Relajantes musculares

    SyM
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Relajantes musculares, Miorrelajantes, Contracturas musculares
Los relajantes musculares deben ser indicados por un médico, pues pueden generar dependencia.

Los relajantes musculares (miorrelajantes) son medicamentos para prevenir y reducir espasmos, rigidez y contracción muscular dolorosa (espasticidad). No trabajan directamente en los músculos, sino en cerebro y médula espinal, por lo que pueden provocar dependencia.

Los espasmos musculares (calambres) son contracción involuntaria, temporal y dolorosa de cualquier músculo del cuerpo, principalmente piernas y pies, por sobrecarga o lesión, ya sea por ejercicio o por niveles bajos de minerales.

La espasticidad muscular se refiere a los músculos entumecidos o rígidos con reflejos exagerados que complican su utilización. Puede desencadenarse por parálisis cerebral, esclerosis múltiple o accidente cerebrovascular. Es posible que esta afección lleve a contracturas musculares (tensión persistente e involuntaria) y a pérdida del movimiento en articulaciones afectadas.

Los relajantes músculo-esqueléticos también son utilizados para tratar dolor de espalda o cuello, así como fibromialgia.

¿Cómo funcionan?

Existen dos grupos terapéuticos de relajantes musculares:

  • Relajantes musculares de acción periférica (bloqueadores neuromusculares): empleados por anestesiólogos en procedimientos quirúrgicos y para la adaptación de enfermos con ventilación mecánica en cuidados intensivos.
  • Relajantes musculares de acción central (espasmolíticos): funcionan a nivel del sistema nervioso central para disminuir el tono muscular y la sensación de dolor.

Los efectos secundarios de los relajantes musculares son comunes como:

  • Somnolencia.
  • Confusión.
  • Mareo.
  • Dolor de cabeza.
  • Frecuencia cardiaca irregular.
  • Malestar estomacal.
  • Dificultad para respirar o tragar.
  • Inflamación de cara o lengua.

Si sólo se tienen espasmos musculares comunes (dolor de espalda, cuello o cabeza), es conveniente intentar aliviar el dolor mediante terapias sin medicamentos (almohada térmica o eléctrica o fisioterapia). En caso de que estos métodos no funcionen, los analgésicos de libre venta como acetaminofeno, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno o naproxeno son una alternativa. Sólo en caso de que dichos medicamentos no alivien, considerar los relajantes musculares.

En parálisis cerebral o esclerosis múltiple, los médicos determinan su uso debido a los beneficios que proporcionan.

Relajantes musculares más comunes

La mayoría está disponible en comprimidos, cápsulas o solución inyectable. Es recomendable que se combinen con otras medidas para relajar los músculos (descanso y fisioterapia).

  • Carisoprodol: alivia dolor y malestar por torceduras, esguinces y lesiones musculares. Puede provocar mareos, taquicardia y malestar estomacal.
  • Ciclobenzaprina: suprime espasmos musculares de origen local sin interferir con la función y fuerza muscular. Indicado en lumbalgia (dolor de espalda baja) y tortícolis (torcedura del cuello).
  • Clorzoxazona: actúa en médula espinal y zonas subcorticales del cerebro. Indicado en casos de fibromialgia, tortícolis, reumatismos de partes blandas, contracturas e hipertonía muscular.
  • Diazepam: alivia ansiedad, espasmos musculares y crisis convulsivas, controla la agitación causada por la abstinencia de alcohol. Entre sus efectos adversos está su alta dependencia si se consume durante más de cuatro semanas.
  • Metocarbamol: desacelera la actividad del sistema nervioso para permitir que el cuerpo se relaje. Podría causar mareos, malestar estomacal o visión borrosa.
  • Orfenadrina: de acción rápida y prolongada, sin producir sedación.
  • Tetrazepam: combate contracturas musculares e hipertonías. Presenta actividad anticonvulsiva, ansiolítica, sedante, hipnótica y amnésica.
  • Tizanidina: alivia calambres y el aumento del tono muscular ocasionado por accidentes cerebrovasculares, lesiones cerebrales o de médula espinal y esclerosis múltiple.
  • Tolperisona: relajante y analgésico contra espasmo resultante de traumatismo, espasmo por torcedura de las extremidades y lumbalgia o tortícolis.

Si el empleo de relajantes musculares se prolonga, se agravarán los efectos secundarios y disminuirá su eficacia, por lo que es importante tomarlos bajo prescripción médica.

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