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Menopausia, una parte del climaterio

La etapa reproductiva de la mujer representa largo sendero que inicia en la adolescencia a través de la primera menstruación (menarquia) y que paulatinamente se transforma hasta culminar con la menopausia (fecha de la última regla). 

Para entender el proceso por el que pasan todas las mujeres es conveniente conocer el funcionamiento de los ovarios, órganos que forman parte del aparato reproductor femenino y se encargan de producir hormonas sexuales (estrógenos), las cuales son responsables de muchas de las características de la mujer, no sólo a nivel sexual, también cardiovascular, dermatológico, óseo y capilar.

Aproximadamente entre los 40 y 50 años de edad la actividad ovárica disminuye en forma gradual hasta desaparecer y desembocar en la menopausia (también conocida como climaterio, premenopausia o perimenopausia), proceso mediante el cual se pasa del periodo fértil al no reproductivo. Los síntomas de menopausia son:

Posteriormente, aparecen alteraciones a nivel genital y urinario:

Por otra parte, la menopausia, aunada a la edad, puede dar lugar a diversos trastornos, los cuales involucran a los sistemas cardiovascular y esquelético:

Orígenes

La mujer nace con determinada cantidad de óvulos, de los cuales cierto porcentaje muere antes de la llegada de la menarquia o primera menstruación; de ahí en adelante con cada ciclo menstrual madura uno, pero llega un momento en que se agotan y, en consecuencia, se presenta la menopausia, ya que dichos elementos son la fuente principal de hormonas femeninas.

En los años previos a la menopausia la pauta regular mensual de producción de hormonas y liberación de óvulos por los ovarios se altera, lo que ocasiona que el ciclo menstrual se modifique y la menstruación se torne irregular; finalmente, los ovarios dejan de trabajar y desaparece la regla.

Cabe destacar que la vida reproductiva de las mujeres también puede llegar a su fin cuando, por diversas enfermedades, se requiere la extirpación de los ovarios (ooforectomía); asimismo, como efecto secundario al uso de quimioterapia y radioterapia.

Es muy importante tomar en cuenta que, aunque una mujer inicie la primera etapa del climaterio, no significa que haya dejado de ser fértil, pues diversos estudios han demostrado que las mujeres entre 40 y 44 años tienen riesgo de embarazo de 10%; en tanto, las posibilidades para quienes se ubican entre los 45 y 49 años son de 2 a 3% e, incluso, en mujeres mayores de 50 años la probabilidad no se reduce a cero. Por esta razón, los ginecólogos recomiendan utilizar algún método anticonceptivo.

Manifestaciones

Cada mujer experimenta la menopausia en forma diferente, pues hay quienes sufren incomodidades mínimas, mientras que otras presentan problemas moderados o graves. Entre las molestias más frecuentes del climaterio se encuentran:

Se estima que la premenopausia o perimenopausia puede durar entre 10 y 15 años.

¿Qué hacer?

Toda mujer que se encuentre en climaterio, menopausia y posmenopausia requiere diversos estudios clínicos, los cuales son sumamente útiles para evaluar el estado de salud y, con base en ello, indicar el tratamiento hormonal adecuado; a continuación se describen:

Una vez que el médico tiene los resultados de los estudios y análisis clínicos antes citados, recomienda a la paciente cambiar sus hábitos alimenticios, pues debe reducir el consumo de grasas, sal, tabaco y alcohol, e incrementar el de frutas, verduras, fibra y lácteos, además, le resulta benéfico recurrir a suplementos de calcio y multivitamínicos.

Asimismo, el ginecólogo aconseja practicar ejercicio moderado (caminar, spinning o jogging) e indica terapia de reemplazo hormonal (TRH); esta última es un tratamiento a largo plazo que no debe abandonarse cuando desaparecen los molestos síntomas antes descritos (lo que ocurre al cabo de unos cuantos meses de haberla iniciado) porque los riesgos que ponen en peligro la vida de la mujer -como complicaciones cardiovasculares (por ejemplo, hipertensión o infarto) y osteoporosis- tienden a reaparecer cuando se abandona el tratamiento.

La TRH puede administrarse de diversas maneras, las cuales incluyen desde la forma oral, inyecciones vía intramuscular, productos que se aplican sobre la piel en forma de parche o gel (su efecto dura entre 24 y 72 horas), óvulos intravaginales (se colocan dentro de la vagina), hasta implante de pequeñas cápsulas vía subcutánea.

Ahora bien, es importante saber que el ginecólogo puede indicar la TRH en una de las siguientes formas:

Generalmente suele asociarse la administración de estrógenos con el desarrollo de algunos tipos de cáncer, por ejemplo, el que aparece en endometrio, y al respecto se puede afirmar que por sí solos no lo generan pero sí pueden causar una lesión premaligna (precancerosa), por lo que a las mujeres que tienen útero se les recomienda la terapia combinada.

En relación con el cáncer de mama, se ha demostrado que los estrógenos no lo ocasionan, es decir, una mujer que vaya a tener cáncer de mama lo desarrollará de cualquier manera, pero no porque se administre hormonas, sino por otros factores que favorecen su aparición, como edad en que tuvo su primer hijo (hay mayores posibilidades si lo tuvo después de los 30), lesiones premalignas en la mama (quistes), así como antecedentes familiares del lado materno (madre, tía, prima o abuela).

Sin embargo, es indispensable que toda mujer que inicie terapia de reemplazo hormonal ponga especial atención a las glándulas mamarias, ya que está comprobado que los estrógenos dan lugar a algunos cambios, en estos casos se recomienda practicar la autoexploración mamaria una vez al mes y someterse, al menos cada año, a una mamografía a manera de control.

Cuando TRH está contraindicada

Como en todo tratamiento, la TRH no siempre es la mejor opción para todas las mujeres, pues no está indicada para quienes han sufrido cáncer de mama, presentan alteraciones en el hígado o hipertensión arterial. En estos casos se puede recurrir a alternativas naturales, como la administración de fitoestrógenos o productos que contienen la raíz Cimicifuga racesoma.

Los primeros son compuestos vegetales que tienen actividad similar a la de los estrógenos, ya que al administrarlos como terapia en la menopausia reducen significativamente los niveles de grasas (colesterol y triglicéridos), controlan los síntomas del climaterio y disminuyen el riesgo de presentar algunas enfermedades que aparecen en la mujer a partir de los 50 años (por ejemplo, hipertensión).

Asimismo, se tienen al alcance productos cuya sustancia activa es la Cimicifuga racemosa, planta originaria de Canadá y zonas del este de Estados Unidos que controla las molestias propias del climaterio sin ocasionar efectos indeseables.

Como podrás darte cuenta, no hay razón para ver en la menopausia un infierno, ya que en la actualidad hay diversas terapias que impiden que la calidad de vida se vea reducida.

Consulta a tu médico.