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Osteoporosis, no todo es verdad

Miércoles 22 de marzo del 2017, 04:27 pm, última actualización

Ideas mal fundamentadas no son la mejor guía para emprender la prevención y combate de la osteoporosis, misma que se caracteriza por pérdida de minerales y que es responsable de fracturas, dolor y discapacidad.

Osteoporosis, no todo es verdad

La osteoporosis es una enfermedad de la que se ha hablado mucho en años recientes, pero seguimos sin conocer todas sus particularidades. Se dice que sólo afecta a las mujeres, que los cuidados deben ocurrir sólo durante la tercera edad y que se controla con el consumo abundante de calcio. Empero todas son verdades a medias.

Empecemos por aclarar que este padecimiento se presenta cuando los huesos han perdido importante porcentaje de los minerales que los constituyen y, por tanto, son frágiles y altamente susceptibles a romperse. En sus primeras etapas (osteopenia) avanza silenciosamente, casi sin generar síntomas y, ello, junto con la desinformación, se ha traducido en cifras alarmantes.

De acuerdo con el Comité Mexicano para la Prevención de la Osteoporosis, sólo 27% de las mujeres mayores de 50 años poseen masa ósea normal, en tanto que cada año el Sistema Nacional de Salud invierte 730 millones de dólares para atender a las más de 36 mil fracturas de fémur que ocurren por debilidad del esqueleto.

En este sentido, la Dra. Norma Martínez, adscrita a dicha organización y quien participó como ponente en ExpoSalud y Bienestar 2006, indica que “la osteoporosis afecta en forma categórica a todos los pacientes que la padecen, pues con el paso del tiempo les ocasionará dolor, vulnerabilidad a accidentes, dependencia de otros y deterioro de su imagen (su postura es jorobada, se les inflama el abdomen y la ropa no les queda), lo cual redunda en baja autoestima e inseguridad”.

Más aún, especifica que la columna se ve particularmente afectada porque, además de encorvarse, se presentan dolor, fracturas y dificultad para respirar, pues pulmones y caja torácica no se expanden con libertad.

Además, un resbalón o caída puede ocasionar fractura de cadera, “la cual siempre requiere hospitalización y tratamiento quirúrgico. Cuando esto sucede, la persona debe pasar mucho tiempo acostada y tiene riesgo de que se generen coágulos, los cuales pueden obstruir el suministro de sangre (trombosis) y desencadenar muerte de tejido cerebral o corazón (infarto). Al margen de esto, las estadísticas señalan que 50% de los pacientes con osteoporosis que sufrieron esta ruptura ósea vivieron sólo cinco años más después de su accidente, y lo hicieron con algún grado de discapacidad”.

Por lo anterior, la Dra. Martínez indica que “debido a que se estima que la población vivirá en promedio hasta los 70 u 80 años, es importante que lleguemos a esa edad en buenas condiciones, con calidad de vida; una de las formas de lograrlo es combatiendo el desconocimiento que hay sobre este tema”.

Mito 1: “A mí no me va a pasar”

En primer término, señala la especialista, solemos tener la impresión de que la desmineralización de los huesos le puede suceder a otros, pero no a uno mismo. Sin embargo, muchas apreciaciones cambian cuando revisamos la lista de factores de riesgo de osteoporosis:

  • Antecedentes familiares.
  • Tener constitución delgada, con huesos pequeños (aunque a veces la obesidad no excluye este riesgo).
  • Haber sufrido fracturas y alteraciones en la postura.
  • En mujeres, presentar la menopausia antes de los 45 años y sin recibir tratamiento de terapia de reemplazo de estrógenos.
  • Edad avanzada.
  • Dieta baja en calcio, es decir, sin lácteos, vegetales color verde oscuro, anchoas, nueces, alimentos fortificados ni suplementos administrados bajo supervisión médica.
  • No hacer ejercicio o muy poco (deberían realizarse mínimo cuatro rutinas semanales de 30 minutos, para que el calcio sea absorbido por los huesos).
  • Tener hábitos como fumar, beber alcohol, café y refrescos de cola, pues contienen sustancias que impiden el fortalecimiento óseo.
  • Someterse a tratamientos “milagrosos” para bajar de peso.
  • Algunas terapias para problemas de tiroides, reumatológicos (enfermedades articulares en que se toma cortisona) y epilepsia (desorden eléctrico en el cerebro).

Por si fuera poco, hay un dato curioso que vale la pena conocer: se ha comprobado que las personas de razas asiática o blanca sufren más de osteoporosis y, como se pensaba que los mexicanos no pertenecíamos a estos grupos, nuestro nivel de riesgo era menor. Pues bien, “ahora se ha aceptado por resultados en investigaciones que los latinoamericanos, debido a que parte de nuestra genética proviene de los españoles, pertenecemos al grupo de los ‘blancos’ y, por tal, tenemos su misma propensión”.

