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Relajantes musculares

Martes 11 de febrero del 2014, 05:19 pm, última actualización.

Si bien puede pensarse que los deportistas son quienes están más expuestos a sufrir algún tipo de lesión muscular que les obligue a guardar reposo, cabe mencionar que prácticamente cualquier persona corre este riesgo, pues basta con estar poco acostumbrado a realizar esfuerzos, movimientos bruscos o una caída imprevista para sufrir sus lamentables consecuencias.

Relajantes musculares

Igualmente debemos mencionar a los adultos mayores como susceptibles a sufrir este tipo de dolencias, debido a la pérdida general de elasticidad en todas sus articulaciones y grupos musculares, como parte del proceso de envejecimiento.

Aunque existen diversos tipos de lesiones musculares (de las cuales hablaremos adelante), puede decirse que de manera general todas generan síntomas en común, como dolor, sensación de ardor, inflamación y enrojecimiento en la zona afectada, así como dificultad de movimiento.

Es así que los relajantes musculares cumplen con la función de aliviar las molestias por tensión en los músculos, pues tienen efecto analgésico (controlan el dolor), antiinflamatorio y algunos rubefaciente, es decir, proporcionan calor a la zona afectada.

Entre los principales compuestos de los relajantes musculares más empleados se encuentran:

  • Ácido acetilsalicílico. Alivia dolores, baja la fiebre y desinflama zonas lesionadas.
  • Bencidamina. Actúa como antiinflamatorio y analgésico, aunque tiene la cualidad de actuar sobre los estratos profundos de la piel; está indicada en casos de inflamaciones excesivas y en tratamientos de corta duración.
  • Diclofenaco. Para aliviar el dolor, inflamación y contracción (encogimiento muscular); su acción es inmediata.
  • Ibuprofeno. En un principio se utilizó como antiinflamatorio, pero ahora se sabe que tiene propiedades analgésicas y antipiréticas (reduce la fiebre).
  • Naproxeno. Es una sustancia útil para controlar el dolor e inflamación ocasionada por golpes o lesiones musculares.
  • Salicilato de metilo y mentol. Generan alivio al aumentar la temperatura en la zona afectada por su efecto refrescante, aunque también tienen ligera acción desinfectante, es decir, elimina microorganismos dañinos; igualmente, disminuyen molestias ocasionadas por calambres (contracción súbita, breve, incontrolable y muy dolorosa de las fibras de uno o varios grupos musculares).

Cabe señalar que los relajantes musculares pueden ofrecerse en ungüento, tabletas, aerosol o supositorios, y en lesiones más severas en inyección intramuscular que actúa en forma inmediata.

¿Por qué duele?

A través del flujo sanguíneo se transportan los nutrientes obtenidos de la alimentación que brindarán la energía que cada músculo requiere para trabajar; el mismo medio se utiliza para eliminar las sustancias tóxicas que se generan por el ejercicio.

Cuando se realiza un movimiento intenso e inesperado ocurre que, por un lado, los vasos sanguíneos no están desarrollados o dilatados lo suficiente como para poder nutrir al músculo que trabaja y, por otro, son insuficientes para limpiar las fibras musculares de los desechos tóxicos que producen, de manera que cuando éstos se liberan activan a un nervio que envía sustancias que generan dolor y contractura (encogimiento) a receptores en el músculo afectado.

Los relajantes musculares detienen ese efecto, ya que las moléculas de sus fórmulas impiden la contracción y que el nervio referido emita las sustancias dañinas.

Debe hacerse hincapié en que mientras se estén administrando relajantes musculares es importante evitar beber alcohol y prácticas de riesgo, como conducir, puesto que pueden generar adormecimiento y disminución de los reflejos.

Tipos de lesiones

Los músculos son propensos a sufrir lesiones o contracturas, entre las que debemos mencionar:

  • Desgarre. Cuando un músculo se contrae en forma violenta rompe considerable número de fibras y adquiere mayor temperatura, es decir, se calienta. El dolor aparece inmediatamente en la región afectada, y tiende a incrementarse conforme el cuerpo retoma su temperatura normal.
  • Esguince. Lesión o torcedura de los ligamentos (estructuras que refuerzan las articulaciones) de tobillos, rodillas, codos y muñecas, que se produce cuando una articulación es forzada o estirada violentamente. En consecuencia, hay una hemorragia interna que se filtra junto con un fluido que segrega la articulación lesionada, lo que produce inflamación, moretones y dolor.
  • Torcedura. Es la rasgadura o estiramiento excesivo de algún ligamento (banda resistente de tejido elástico que está unido a las articulaciones); la zona dañada suele adquirir coloración negra o azul (moretón).
  • Tendinitis (o bien tendonitis). Inflamación de los tendones, que son como cuerdas mediante las cuales los músculos se insertan en los huesos; es común en codos, hombros, rodillas y tobillos, pero en los futbolistas profesionales el problema suele presentarse en los abductores (músculos que permiten elasticidad) de las piernas, debido a la constante acción de correr, frenar y volver a correr.
  • Bursitis. Inflamación de la bolsa que evita el roce de tendones con hueso o ligamentos y en la que se alberga el llamado líquido sinovial. Al presentarse provoca la distensión de la estructura, dolor intenso y, en consecuencia, limitación en la movilidad.
  • Lumbalgia. También se le conoce como dolor de espalda y a menudo es consecuencia de estiramiento excesivo o contracción de uno o varios músculos. La dolencia es casi inmediata y puede prolongarse durante varios días, dificultando sentarse, inclinarse o caminar.

Los relajantes musculares son también indicados para quienes sufren dolores articulares, principalmente en muñecas, codos, rodillas, tobillos y dedos, como resultado de un desgaste de los tejidos y estructuras que forman las coyunturas; regularmente se acompaña de inflamación. Este tipo de dolor es síntoma de una enfermedad llamada artritis.

Para evitar lesiones, principalmente en quienes practican deporte, es sumamente importante realizar ejercicios de calentamiento, por lo menos 15 minutos antes, mediante movimientos de estiramiento y suave rotación de articulaciones como tobillos, muñecas, rodillas, cintura, cuello y hombros.

Finalmente, vale la pena mencionar que hace varios siglos indígenas suramericanos empleaban sustancias con efectos similares a los relajantes musculares actuales en sus flechas para cazar animales, buscando el efecto de flaccidez muscular que dificultaba el movimiento. En la actualidad sus aplicaciones y usos clínicos varían enormemente, debido a la innovación de agentes más potentes y con menos efectos secundarios.

Consulte a su médico.

SyM

 

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