Obesidad en mujeres por cambios hormonales - SyM
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Cambios hormonales, detonadores de obesidad

Martes 31 de enero del 2017, 04:04 pm, última actualización.

Es una realidad alarmante, pero cierta: los especialistas han encontrado que la obesidad en mujeres ha aumentado dramáticamente desde finales del siglo XX, sobre todo durante tres períodos en la vida femenina: pubertad, maternidad y menopausia.

Cambios hormonales, detonadores de obesidad

La obesidad es el aumento de las reservas de energía del organismo en forma de grasas, por lo que se presenta un incremento de peso independiente de tejido muscular o agua. El mayor problema del sobrepeso no sólo reside en que puede ser el origen de enfermedades (hipertensión arterial, altos niveles de colesterol en sangre, diabetes, infarto o trastornos menstruales), sino en que su incidencia va en aumento de manera global.

La mayoría de los estudios realizados sugieren que las principales causas de obesidad serían estilos de conducta sedentarios (con escasa o nula actividad física) y la excesiva ingesta de grasa en la dieta cotidiana, aunque también intervienen factores genéticos.

No obstante, diversos especialistas han concluido en foros tan importantes como el Congreso Internacional de la Asociación Estadounidense para el Estudio de la Obesidad (NAASO, por sus siglas en inglés) que hay un grupo más vulnerable en ciertos períodos de su vida: mujeres con cambios hormonales, mismos que se desencadenan durante la pubertad, maternidad y menopausia.

De niña a mujer

De acuerdo con los galenos e investigadores, en la actualidad se estima por medio de estudios estadísticos que existe un vínculo real entre la primera menstruación (menarca) y el aumento de peso que experimentan algunas jóvenes.

Todavía quedan por realizarse investigaciones que aclaren la importancia de factores de herencia y hormonales, pero se sabe que es durante la pubertad (cuando inician las modificaciones que indican el fin de la infancia) y la adolescencia (edad en que se da el completo desarrollo del organismo, previo a la edad adulta) cuando comer demasiado y adoptar un estilo de vida sedentario son utilizados por las chicas como una estructura de defensa psicológica.

En efecto, mujeres jóvenes con trastornos alimenticios sufren a menudo sensación de ineficacia que les invade casi por completo: pasividad, falta de voluntad, sensación de estar condicionada por los demás e incapacidad para reconocer y satisfacer deseos, necesidades y sensaciones como hambre, vacío, soledad, estrés, depresión o ansiedad, entre otras.

En tales casos, se ha demostrado que una combinación de dieta adecuada, ejercicio y psicoterapia ayuda a afrontar y superar estos sentimientos de inadaptación que tratan de apaciguarse mediante el placer que provoca la comida, por lo que se sugiere que la mejor forma de tratar el sobrepeso es de manera multidisciplinaria.

Mientras llega la cigüeña

En cuanto al embarazo se ha observado que muchas mujeres pierden los kilos ganados durante este período crítico sin mayores problemas, mientras que otras los suman al exceso de peso que ya tenían. En general, se ha concluido que esta acumulación se presenta con mayor frecuencia en mujeres de raza negra que en las de blanca, pero no por cambios fisiológicos propios de la gestación, sino por hábitos de vida.

De ser cierto, bastará con que la futura madre modifique su alimentación, en especial que controle su ingesta de grasas, y aumente su actividad física para vencer la obesidad aunque, nuevamente, podría recomendarse la ayuda de psicoterapia o técnicas de relajación para autorregular los mecanismos de hambre-saciedad.

Cabe señalar que el aumento de peso en mujeres embarazadas es motivo especial de inquietud porque se asocia con hipertensión (presión arterial alta), diabetes gestacional (elevación de la concentración de azúcar en sangre durante el embarazo) y complicaciones durante el parto.

Aunque algunos estudios en Alemania han apuntado en dirección a que los factores genéticos podrían ser determinantes en el aumento de grasas en la masa corporal, está demostrado que las mujeres que pierden los kilos acumulados durante el embarazo cumplen con un denominador común en todos los casos: practican ejercicio de manera constante.

El famoso climaterio

En cuanto a las mujeres que engordan luego de la menopausia (última menstruación), ahora se sabe que al disminuir la producción de hormonas sexuales también se altera el mecanismo encargado de regular la distribución del tejido adiposo y la proporción entre músculos y grasa, a la vez que al organismo le es más difícil o imposible procesar (metabolizar) lípidos y lipoproteínas como lo hacía antes, lo que ocasiona sobrepeso.

Tal deducción se ha obtenido luego de saberse que, en contraparte, aquellas mujeres que llevan una terapia de reemplazo hormonal, es decir, que reciben artificialmente las sustancias que su cuerpo ya no produce, son menos propensas a subir de peso.

Esto no significa que recibir hormonas sea la única solución, pues un estudio realizado entre 500 mujeres de edad avanzada en la Universidad de Pittsburg, en Estados Unidos, demostró que independientemente de los cambios fisiológicos que experimentan, las mujeres que reducen el consumo de calorías y hacen ejercicio físico apenas aumentan de peso durante este período, en tanto que las sedentarias engordan una media de 2.5 kilos. La solución es, como puede deducirse, muy similar a la de los casos anteriores: ejercicio y dieta adecuada.

No obstante, ahora se toma conciencia de cuán necesario es que en el tratamiento del sobrepeso se cuente con intervenciones profesionales cada vez más específicas, ante todo en las que participen diversos especialistas, como endocrinólogos (especialista en glándulas y hormonas), nutriólogos, psiquiatras y psicólogos, teniendo en cuenta las causas múltiples de obesidad y que cada individuo es diferente, sin olvidar el importante costo individual y social que tiene esta problemática.

De cualquier forma, y aunque todavía no contemos con resultados concluyentes, no hay que “echar en saco roto” la recomendación final de especialistas en este tema: es mejor aplicar estrategias efectivas de prevención y tratamiento de la obesidad, como hacer más ejercicio y mejorar la dieta, en vez de recurrir a “fórmulas mágicas” o “dietas milagro” que, lejos de dar el resultado deseado, perjudican la salud. 

SyM

 

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