Hipotermia en adultos mayores por exposición prolongada al frío - SyM
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Hipotermia, ¡cuidado con los adultos mayores!

Miércoles 12 de abril del 2017, 11:24 am, última actualización.

La exposición prolongada al frío suele ser peligrosa para cualquier persona debido a que puede reducir en exceso la temperatura corporal y, por ende, poner en riesgo la vida. Sin embargo, quienes resultan más afectados por este padecimiento llamado hipotermia son los adultos mayores, pues su capacidad para retener el calor está disminuida.

Hipotermia, Exposición prolongada al frío

¿A qué se debe la hipotermia?

La hipotermia puede manifestarse en tres grados, lo que depende del tiempo de exposición al frío, edad y estado general de salud; así, cuando la temperatura corporal se encuentra arriba de los 32°C se le considera hipotermia moderada, si se ubica entre 31°C y 25°C es hipotermia severa, y en caso de estar debajo de 25°C se le denomina hipotermia mayor.

El inicio de los síntomas de hipotermia suele ser lento, y generalmente incluyen escalofríos, rigidez en brazos y piernas y palidez, para después dar lugar a dificultad para hablar, disminución del ritmo respiratorio, presión arterial baja y somnolencia, lo que va acompañado de pérdida gradual de la agudeza mental y capacidad física, de hecho es común que el afectado no esté consciente de la situación ni de que necesita tratamiento médico de emergencia.

Conforme envejecemos, los vasos sanguíneos se estrechan dando lugar a reducción del flujo de la sangre, lo que genera incapacidad para retener el calor; asimismo, también disminuye la percepción de los cambios de temperatura. Lo anterior hace que personas de la tercera edad son más susceptibles a sufrir hipotermia, no obstante, hay otros factores que pueden propiciarla, incluso en personas jóvenes:

  • Caer y permanecer en fuentes de agua fría.
  • Estar al aire libre en invierno sin abrigarse adecuadamente.
  • Vestir ropa mojada por periodos prolongados cuando hay viento o hace mucho frío.
  • Administrar ciertos medicamentos, por ejemplo, los indicados para tratar ansiedad, depresión o náusea, así como la aplicación de anestesia general; esto se debe a que reducen la capacidad del cuerpo para mantener su temperatura normal (37°C).

Pero eso no es todo, ya que también hay ciertas enfermedades que pueden favorecer la hipotermia debido a que interfieren en la regulación térmica (calor) del organismo, las cuales incluyen:

  • Accidente cerebrovascular. Obstrucción de la circulación sanguínea en el cerebro que ocasiona que algunas partes de este órgano mueran.
  • Anorexia nerviosa. Alteración que se caracteriza por "ausencia" de apetito, distorsión sobre la imagen corporal, miedo a la obesidad y rechazo a mantener el peso mínimo normal; deriva en desnutrición y pérdida extrema de grasa, lo que favorece la intolerancia al frío.
  • Artritis severa. Inflamación grave de las articulaciones que limita la posibilidad de actividad física.
  • Desnutrición. Deficiencia de nutrientes que generalmente se asocia a dieta pobre en vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas, alteraciones en el proceso de absorción intestinal, diarrea crónica y enfermedades como cáncer o sida.
  • Hipotiroidismo. Cuando la glándula tiroides ubicada en el cuello no trabaja adecuadamente genera escasa cantidad de hormonas, lo que ocasiona que diversas funciones del organismo fallen; entre estas se encuentran regulación de temperatura corporal, frecuencia cardiaca y presión arterial, así como la capacidad de transformar los alimentos en energía.
  • Lesiones en la médula espinal. Causan pérdida del control vasomotor cutáneo, el cual tiene como función regular la temperatura corporal.
  • Sepsis. Infección seria ocasionada por bacterias que dañan a la sangre.
  • Shock. Condición grave que se presenta cuando el flujo sanguíneo en el organismo es insuficiente.
  • Trombosis venosa profunda. Formación de coágulos en las venas que bloquean la circulación de la sangre.
  • Uremia. Retención de desechos corporales en la sangre, por ejemplo, urea o proteínas.

¡Combate el frío!

Es posible que las personas de edad avanzada se muestren reacias a quejarse o que no estén conscientes de lo peligroso que puede ser el frío. Por este motivo, para determinar si se padece hipotermia es preciso identificar los síntomas antes mencionados y medir la temperatura corporal.

