamado espéculo, para abrir las paredes y examinar el cuello del útero.

Tanto la vagina como el cuello uterino se frotan suavemente con ácido acético para remover la mucosidad que cubre la superficie, y así resaltar las áreas anormales. En algunas ocasiones se puede aplicar solución a base de yodo.

A continuación, el médico o colposcopista colocará el instrumento de observación en la abertura de la vagina y examinará el área (incluso pueden tomarse fotografías).

En caso de que algunas zonas luzcan anormales, se extraerá pequeña porción de tejido (biopsia) usando pinzas pequeñas, dependiendo del tamaño y localización del área. Cuando este procedimiento se realiza en el interior del cuello uterino recibe el nombre raspado endocervical.

Preparación del paciente

No se requiere preparación especial para el examen, aunque la mujer evita incomodidad si orina y vacía la vejiga antes del estudio. Asimismo, es mejor realizar la colposcopía cuando la paciente no presenta el periodo menstrual, ya que permite al médico observa mejor el cuello uterino.

Durante al menos 24 horas antes de la exploración, la paciente no debe:

Finalmente, es importante que antes de practicar la prueba el médico sepa si la mujer está o podría estar embarazada.

Riesgos

Los riesgos asociados a la colposcopía son mínimos. Lo más habitual es que se reporten algunas molestias que duran poco tiempo:

 Asimismo, este examen puede generar ansiedad y tensión; no obstante, mantener la relajación y ritmo de respiración lento, regular y profundo ayuda a sentir alivio.

Cabe señalar que el sangrado profuso después de la colposcopía es inusual; por ello, si ocurre hemorragia capaz de empapar una toalla sanitaria en una hora, debe acudirse al médico.

También se tiene que buscar la ayuda del especialista en caso de que se presenten comezón y flujo vaginal abundante (a veces blanco o amarillento, de olor desagradable), ya que es probable que se trate de alguna infección.

Por último, la paciente no debe usar tampones durante algunos días, de acuerdo con las indicaciones del médico. Asimismo, las relaciones sexuales están contraindicadas una semana.

Resultados

Se considera el resultado normal cuando la superficie del cuello uterino se percibe rosada y suave, aunque el veredicto final queda en manos del médico o colposcopista, quien debe estar capacitado para distinguir cualquier anomalía.

Si se hace biopsia, el tejido se estudiará en un laboratorio, donde un especialista (patólogo) examinará la muestra de tejido e informará al médico si las células aparecen normales o anormales. Los resultados demoran 1 a 2 semanas, aproximadamente, y cuando son favorables significa que no se observó cáncer o cambios precancerosos en las células.

 Por otra parte, los hallazgos atípicos que se pueden detectar mediante la colposcopía pueden ser:

El diagnóstico por tejidos anormales obtenidos de la biopsia queda en manos del ginecólogo o del médico general, quien determinará si el problema es una tumoración benigna, verrugas por infección del virus del papiloma humano, tejido precanceroso o cáncer cervicouterino.

En este último caso es muy probable que se requiera de otros estudios para confirmar el resultado, conocer el avance de la enfermedad y/o determinar el tipo de tumor.

Fuentes: