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Enfermedades de la mujer de hoy

Jueves 26 de mayo del 2016, 10:48 am, última actualización

Artista, ejecutiva, maestra, ama de casa, contadora, estudiante o científica. No importa en qué se desempeñen, las mujeres han conquistado trascendental lugar en la sociedad mexicana, pero también han adquirido nuevos hábitos y acelerado estilo de vida que repercuten en su salud.

Salud femenina, Enfermedades de la mujer

Lo que hace algunas décadas fue hecho sorpresivo, ahora es realidad gratamente consolidada. Con base en eficiencia, dedicación, esfuerzo y responsabilidad, el género femenino ha mostrado su capacidad para desenvolverse con éxito en los ámbitos profesionales más diversos, a la vez que sigue ocupando papel fundamental en la organización del hogar.

Así, es común que la toma de decisiones en empresas, centros escolares, instancias de gobierno y familias considere la opinión y propuestas de la mujer, además de que es fácil descubrir que su poder adquisitivo le permite contar con mayor independencia de acción en un mundo que parecía diseñado sólo para su contraparte masculina.

Sin embargo, el Dr. Miguel Márquez Espinosa, ginecólogo adscrito a la Unidad de Medicina Federal No. 79 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), localizada en el Estado de México, opina que “este mismo panorama ha ocasionado que en la actualidad el género femenino presente importante incremento en el número de problemas cardiacos y respiratorios. Sabemos que la mujer, por naturaleza, tiene mayor propensión a sufrir presión arterial alta (hipertensión) y enfermedades del corazón (cardiopatías), pero el tipo de vida que lleva ahora ha sido determinante para observar incremento en obesidad, diabetes (elevación de azúcar en sangre), tabaquismo y alcoholismo”.

En efecto, las estadísticas obtenidas en años recientes muestran que la mujer mexicana sufre hoy enfermedades que históricamente afectaban sólo a los hombres, sin dejar de mencionar que los sectores productivos en que está incursionando favorecen estados de tensión y nerviosismo constantes.

Al respecto, la Dra. Gabriela de la Riva, psicóloga, especialista en el estudio de grupos humanos y presidenta de De la Riva Investigación Estratégica, comenta que “sabemos que no vivimos buenos tiempos para la salud mental y emocional debido a las presiones laborales, exigencias en horarios y estrés al que nos sometemos, además de que algunos de nuestros estudios nos han permitido saber que, en concreto, el género femenino tiene gran necesidad de reconocimiento hacia su labor productiva, en el hogar o en pareja. Empero, también hemos entendido que, en la medida en que se le valore y se le demuestre aprecio de distintas maneras, la mujer va a estar mucho mejor, más contenta y realizada”.

Nuevos hábitos, nuevos problemas

Al reflexionar sobre cuáles son los padecimientos más habituales que enfrenta como ginecólogo, el Dr. Márquez Espinosa explica que “las mujeres de hoy trabajan, ganan un sueldo y, en consecuencia, muchas de ellas desean contar con las mismas oportunidades que los hombres. Así, van a fiestas, consumen bebidas alcohólicas, fuman y tienen relaciones sexuales con varias parejas porque cuentan con mayor poder económico”.

La primera consecuencia de este hecho es el aumento en el número de infecciones de transmisión sexual (ITS), ocasionadas por bacterias, hongos, virus y parásitos que se transmiten cuando se tiene contacto íntimo sin protección.

Una de las más frecuentes es la candidiasis, que genera secreción vaginal blanquecina y comezón, si bien, por fortuna, es relativamente fácil de controlar, pero hay otros padecimientos de este tipo mucho más peligrosos, como clamidiasis (en ocasiones genera infertilidad), gonorrea (se puede extender por el organismo e infectar la sangre) o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (ocasionado por el VIH, que ataca al sistema de defensas del organismo), los cuales obligan a emprender medidas de prevención más eficaces.

Más aún, el ginecólogo explica que hay cierto caso que llama la atención poderosamente: “Hemos observado en los últimos años un incremento en el número de pacientes infectadas con el virus del papiloma humano, que ataca los tejidos húmedos (mucosas) de los órganos reproductores femeninos y es la principal causa de cáncer en el cuello del útero o matriz (cervicovaginal). El problema es grave si tomamos en cuenta que este padecimiento tumoral es la primera causa de muertes femeninas”.

Asimismo, el médico indica que el número de casos de cáncer de mama o seno también se ha vuelto más voluminoso, pues a pesar de que este problema se suele relacionar con factores hereditarios (es más común en aquella mujer cuya madre o abuela lo padeció), el riesgo de sufrirlo suele verse favorecido por el uso de pastillas anticonceptivas, a las cuales recurren pacientes con vida sexual activa.