Cuando se confirma la presencia del padecimiento es necesario proporcionarle al afectado algunos cuidados: alejarlo del frío, cubrirle la cabeza y el cuello, aplicarle compresas tibias en pecho e ingles y, si está consciente, ofrecerle alguna bebida endulzada y caliente. Cabe destacar que nunca se debe dar masaje a las extremidades del afectado, pues debido a que se encuentran rígidas podría generar una lesión (moretón o desgarre), lo mejor es cubrirlas con prendas de lana.

Después de proporcionarle a la víctima estos cuidados se le debe trasladar a una clínica u hospital, en donde el equipo médico se encargará de vigilar estrechamente ritmo cardiaco, frecuencia respiratoria, presión arterial y temperatura.

Posteriormente, se recurre a métodos de recalentamiento, cuyo empleo depende de la gravedad de la hipotermia y recursos disponibles, entre ellos se encuentran:

  • Pasivo. Mantener al paciente en habitación cálida y cubierto con cobijas.
  • Externo activo. Consiste en sumergir al afectado en agua caliente, cubrirlo con cobijas eléctricas y procurar que la estancia donde se encuentra tenga calefacción.
  • Central activo. Se basa en la administración de soluciones vía intravenosa y oxígeno humidificado y caliente mediante intubación (introducción de un tubo en la tráquea para proporcionar una vía aérea abierta).

Debe tenerse en mente que el recalentamiento debe efectuarse en forma gradual, pues hacerlo bruscamente es peligroso debido a que los pacientes con hipotermia son propensos a presentar arritmias cardiacas mortales (cambio en el ritmo cardiaco).

¡Ya vienen los fríos! Ante todo, prevención

Para minimizar el riesgo de hipotermia es necesario tomar en cuenta algunas recomendaciones, las cuales deben acentuarse al viajar a zonas montañosas o con nieve; a continuación se mencionan:

  • Vestir ropa abrigadora en época de invierno (abrigo, suéter, chamarra, pantalón grueso, ropa interior térmica, bufanda, guantes y sombrero).
  • Procurar que la casa se mantenga caliente, lo que se puede lograr mediante calefacción o al usar calentadores eléctricos.
  • Cambiar tan pronto como sea la posible la ropa mojada, pues la humedad enfría al cuerpo rápidamente.
  • Salir a la calle sólo cuando sea necesario.
  • Vigilar que los niños no se quiten la ropa para jugar, pues también son susceptibles a sufrir hipotermia.
  • Evitar ingerir bebidas alcohólicas, pues de momento aumentan la temperatura del cuerpo para luego disminuirla.

Ahora bien, quienes van de vacaciones a lugares con nieve deben extremar precauciones debido a que en estos sitios se exponen a temperaturas extremadamente bajas y ello ocasiona que las reservas energéticas se consuman más rápido. Así, lo más recomendable es seguir las sugerencias que a continuación se mencionan:

  • Usar ropa interior térmica, suéteres gruesos, chamarras, abrigos, camisas de franela y guantes, prendas que deben ser resistentes a viento y agua, permitir la transpiración y/o absorber el sudor.
  • El lugar de hospedaje debe contar con calentador eléctrico o calefacción.
  • Verificar que se cuenta con cobertores suficientes.
  • Vigilar que la temperatura de las habitaciones de bebés, niños y personas de la tercera edad sea adecuada, ya que suelen perder calor más rápido que los adolescentes y adultos.

Al esquiar o caminar al aire libre, procurar lo siguiente:

  • Usar ropa interior térmica.
  • Vestir prendas especiales para esquiar, ya que tienen la característica de repeler el agua evitando que la ropa se moje.
  • Llevar gorro (60% del calor que el cuerpo pierde sale por la cabeza).
  • Ponerse guantes impermeables para evitar que las manos se congelen y sufran heridas en caso de caerse.
  • Utilizar anteojos especiales para proteger los ojos del viento frío, así como del sol, pues está comprobado que la radiación generada por el "astro rey" llega a ser tan intensa como la de la playa y puede ocasionar daños a los órganos de la visión.
  • Proteger los labios con humectantes porque con el frío tienden a resecarse.
  • Conviene refugiarse y tomar una bebida caliente, aproximadamente cada dos horas, para luego continuar.
  • Si baja demasiado la temperatura y hay mucho viento conviene albergarse en un lugar bajo techo, pues esta combinación reduce con mayor rapidez la temperatura corporal.

Debido a que la hipotermia puede acabar con la vida, en nuestras manos está evitar que nuestros familiares la sufran, sólo es necesario procurar algunos cuidados y estar pendientes a cualquier cambio extraño que manifiesten.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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