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Cómo prevenir el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama no sólo consiste en autoexploración y pruebas de diagnóstico, sino también en adoptar estilo de vida saludable que incluya alimentación balanceada, práctica de ejercicio y bajo o nulo consumo de alcohol, tabaco y grasas saturadas.

El cáncer de mama es un padecimiento común en las mujeres que se caracteriza por la presencia de células cancerosas (malignas) en los tejidos de la glándula mamaria.

Cada mama tiene entre 15 y 20 secciones llamadas lóbulos, los que a su vez se conectan mediante tubos delgados (conductos) con secciones más pequeñas, conocidas como lobulillos. El cáncer que se origina en lóbulos o lobulillos se llama cáncer lobular y es el más frecuente; por su parte, el cáncer inflamatorio del seno, aunque menos común, se caracteriza porque el pecho está cálido, tiene una tonalidad enrojecida y presenta inflamación.

“Para darnos idea de la relevancia médica y social de esta enfermedad, es necesario decir que 1 de cada 8 mujeres se ve afectada a lo largo de su vida por algún tipo de cáncer de mama. Lamentablemente, el problema es que la causa del mal sigue siendo desconocida pese al descubrimiento de los múltiples factores de riesgo”, afirma Rosaela Gijón, directora de Fundación Cim*ab, organismo no gubernamental sin fines de lucro fundada en octubre de 2002, en la Ciudad de México, con el objetivo de ofrecer información a la sociedad mexicana sobre cáncer de mama.

Conociendo los factores de riesgo

De acuerdo con la fundación, los principales factores de riesgo (circunstancias que hacen que una persona tenga mayor tendencia a sufrir una enfermedad) son: “Ser mujer y pensar que nunca te va a dar”, además de aquellos que se han reconocido con base en estudios realizados en todo el mundo:

Más vale prevenir que lamentar

Como decíamos anteriormente, llevar un estilo de vida saludable puede, si no evitar, al menos disminuir el riesgo de padecer este tipo de cáncer.

Por ejemplo, se sabe que el abuso de alcohol aumenta la predisposición al cáncer de mama, ya que incrementa el desgaste de micronutrientes (ciertos minerales que requerimos en cantidades diminutas), deprime el sistema inmunitario (de defensas, que también elimina células cancerígenas o anormales) y acelera el proceso de envejecimiento.

Asimismo, una dieta alta en grasa incrementa la producción de estrógeno; basta con observar en qué países se siguen dietas con bajo contenido de calorías, a la vez que ricas en fibra, para apreciar una tasa de esta enfermedad notablemente inferior, como en Japón, donde el riesgo de padecer cáncer de mama es entre 5 y 8 veces menor que en Europa occidental.

Cabe señalar que la dieta tradicional en el Lejano Oriente se compone básicamente de arroz, pescado, algas, verduras y derivados de la soya, sin olvidar su característica de comer gran variedad de alimentos (hasta 30 distintos cada día), combinados en cada comida y en pequeñas cantidades.

Ahora bien, una dieta rica en fibra puede atrapar y arrastrar los estrógenos que han terminado su vida útil y que deben eliminarse por vía hepática/intestinal (hígado e intestinos), por lo que una dieta deficiente en legumbres y cereales integrales no contiene la suficiente fibra para que los estrógenos excedentes se desechen.

Por otra parte, un estudio reciente llamado Iniciativa para la Salud de la Mujer (Women's Health Initiative) encontró que la actividad física entre mujeres posmenopáusicas, como caminar 30 minutos al día, se relaciona con una reducción de 20% en el riesgo de padecer cáncer de mama.

Finalmente, “aunque se sabe que el estrés u otros factores afectan al sistema inmunológico, y que esto pudiera favorecer la aparición del cáncer de mama, la relación entre estrés, personalidad y cáncer no se ha demostrado. Al analizar los estudios que se han llevado a cabo, incluso hay ocasiones en que parece que se contradicen”, asevera la directora de la Fundación Cim*ab, que hasta la fecha cuenta con dos centros de información: uno en la Ciudad de México y otro en Monterrey.

Rutina que salva vidas

Además de llevar una vida sana, hay tres pasos fundamentales que pueden salvar la vida al detectar cualquier anormalidad en los senos:

En resumen, lo trascendente es crear una nueva conciencia a favor del cuidado del cuerpo a través de diversas acciones y campañas y, sobre todo, difundir que el cáncer de mama detectado oportunamente puede ser curable.

Verdad tras el mito

Algunos rumores afirman que los antitranspirantes interfieren con la circulación linfática, causando acumulación de toxinas en el seno y elevando el riesgo de desarrollar cáncer de mama; no obstante, a la fecha no existe ninguna evidencia de laboratorio que apoye esta afirmación.

Cabe señalar que en la actualidad están cobrando interés las investigaciones sobre las posibles influencias del ambiente en el cáncer de mama. De acuerdo con la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (American Cancer Society), existe especial interés por ciertos compuestos que hay en el medio y que en estudios de laboratorio se ha encontrado que podrían tener propiedades similares al estrógeno, lo cual aumentaría el riesgo de sufrir cáncer de mama.

Se trata de sustancias encontradas en algunos plásticos, cosméticos, productos para el cuidado personal y pesticidas, entre otros, y aunque existe gran preocupación al respecto, actualmente ninguna investigación muestra una clara asociación entre ellas y el riesgo de desarrollar tumoraciones en la mama, por lo que se necesitan más estudios para definir sus posibles efectos en la salud.