Por otra parte, el Dr. Miguel Márquez explica que el aumento en el consumo de tabaco ha ido de la mano con mayor predisposición a sufrir cáncer pulmonar, en tanto que la creciente ingesta de bebidas embriagantes ha hecho factible la aparición de tumoraciones en el estómago y cirrosis hepática (formación de cicatrices en el hígado que restan efectividad al funcionamiento de dicho órgano).

Mención especial merecen la falta de actividad física (sedentarismo), mal manejo de estrés y dieta rica en grasas, carne y harinas refinadas, pues se trata de hábitos ampliamente difundidos que se vinculan con sobrepeso, alto nivel de colesterol en sangre, presión arterial elevada y diabetes, todos ellos padecimientos que impactan la salud del sistema circulatorio y son responsables de infarto (muerte de tejido en corazón o cerebro por falta de irrigación sanguínea), atrofia en riñones y daño al sentido de la vista.

Al cuestionarle sobre el efecto de las exigencias sociales en cuanto a imagen personal, el especialista indica que “se ha dado incremento en el cáncer de piel porque se trata de tener presentación atractiva, con determinada apariencia y, por esta razón, hay mujeres que suelen asolearse en la playa, a veces por periodos prolongados y sin el uso adecuado de filtro solar, o que utilizan cámaras de bronceado sin los cuidados que se requieren”.

El especialista añade en este mismo sentido que “la búsqueda por poseer estilizada silueta también ha ocasionado el aumento de anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) o bulimia (episodios repetidos de excesivo consumo de alimentos seguidos de vómito o uso de medicamentos que ayudan a eliminar orina o aceleran el tránsito intestinal)”, pues aunque en el origen de estas enfermedades intervienen otros factores, como los psiquiátricos, está claro que “influye en mucho el deseo de cumplir con los estereotipos que exigen que la mujer sea delgada”.

Respecto a la aparente detección de mayor número de padecimientos o complicaciones durante el embarazo, el especialista considera que “no son más frecuentes, sino que se detectan con mayor facilidad. Antes no era tan común que la gestación se vigilara tan de cerca, pero en nuestros días han mejorado las medidas para descubrir dificultades, combatirlas y evitar riesgos para el bebé y la madre. De ahí que parezcan más habituales”.

A la lista de los trastornos más comunes en el género femenino hay que añadir uno que ha cobrado relevancia con el aumento en la expectativa de vida: osteoporosis o debilidad de los huesos por pérdida de minerales. “Esta condición —señala el Dr. Márquez Espinosa— favorece el surgimiento de fracturas por caída o al realizar esfuerzos, y es consecuencia del climaterio o menopausia, etapa que se presenta entre los 40 y 50 años de edad y marca el final de la edad reproductiva. Su principal consecuencia es la disminución de estrógenos (hormonas) en el organismo y, cuando este hecho no es atendido adecuadamente, genera problemas en el sistema óseo”.

Exigencias y preocupaciones

Además del intenso ritmo de trabajo al que se somete, el género femenino también debe dedicar gran parte de su tiempo a atender su vida en pareja y educar a sus hijos. Todo ello, considera la Dra. Gabriela de la Riva, “tiene repercusión muy importante pues, obviamente, la mujer tiene mejor salud psicológica, se siente realizada y más contenta cuando ve que su familia se comunica de forma adecuada, está integrada y le valora el esfuerzo que realiza”.

Pese a reconocer que las condiciones de vida actuales pueden crear ambiente negativo para la convivencia y las emociones, la especialista indica que el aumento en los padecimientos psicológicos no ha sido considerable. Más bien, opina, “problemas como la depresión siempre han existido, pero antes era mal visto que el ama de casa hablara abiertamente de él, ya que se enfrentaba con tabúes que le obligaban a callar y, por tal motivo, era difícil cuantificar su incidencia. Ahora, la mujer cuenta con mayor disposición para expresar sus frustraciones y lo que siente, además de que se conoce mejor y es más libre”.

Sobre este punto, ahonda: “En nuestros días la mujer tiene horario más exigente, debe adquirir capacidades extras para ser más competitiva (como aprender uno o más idiomas) y, si ha formado una familia, pasa menos tiempo con sus hijos y su pareja. Por lo anterior, es cierto que sufre mayor nivel de estrés, pero también hay que considerar que gracias a sus actividades se siente realizada, ya que cuenta con motivaciones que le ayudan a estar bien”.

Al cuestionarle sobre la presión psicológica y emocional que las convenciones sociales pueden ocasionar, De la Riva explica que el panorama ha cambiado en buena medida.

