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Dieta antioxidante, para sentirse como nuevo

Naranja, melón, kiwi, jitomate y espinacas, entre otros alimentos, tienen en común ser antioxidantes por ayudar a la salud del organismo, principalmente impidiendo la generación de radicales libres. Por ello resulta de vital importancia incorporarlos al menú diario, para lo cual puede partirse de una dieta que los incluya, como la siguiente.

El cuerpo utiliza oxígeno para obtener energía de los alimentos y a su vez suministrarla para que todos los órganos realicen los procesos bioquímicos que deben llevar a cabo. El procedimiento se desarrolla en la sangre, donde participa una muy importante proteína llamada hemoglobina, que contiene hierro, y gracias a la cual el vital líquido puede absorber 50 veces más oxígeno que el agua.

A este complejo proceso, esencial para la vida, se denomina oxidación, y durante él se generan los populares radicales libres a fin de matar bacterias y brindar cierta protección al organismo. Sin embargo, factores como la contaminación, determinados productos químicos de uso doméstico, medicamentos, tabaco, radiación ultravioleta, rayos X y los pesticidas pueden incrementar su producción y con ello generar problemas importantes de salud.

Nuestro cuerpo está constituido por átomos agrupados en moléculas, que de manera normal contienen electrones alineados por pares. Cuando uno de estos elementos no tiene "pareja" y queda desocupado recibe el nombre radical libre, que recorrerá nuestro cuerpo para robar un electrón a otra molécula con la intención de recuperar su estabilidad electroquímica. Cuando lo consigue rompe el equilibrio y convierte esa molécula alterada en un nuevo radical libre, iniciándose así un ciclo destructivo para nuestras células.

El daño que provocan se dirige directamente a las membranas (capas protectoras) de millones de células, con lo que se altera su información genética, y si a lo anterior se añade el deterioro acumulado por el paso del tiempo, es de esperarse que se eleven los riesgos de problemas en vías respiratorias, cardiovasculares y se den los primeros pasos de enfermedades inflamatorias (artritis), neurológicas (como el mal de Parkinson) y de los ojos (cataratas), e incluso se desarrolle cáncer en pulmones y piel.

¡A cuidarse!

Para prevenir la creación descontrolada de radicales libres el organismo cuenta de manera natural con un sistema de control, es decir, produce los llamados antioxidantes. Sin embargo, la cantidad generada no siempre es suficiente para contrarrestar la acción de los radicales libres, por lo cual investigadores de todo el mundo se han dado a la tarea de buscar la forma de contrarrestar el efecto negativo y lo encontraron en algunos alimentos cuyos nutrientes actúan liberando electrones en nuestra sangre, los cuales son captados por los radicales libres, convirtiéndose así en moléculas estables.

A continuación los principales productos antioxidantes y donde podemos encontrarlos para su consumo:

Ahora bien, está probado científicamente que a través de una correcta alimentación es posible prevenir y hasta revertir las terribles consecuencias que provocan los radicales libres. Se trata entonces de llevar una dieta sana y equilibrada, donde no falten frutas, verduras, cereales y carnes.

La dieta que detallamos a continuación tiene como función hacer una limpieza del organismo y aumentar el potencial del sistema inmune (que nos defiende de infecciones), ya que todos los alimentos que la componen poseen sustancias antioxidantes. No obstante, antes de comenzar este régimen es aconsejable, durante los dos días previos, hacer una depuración basada en la ingesta de frutas y verduras frescas exclusivamente, lo que ayudará a eliminar las toxinas acumuladas y proporcionará al organismo una dosis de vitaminas, minerales y fibras.

Dieta antioxidante

Todos los días

Desayuno:

A media mañana y a media tarde:

Postre en comida y cena:

Primer día

Comida:

Cena:

Segundo día

Comida:

Cena:

Tercer día

Comida:

Cena:

Cuarto día

Comida:

Cena:

Quinto día

Comida:

Cena:

Sexto día

Comida:

Cena:

Séptimo día

Comida:

Cena:

La dieta debe tener una duración de dos semanas, y lo ideal es repetirla cíclicamente, es decir, cada mes. Para mejores resultados puede seguir las siguientes indicaciones:

Los resultados no se harán esperar: tu piel lucirá más luminosa, el cuerpo se desinflamará, el intestino funcionará mejor y el sueño será más fácil de conciliar e, incluso, como quedan excluidas grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas, se podrá perder de 2 a 3 kilos en el proceso.