Centro de Climaterio y Osteoporosis / Consejos Alimenticios

Alimentación durante la andropausia

Conforme se aproxima a la tercera edad, el hombre sufre disminución paulatina en el nivel de sus hormonas, lo cual le hace vulnerable a sufrir enfermedades cardiovasculares y desmineralización de huesos. Una dieta saludable ayuda a enfrentar estos cambios.

A pesar de que los informes e investigaciones sobre la menopausia y el climaterio femenino datan de hace varias décadas y forman nutrido conjunto de textos médicos, apenas en años recientes se le ha dado la importancia debida al estudio de los cambios y síntomas variados que se presentan en los varones junto con el envejecimiento.

Este proceso es llamado andropausia, y tiene la cualidad de ser menos agresivo que la menopausia en las mujeres, debido a que el descenso de hormonas sexuales masculinas (andrógenos) ocurre de manera progresiva, de modo que va de los 50 a los 70 años, aproximadamente. Asimismo, su repercusión se presenta no sólo en el ámbito sexual, como algunas personas piensan, sino también involucra al funcionamiento de otros sistemas y órganos.

Aunque en cada hombre pueden existir características diferentes, los síntomas de la andropausia son:

Así, la nutrición y hábitos de vida del hombre se deben enfocar a mantener su salud y prevenir el desarrollo de enfermedades pues, como se deduce al leer los puntos anteriores, tiene mayor propensión a padecer obesidad, diabetes (elevación de azúcar en sangre por deficiente aprovechamiento de insulina o escasa producción de ésta) fracturas generadas por debilidad de huesos y caídas accidentales, así como enfermedades del sistema circulatorio, entre ellas arteriosclerosis (endurecimiento de las paredes de venas y arterias por acumulación de grasa) e infartos (muerte de tejido cerebral o del corazón por interrupción en el suministro de sangre).

También es sabido que una dieta balanceada ayuda a prevenir otros problemas asociados con el envejecimiento del organismo, como debilidad, pérdida de memoria, estreñimiento y disminución de la agudeza visual y auditiva, pues la adecuada aportación de vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos garantiza el buen funcionamiento de todos los órganos del cuerpo humano.

Nuevos hábitos

Aunque la última palabra en cuanto a la dieta del hombre que vive la andropausia corre a cargo del nutriólogo o el geriatra, es posible hablar de pautas generales de alimentación que consideran distintos puntos de vista. El primero de ellos se relaciona con el número de comidas y su constitución básica:

Asimismo, es muy importante no perder de vista algunos hábitos importantes para sacar mayor provecho a estas comidas:

Amplia variedad

Ahora bien, nos resta hablar de los productos que deben constituir la dieta de los hombres mayores de 50 años. En términos generales podemos afirmar que no hay necesidad de restringir alimento alguno, ya que el secreto consiste en moderar cantidades.

Por ejemplo, se deben evitar los alimentos dulces, sal, embutidos y productos con grasa saturada (lácteos enteros, carne, huevos), ya que elevan los niveles de azúcar, colesterol en sangre y presión arterial. En cambio, se deben preferir pescados, aceite de oliva, cereales integrales (con cascarilla) y leche descremada.

Salvo la mejor opinión de un geriatra o un nutriólogo, los alimentos recomendados son los siguientes:

Nos queda recordar que las comidas rápidas, pasteles, repostería, refrescos y néctares demasiado dulces deben consumirse esporádicamente, además de que es importante que junto a una buena alimentación se procure practicar regularmente ejercicio y erradicar el consumo de tabaco y alcohol (a excepción del vino tinto, mismo del que se permiten 1 o 2 copas al día).

Además, cuando a pesar del cambio de dieta se experimente agotamiento, es recomendable visitar al geriatra o nutriólogo para contemplar la posibilidad de consumir algún complemento y revisar tus hábitos de sueño. Finalmente, las personas que padezcan diabetes, hipertensión (presión arterial elevada) o niveles altos de colesterol en sangre deben ser supervisadas por su médico de cabecera para llevar una alimentación y medicamentos acordes a sus necesidades.