En este sentido, señala, “la mujer debe enfrentar nuevas exigencias, pues al trabajar o ser profesionista adquiere papel protagónico y su opinión es más relevante en la toma de decisiones, por un lado, mientras por otro vemos que ya no se le obliga a casarse ni recibe tantas críticas cuando se divorcia o vive sola con sus hijos. Es cierto que los índices de solteras y separaciones se han elevado y que esto supone más estrés, pero si analizamos a fondo encontraremos que antes había enorme número de esposas frustradas y amargadas, que tenían que vivir con el marido porque no eran independientes económicamente”.

La especialista añade que, en caso de enfrentar algún problema psicológico o emocional, ellas poseen notable ventaja: “A través de nuestros estudios hemos encontrado que el género femenino tiene mayor apertura para buscar ayuda y encontrar solución a sus dificultades, sea a través de una amiga, pláticas comunitarias, instituciones religiosas o un terapeuta. A los hombres les cuesta trabajo hacer esto, siguen aguantando muchas cosas, mientras las mujeres han aprendido a reconocer lo que tienen y a hablarlo, en buena medida porque pedir ayuda ya no es mal visto socialmente”.

Prevención y autocuidado

El Dr. Miguel Márquez coincide en que el género femenino tiene mayor compromiso con su salud, y ello es factor determinante que le ayuda a hacer frente a sus padecimientos. Sin embargo, hay ocasiones en que la mujer, aunque “sabe lo que tiene que hacer” para prevenir problemas o atenderlos, no acude a consulta médica, ya sea por miedo a que se le detecte algún problema grave, por desinformación o pudor.

El ginecólogo puntualiza que estos motivos no son excusas para dejar de acudir al especialista, pues lo único que se logra con esta actitud es perder valioso tiempo en caso de que realmente se padezca un problema serio. Al contrario, pide un voto de confianza porque “en México hay buenos especialistas y servicios médicos para hacer frente a las enfermedades de la mujer”.

De manera puntual y complementaria, el facultativo menciona una serie de sugerencias encaminadas a prevenir las enfermedades más frecuentes en las mujeres:

  • Visitar periódicamente al ginecólogo (por lo menos cada seis meses) a partir de la adolescencia y de que ha iniciado su vida sexual.
  • Aprender la técnica de autoexploración de mama y realizarla cada mes, luego de bañarse. Puede practicarse desde que se han desarrollado los senos.
  • Realizarse cada año examen de Papanicolaou (análisis en microscopio de células del cuello uterino) para detectar la presencia de papilomavirus. Es indispensable cuando se lleva vida sexual activa y se han tendiendo muchas parejas.
  • Para prevenir ITS es indispensable contar con información sobre sexualidad, tener pareja estable y usar un preservativo nuevo en cada relación, “aunque el hombre diga que no se siente igual”.
  • Efectuar alguna rutina de ejercicio (como caminar, andar en bicicleta o trotar) durante 30 minutos al día, a fin de ayudar a su sistema circulatorio y manejar el estrés.
  • Mantener dieta balanceada basada en frutas, verduras, cereal integral y carnes blancas, así como baja en grasas y carnes rojas pues, “aunque sabemos que esto es difícil, evita el desarrollo de trastornos como diabetes, hipertensión y colesterol elevado”.
  • Si debe mejorar el control de su peso, es conveniente asistir con un nutriólogo para determinar el régimen alimenticio acorde a sus necesidades, en vez de someterse a dietas rigurosas.
  • Consumir alimentos ricos en calcio durante toda la vida, pero principalmente desde los 28 ó 30 años de edad. Después de la menopausia es recomendable evaluar los niveles de estrógenos, hacer prueba de densidad de los huesos (densitometría ósea) y determinar la necesidad de emplear algún suplemento de calcio.
  • Reducir el consumo de alcohol y tabaco o, mejor aún, erradicarlo.
  • En cuanto se sepa embarazada, la mujer debe acudir con el ginecólogo para llevar a cabo el seguimiento adecuado, el cual consiste, a grandes rasgos, en la realización de exámenes de sangre y ultrasonido (sistema de ondas sonoras de alta frecuencia que permiten obtener imágenes del bebé en desarrollo), control de peso y visitas mensuales con el especialista.

Finalmente, la Dra. Gabriela de la Riva concluye que “tanto a nivel global como nacional nos damos cuenta de que vivimos en ambiente tenso, con muchas obligaciones, estrés y malas noticias, lo cual no facilita la salud mental de nadie. Sin embargo, la mujer puede crear mejores condiciones para su bienestar psicológico o emocional al buscarse algún entretenimiento que le dé algo en lo personal y le permita realizarse fuera de sus obligaciones, como tomar clases de pintura o fotografía, o ir al cine. Por supuesto, debe conseguir ayuda en el momento en que tenga algún problema o dificultad, y expresar sus sentimientos para evitar frustraciones y problemas serios a largo plazo”. 

SyM - Rafael Mejía

 

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