Centro de Climaterio y Osteoporosis / Prevención

Lo que debe incluir un chequeo general

Lejos de lo que debería ser una sana costumbre, el chequeo general (o check up médico) de nuestro estado físico y mental se realiza cuando no hay otra salida, es decir, si hay dolor constante o si aparece alguna señal de que algo anda mal: mareo, desvanecimiento, aumento de la presión arterial o una "bolita" que nos asusta.

La cultura del autocuidado está muy lejos de ser parte de nuestra idiosincrasia, ya que generalmente evitamos asistir a consulta médica si no nos duele nada, hecho que a la larga nos causa mayores complicaciones, pues un problema que se pudo haber evitado generará gastos, incomodidades, estudios especiales y, tal vez, convivir con una enfermedad crónica por el resto de nuestra vida.

Así pues, conviene creer en la prevención que nos ofrece un chequeo general, el cual nos puede salvar la vida al detectar males antes de que se conviertan en graves, sobre todo si existen factores de riesgo como estrés, tabaquismo, alcoholismo o antecedentes familiares peligrosos que pudieran generar enfermedades como ciertos tipos de cáncer (colon, pulmón, piel, mama o próstata), así como afecciones cardiacas, problemas de hipertensión arterial o diabetes, entre otros.

Aunque la edad para practicarse una prueba completa puede ser variable, los especialistas recomiendan que las personas que tienen entre 20 y 30 años de edad deben realizarse un estudio físico completo cada cinco años; de 30 a 40, cada tres; de 40 a 50 cada dos años y medio, y una vez por año cuando se rebasan los 50.

Elección del médico

Si has decidido realizarte un estudio físico completo debes cerciorarte de que el médico elegido te brinde toda su atención y se interese por tus problemas, y no fiarte tan sólo del título profesional que cuelga de su pared, es decir, buscar a alguien que te explique con sencillez el origen de sus molestias y te brinde la calidez necesaria para que participes activamente en el tratamiento.

Si es la primera vez que asistes a consulta, ten en cuenta que el especialista debe establecer una charla cordial, no sólo para conocerte, sino para ganar tu confianza. Es muy importante que te vea a los ojos mientras habla y evite recibir llamadas telefónicas, lo que significa que no está distraído. Asimismo, cuida que te brinde el tiempo necesario y no lo apresures, así como que sea capaz de describir con sencillez las características de la enfermedad o malestar que te aqueja pues, recuerda, el paciente no tiene la obligación de entender los términos científicos que acostumbran utilizar los médicos.

Abra la boca y diga aaaaa…

Lo primero que hará el especialista es una inspección general del paciente para saber si tiene alteraciones visibles como tics, uso de prótesis o problemas para respirar con normalidad, sin olvidar que será básico conocer su peso y talla. Luego de este primer vistazo hará una auscultación completa que empieza por la cabeza, revisando el cráneo y palpando que éste tenga la forma correcta, ya que puede haber huellas de traumatismos añejos que sean el origen de alteraciones en el presente.

A continuación, se realizará la revisión de los ojos, como los reflejos de la pupila, además de los oídos (con un otoscopio) para comprobar su integridad y descartar que estén alojados en ellos diminutos cuerpos extraños que pudieran provocar infecciones, o bien, que haya excesiva acumulación de cerumen que obstruya las paredes del conducto auditivo externo.

Es también importante minuciosa revisión de las fosas nasales para saber si están suficientemente hidratadas, si hay exceso de moco o si los cornetes (estructuras que se encargan de humectar y calentar el aire que respiramos) están irritados.

El siguiente paso será verificar boca y garganta, para lo cual se utiliza lámpara y abatelenguas, herramientas con las que se verificará la salud de las amígdalas, y si hay moco, irritación o alguna infección; simultáneamente, verificará la posición de las piezas dentales, la falta de éstas o el desplazamiento de alguno de los dientes, así como la existencia de caries o sarro; del mismo modo, deberá concentrarse en el aspecto general de la lengua, su coloración y si existe sebo debido a mala higiene, lo que es potencial foco de infección.

Para terminar con esta parte debe revisarse el cuello y los ganglios del mismo, para identificar posibles tumoraciones o contracturas y, eventualmente, el crecimiento de la glándula tiroides (bocio).

Parte media

Se revisan los órganos alojados a la altura del tórax: el corazón por supuesto, para investigar si hay arritmias, soplos o "chasquidos", señales que indican la necesidad de estudios complementarios (electrocardiograma y prueba de esfuerzo) para comprobar o descartar alguna lesión de gravedad.

Algo similar ocurre con los pulmones. Para conocer la capacidad respiratoria de la persona en cuestión se utiliza el estetoscopio y, complementariamente, se realiza sencilla prueba: el médico coloca una mano en el pecho y la otra en la espalda, a la misma altura, y le pide al paciente que inhale y exhale para saber si su tórax tiene la capacidad mínima para expandirse, lo cual se comprueba si las manos del especialista se separan sin dificultad de la zona descrita al menos 3 cm.

Recuerda que es de suma importancia, asimismo, que tu médico realice la exploración de las mamas (seas hombre o mujer) para descartar la presencia de inflamación o tumoraciones que pudieran corresponder a las primeras etapas de cáncer.

El abdomen no puede escapar al estudio, y para ello se requiere de palpación abdominal cuyo objetivo es constatar la consistencia de los órganos que se localizan en esa zona y algún posible crecimiento de los mismos (por ejemplo, hígado, que supondría posible caso de hepatitis).

Últimos pasos del check up

Aunque la revisión de los genitales requiere la participación de un especialista (urólogo para hombres y ginecólogo en el caso de las mujeres), al practicarse un chequeo general el médico deberá preguntar sobre la salud de estos órganos y realizar breve exploración para, de existir alguna posible anomalía, canalizar al paciente a un experto que corrobore o descarte alguna sospecha inicial.

Finalmente, el facultativo deberá revisar el estado general de las articulaciones (tobillos, rodillas, codos y muñecas), comprobar su capacidad para rotar sin dificultad y que no haya dolor al manipularlas, para culminar con un reconocimiento de las palmas de las manos y las plantas de los pies, lo cual está indicado para verificar si existe la sensibilidad nerviosa adecuada.

Así, la historia clínica se completará cuando el médico interrogue al paciente sobre sus hábitos alimenticios, tipo de dieta, tiempo que dedica a la práctica deportiva y las labores que desempeña a lo largo del día. Será igualmente importante que pregunte sobre su salud mental, las horas que duerme diariamente y si padece estados de estrés, nerviosismo, depresión o ansiedad, información de suma importancia para sugerir la visita a un psiquiatra o psicólogo.

Exámenes preventivos complementarios

Una vez que se hayan cumplido cada uno de los pasos descritos, el médico podrá determinar el estado general de salud y recomendará la práctica de exámenes preventivos complementarios si encontró alguna alteración, o bien, si la causa de algún malestar es idiopática, es decir, si el origen del padecimiento es desconocido. Los principales son los siguientes:

Es una realidad que las expectativas de vida de los mexicanos se han incrementado en los últimos tiempos, pero también lo es que cada vez con más frecuencia aumenta el número de personas que padecen enfermedades crónico degenerativas (diabetes, obesidad, artritis, entre otras), lo cual se debe, en gran parte, a la falta de cultura preventiva. Ayuda a que estas cifras se reduzcan, es sencillo, preocúpate por la salud de tu cuerpo.