Mito 2: “No parece tan serio, ¿para qué me preocupo?”

Uno de los mayores problemas radica en que la osteoporosis avanza en forma progresiva, y por ello no genera alarma en sus primeras etapas. “Hay personas que piensan ‘no veo que me pase nada y prefiero morirme en mi ignorancia’, pero lo cierto es que si nunca siguieron medidas preventivas y no actúan ante su problema, llegará un momento en que cualquier esfuerzo o movimiento les podría causar una fractura de cadera, columna u otros huesos”.

Mito 3: “Soy joven, ¿para qué hago algo ahora?”

La Dra. Martínez indica que nunca se es demasiado joven ni demasiado viejo para preocuparse y que “la prevención debería comenzar desde el útero, con adecuada ingesta de calcio por parte de la madre, y continuar durante la infancia, pubertad, adolescencia e incluso edad adulta”.

Esto, junto con ejercicio y adecuada cantidad de vitamina D (ayuda a fijar el calcio y se obtiene al consumir sardina, salmón, atún, hígado, leche, mantequilla y yema de huevo, además de que la piel la sintetiza cuando se expone al Sol), permitirá que nuestro esqueleto acumule adecuada cantidad de minerales hasta los 30 ó 35 años, que es el momento en que alcanzamos la cifra más alta de calcio en el organismo (masa ósea pico).

De ahí en adelante las cifras caerán, y por ello quienes hayan logrado un buen suministro de minerales tendrán menos riesgo de sufrir debilitamiento óseo.

Mito 4: “Mi vida es saludable, no tengo problema”

En forma concisa, la Dra. Martínez especifica que aunque consideremos que contamos con alimentación adecuada y rutina de ejercicio constante, no está de más revisar nuestros hábitos y someternos a examen para conocer el estado de mineralización de nuestros huesos, llamado densitometría ósea.

La razón es que muchas veces no sabemos si nuestros abuelos o padres padecieron la enfermedad, pues antes no era común la realización de estos métodos de diagnóstico y, por tanto, desconocemos la presencia de importante factor de riesgo. De esta manera, señala que las mujeres pueden realizarse dicha evaluación a partir de los 45 años, mientras que en los varones se aconseja desde los 55.

Mito 5: “Soy hombre, no corro peligro”

Es común escuchar que la pérdida de estrógenos durante la menopausia o climaterio es causante de pérdida de minerales en el esqueleto; también se divulgan cifras como éstas: la osteoporosis afecta a 1 de cada 5 mujeres de más de 45 años, así como a 4 de cada 10 mujeres con más de 75. Por esa razón pensamos que es un problema de ellas.

Empero, aclara la especialista, “Los hombres se llevan muchas sorpresas cuando se hacen una densitometría, y las cifras nos señalan que 1 de cada 8 de ellos, mayores de 60 años, tienen este problema”. Asimismo, algunos estudios muestran que 2 de cada 10 casos de osteoporosis y del 25 al 30% de las fracturas de cadera ocurren en varones.

Mito 6: “Es tarde para hacer algo”

Aunque la pérdida de hueso es irreversible, nunca es mal momento para hacer algo que disminuya o detenga una mayor desmineralización. Si ya se ha diagnosticado osteoporosis, el médico (ginecólogo, andrólogo, geriatra) puede prescribir un programa dietético, ejercicios adecuados e, incluso, medicamentos que prevengan un problema mayor.

Recomendaciones

Finalmente, la Dra. Norma Martínez destaca la importancia de realizarse una densitometría ósea, más aún cuando se presentan síntomas que nos hagan sospechar de la enfermedad, como pérdida de estatura de más de 2 ó 3 centímetros al año, dolor crónico de espalda e incurrir en hábitos de riesgo, como alcoholismo, tabaquismo, sedentarismo (escasa actividad física) y dieta baja en calcio.

Asimismo, subraya que es importante no resolver este problema por cuenta propia (cuando se ingieren suplementos de calcio en exceso o sin haber evaluado el estado del riñón es probable que se formen cálculos o piedritas en dicho órgano), así como evitar el auxilio de charlatanes y productos “milagro”, ya que podrían poner en riesgo la salud.

Por último, enfatiza que la dieta del mexicano es mala, rica en carbohidratos, y que sería recomendable la inclusión de alimentos con calcio, como leche y sus derivados, pescado (sardina, atún, charales, salmón), tortillas de maíz, vegetales de hoja verde, calabaza, chayote y brócoli. Asimismo, indica que es posible contar con información más amplia sobre el tema en el Comité Mexicano para la Prevención de la Osteoporosis.

SyM - Rafael Mejía

 

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