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Antibióticos y probióticos, juntos previenen la diarrea

Quien requiere antibióticos para tratar alguna enfermedad infecciosa, a menudo presenta diarrea como reacción secundaria provocada por este tipo de fármacos. Sin embargo, el consumo simultáneo de probióticos puede evitarla. Descubre aquí cómo hacerlo.

Para tratar infecciones bacterianas, los médicos recurren a los antibióticos, medicamentos que correctamente utilizados pueden salvar vidas, ya que eliminan a las bacterias o impiden que se reproduzcan. Sin embargo, como todos los fármacos, provocan reacciones secundarias, entre ellas, diarrea.

Este trastorno se diagnostica cuando aparecen heces sueltas y acuosas durante 4 a 10 días, en promedio, después de iniciado el tratamiento farmacológico (ya sea por vía oral o por inyección).

Equilibrio en riesgo

Muchos antibióticos alteran el equilibrio o cantidad de  los distintos tipos de bacterias que habitan en el intestino, lo cual permite la multiplicación de aquellas causantes de enfermedades. El microorganismo que con mayor frecuencia provoca problemas es Clostridium difficile, ya que produce peligrosas sustancias (toxinas) que dañan la mucosa del intestino grueso.

Entre los antibióticos relacionados con la aparición de heces sueltas y acuosas se encuentran clindamicina, ampicilina y cefalosporinas, así como penicilinas, eritromicina, trimetroprim-sulfametoxasol, cloranfenicol y tetraciclinas.

La clave: antibióticos y probióticos

Si bien la mayoría de casos de diarrea medicamentosa desaparecen por sí solos al cabo de 10 ó 12 días de haber suspendido los antibióticos, en la actualidad se sabe que este trastorno puede, incluso, evitarse si el paciente incluye en su alimentación habitual probióticos.

Estudios recientes han señalado que consumir probióticos con el tratamiento con antibióticos reduce hasta 42% el riesgo de sufrir diarrea en comparación con otros pacientes que no los toman.

Incluidos dentro del concepto de alimentos funcionales (término con el que se designa a aquellos que destacan por sus cualidades nutricionales y aportan beneficios adicionales a la salud), los probióticos contienen microorganismos vivos cuyo consumo favorece la flora intestinal, ya que promueven el desarrollo de bacterias benéficas (Lactobacillus acidofilus y Bifidus).

En la actualidad, el alimento probiótico más popular es el yogurt, debido a que se elabora con leche que ha sido fermentada mediante bacterias lácticas (Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus o acidofilus).

Otros alimentos similares cada día más aceptados entre los consumidores en general son jocoque y leches fermentadas, cuyos ingredientes incluyen bacterias probióticas que, como sabemos, sobreviven al paso por el tracto gastrointestinal, y se implantan en el colon o en el intestino delgado, permitiendo mejorar la salud del individuo.

Beneficios adicionales

Además de convertirse en aliados en el combate de la diarrea asociada al consumo de antibióticos, cuando se incorporan probióticos en el menú habitual de toda persona, es posible obtener beneficios adicionales:

Independientemente de si se presenta un trastorno que requiere tratamiento antibiótico por indicación del médico, el consumo habitual de probióticos se recomienda a aquellas personas que por lo regular sufren problemas como estreñimiento o digestión lenta, lo que a menudo les provoca inflamación de vientre y gases, asimismo, resulta favorable en la recuperación de la flora bacteriana tras una diarrea.