Centro de Climaterio y Osteoporosis / Consejos Alimenticios

La insuperable soya

La Organización Mundial de la Salud ha otorgado a la soya el máximo valor que puede llegar a tener un alimento proteico, gracias a su alto provecho nutricional, similar al de carne, huevo, leche y pescado, además de que no contiene colesterol. Conozca este alimento, uno de los más completos que existen.

Su origen es China, fue usada en Japón hace más de 2000 años y fue traída a occidente desde principios del siglo XX. Este nutrimento milenario está constituido por 38% de proteínas, las que a su vez engloban todos los aminoácidos que necesita el ser humano, es decir, los llamados esenciales (histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano  y valina), que sólo pueden ser adquiridos a través de los alimentos.

La soya, cuya producción es muy barata, es un alimento rico en vitaminas, especialmente del complejo B: vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), además de ácido fólico y minerales como calcio, hierro y fósforo.

Existen tres tipos: blanca, roja y verde. Esta última es la soya que aún no madura, por lo que no contiene grasa y se puede consumir en forma de germen; por otro lado, la soya roja es muy útil para sustituir leguminosas como lentejas, que contienen mayor cantidad de fécula (hidrato de carbono que se encuentra principalmente en las células de las semillas de muchas plantas) y menos ricas en proteínas.

Uno de los derivados de la soya que es muy apreciado gracias a su bajo precio y a su fácil proceso de refinación, es el aceite, ya que no contiene colesterol y es muy recomendable para las personas que sufren aterosclerosis (obstrucción de las arterias por cúmulo de grasa que dificultan el paso de la sangre).

Punto y aparte merece la lecitina de soya, pues es un nutriente muy apreciado que aporta fósforo (indispensable en el trabajo intelectual) y reactiva todas las funciones cerebrales, favorece la digestión de las grasas, el buen funcionamiento del sistema nervioso y el óptimo estado de la piel. Por si fuera poco, colabora en la buena salud del corazón, mejora la circulación sanguínea y presión alta, estimula el crecimiento del cabello, además de ser esencial para la producción de semen.

La leche de soya, por su parte, tene alto contenido de proteínas, por lo que resulta ideal para los niños a quienes el lácteo de origen animal les produce problemas de digestión y cólicos.

Soya, amiga de la mujer

Esta planta tiene alto contenido de fitoestrógenos (sustancias similares a los estrógenos que producen las mujeres en su vida fértil), por lo cual se recomienda para reducir considerablemente los trastornos del climaterio, como sofocos, irritabilidad, insomnio y sudoraciones.

Los mismos fitoestrógenos son actualmente producto de estudio, pues se considera que contienen propiedades anticancerígenas y que detienen la proliferación de células cancerosas en pecho y útero. Asimismo, se investigan sus cualidades antioxidantes (evitan el envejecimiento acelerado del las células por acción de agentes como tabaco, contaminación y otros) el papel que pueden jugar en la mejoría de la mineralización de los huesos, previniendo y combatiendo la osteoporosis, que aparece a partir de la menopausia.

Se aconseja consumir 34 mg o más de la planta entera de soya en dos dosis diarias, preferentemente por la mañana y por la tarde, pues de esta forma se disminuye el colesterol llamado malo.

Esta planta se puede cocinar en infinidad de recetas, siendo una de ellas las albóndigas de frijol de soya, la que a continuación te proporcionamos. Ten la confianza de que comerás un alimento de mucha tradición y, sobre todo, con múltiples beneficios para su salud.

Albóndigas de frijol de soya

Ingredientes:

Preparación:

Mezcla germen y salvado, y por separado haz lo propio con los ingredientes restantes hasta formar una pasta con la que se harán las albóndigas de tamaño mediano. A continuación pasa cada albóndiga por la mezcla del germen y el salvado. Finalmente coloca en un recipiente rociado con aceite vegetal y hornea hasta que se cuezan. Puedes acompañarlas con una ensalada de vegetales frescos como lechuga, pepino o espinaca.