Ecocardiografía - SyM
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24 Noviembre 2017 | Iniciar Sesión



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Al tratarse de una prueba indolora y no invasiva, es decir, que permite “mirar” directamente al corazón sin penetrar la piel ni recurrir a radiación de rayos X, constituye una de las alternativas más comunes para el diagnóstico de cardiopatías.

Además, se lleva a cabo utilizando equipo portátil, de modo que puede practicarse en la cama del hospital, el consultorio del médico e, incluso, la sala de operaciones. 

Funcionamiento

La ecocardiografía es una aplicación especial del ultrasonido (sonido cuyo timbre es demasiado elevado para ser captado por el oído humano). El concepto es el mismo que emplean los buscadores de profundidad o los localizadores de peces en los barcos.

Las ondas de ultrasonido (de alta frecuencia) se envían y son reflejadas por las estructuras internas del corazón, como el miocardio (músculo cardiaco) y las válvulas cardiacas, gracias a un dispositivo especial parecido a un micrófono, llamado transductor, el cual se encarga de detectar dichas señales. Cambiando la posición de este sensor, es posible observar los principales vasos sanguíneos desde distintos ángulos para obtener una imagen detallada de cada estructura y su funcionamiento.

Si el médico requiere analizar áreas ubicadas en la parte posterior del corazón, debe introducir un transductor en el esófago para grabar las señales que desde ahí se generen (este procedimiento se conoce como ecocardiograma transesofágico).

Simultáneamente, un aparato (ecocardiógrafo) analiza las ondas para determinar la distancia a la que se encuentran las estructuras del transductor; la computadora calcula el tiempo que los “ecos” tardan en viajar hacia y desde el corazón, a fin de crear una imagen con esa información.

Como resultado, este ecocardiograma del corazón puede apreciarse en una pantalla e, incluso imprimirse o almacenarse en algún dispositivo externo (CD o memoria USB). 

Distintos propósitos

Dependiendo del tipo de información que se requiere, el ecocardiograma puede obtenerse de varias formas:

  • Modo M (modal). Esta prueba consiste en dirigir un haz simple de ultrasonidos hacia la parte del corazón deseada. Es útil para medir el tamaño exacto de la estructura elegida, por ejemplo, una de las cámaras de dicho órgano.
  • Bidimensional (2-D). Como su nombre lo indica, muestra una imagen del corazón en dos dimensiones, como si se hubiera “rebanado”, lo que hace posible examinar cada segmento individualmente. Cambiando la posición del transductor, los médicos pueden visualizar la mayoría de las partes del vital órgano, y obtener impresión detallada de su funcionamiento.
  • Doppler. Cuando las ondas de sonido rebotan en las células de la sangre que se mueven a través del corazón y los vasos sanguíneos, cambian de timbre. Esta característica conocida como desplazamiento Doppler (nombrado así en honor de un físico y matemático austriaco que vivió a principios de 1800), puede medirse, al igual que la velocidad y dirección del flujo de sangre. Con señales Doppler, el ecocardiograma puede mostrar tanto el sonido como la información visual del líquido que fluye a través del corazón. Estos datos ayudan a determinar si las válvulas cardiacas funcionan en forma adecuada; a la vez, puede medirse la presión interna, y el grado de estrechamiento o fuga de una válvula cardiaca.
  • Doppler a color. Muestra en la pantalla la dirección y velocidad de la circulación sanguínea en las cavidades del corazón y los vasos. A través de estas imágenes se puede observar si las válvulas se abren y cierran correctamente, si presentan fugas o bien, el flujo sanguíneo es adecuado. También permite detectar comunicaciones anormales entre los vasos sanguíneos o entre los compartimientos del corazón, además de identificar la estructura y funcionamiento de los vasos y las cavidades. Con estos datos se alimenta la computadora para luego crear una imagen de dos dimensiones, donde distintos colores representan cierta dirección y velocidad del flujo sanguíneo. 

Procedimiento

Cuando se somete a una ecocardiografía, el paciente permanece recostado sobre el dorso y ligeramente girado hacia la izquierda; sobre el tórax se le aplica jalea especial para incrementar la conductividad de las ondas ultrasónicas. La persona puede percibir cierta presión en los momentos en que debe sostenerse el transductor con firmeza contra el pecho, especialmente en las costillas. Se pide al paciente que espire y no respire, ya que el aire de los pulmones puede interferir con la imagen.

Es importante señalar que la exploración completa con este estudio puede durar entre 15 minutos y más de una hora, según la complejidad del problema presente.

Asimismo, no se requiere preparación especial antes del estudio; en el área de ecocardiografía, el paciente se quita la ropa de la cintura hacia arriba, y se pone una bata que se le proporciona.

Cabe señalar que existen ciertos factores que pueden impedir que la ecocardiografía convencional obtenga imágenes claras del corazón, como:

  • Enfermedad pulmonar: pulmones hiperinflados (enfisema) por fumar.
  • Complexión: obesidad, pacientes demacrados o los que son altos y delgados, anormalidades de la columna o de la pared del pecho, así como implantes mamarios o mamas grandes. 
  • Problemas médicos: cirugía cardiaca o pulmonar previa, o traumatismos en el pecho, por ejemplo. 

Resultados

La ecocardiografía permite a los médicos visualizar con precisión las dimensiones y forma del corazón, determinar la capacidad de bombeo del miocardio, y medir las presiones y gradientes (estrechamiento) en las válvulas y vasos. A su vez, hace posible identificar si existe fuga valvular.

Esta tecnología facilita el diagnóstico de enfermedades del corazón gracias a que ofrece información sobre:

  • Tamaño del corazón.
  • Fuerza de bombeo.
  • Daño al músculo cardiaco.
  • Gravedad y tipo de trastornos valvulares.
  • Patrones anormales del flujo sanguíneo.
  • Anormalidades de la estructura cardiaca.
  • Presión en cada una de las cavidades y en  la aorta.

Cuando la ecocardiografía se combina con otras pruebas diagnósticas (prueba de esfuerzo cardiaca, por ejemplo), es muy útil para identificar las zonas del corazón en las que ha disminuido la circulación de la sangre. De ahí la importancia de recurrir a este estudio que actualmente suele practicarse en consultorios médicos, clínicas y hospitales a nivel mundial.




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