Beneficios a la salud y propiedades del cobre - SyM
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Propiedades y beneficios del cobre en la salud

Martes 11 de abril del 2017, 04:08 pm, última actualización.

Los minerales son nutrientes que se obtienen de la dieta y, dependiendo de su presencia en el organismo, se clasifican en macroelementos (se miden en gramos), microelementos (miligramos) y oligoelementos (millonésimas de gramo). Al cobre lo encontramos en el segundo grupo, dado que su contenido total en el cuerpo es de 100 a 150 miligramos, aunque esto no significa que su importancia sea menor.

Propiedades del cobre, Deficiencia de cobre, Exceso de cobre

El papel del cobre en el organismo

Todos requerimos cobre para nuestros procesos vitales, a pesar de que su presencia es distinta en cada órgano, dependiendo de la actividad que realice. A excepción del hígado, que es donde se almacena, lo encontramos en mayor volumen y participando activamente en el corazón, cerebro, músculos y huesos.

La cantidad de cobre en adultos este mineral es tres veces menor que en los infantes, ya que las necesidades y procesos de su organismo así lo demandan.

El papel que juega el cobre es de gran relevancia, ya que participa en el aprovechamiento del hierro, necesario para la producción de hemoglobina, el componente más importante de los glóbulos rojos que transporta oxígeno a todos los tejidos del cuerpo.

La mayor parte del cobre que se transporta en la sangre lo hace a través de una proteína llamada ceruloplasmina, la cual participa en el procesamiento asimilación del hierro. La deficiencia de cobre o hipocupremia provoca disminución en el nivel de hemoglobina, ocasionando la aparición de anemia, insuficiente aporte de oxígeno a los tejidos que se manifiesta con fatiga, malestar general, irritabilidad y disminución de la capacidad de atención.

Asimismo, el cobre trabaja junto con la vitamina C para la formación de elastina, sustancia esencial para la formación del tejido elástico y amarillo que conecta a los diferentes órganos y de las fibras musculares que se localizan en todo el cuerpo; en este mismo sentido, la deficiencia de cobre puede generar pérdida de elasticidad en tendones y arterias mayores; en el primer caso, la capacidad de movimiento del cuerpo disminuye y, en el segundo, ocasiona problemas circulatorios.

La Medicina ha avalado históricamente las propiedades del cobre para inhibir el crecimiento de bacterias y, por ello, en hospitales y centros de salud es fácil observar llaves, manijas y barandales de apoyo elaborados o recubiertos con aleaciones de este metal, a fin de prevenir la transmisión de infecciones.

Deficiencia de cobre

La hipocupremia, es decir, baja concentración sanguínea de cobre, trae consigo otros problemas en todo el organismo, como anormal desarrollo de los pulmones, huesos y tejido nervioso, así como cambio en la pigmentación del cabello y artritis reumatoide.

Dicha deficiencia puede deberse a que el individuo no consume alimentos ricos en este mineral y a que ingiere en grandes cantidades ciertos compuestos que le impiden absorberlo, como zinc, vitamina C o fructuosa (azúcar de la fruta).

En términos generales, se recomienda la ingesta diaria de entre 2 y 3 miligramos de cobre, misma que se puede obtener a través del consumo adecuado de sus fuentes naturales:

  • Vísceras: principalmente hígado, aunque también se encuentra en riñón y mollejas.
  • Carnes.
  • Pescados y mariscos.
  • Cereales integrales o con cascarilla.
  • Frutas secas: almendra, avellana, cacahuate, nuez, nuez de la India, pistache, pepita, pepita de girasol, ajonjolí y piñón; uva pasa, ciruela pasa, higo seco y dátil.
  • Legumbres: frijol, chícharo, alubia, garbanzo, lenteja y soya.
  • Ajo y aguacate.

En caso de detectarse alguna deficiencia de cobre, el médico puede recomendar el consumo de suplementos alimenticios. Además, la adecuada asimilación de cobre es favorecida mediante la correcta ingestión de calcio.

En cuanto a alimentación de bebés menores de 6 meses, debe fundamentarse en el consumo de leche materna o, en su defecto, fórmulas lácteas que le proporcionen este microelemento, debido a que la leche de vaca no cubre sus necesidades.

Casos particulares de deficiencia de cobre ocurren a causa de la enfermedad o síndrome de Menkes, trastorno genético que ocasiona deficiencia en múltiples partes del cuerpo. Lo padece 1 de cada 300 mil personas, siendo más común en hombres que en mujeres.

Las manifestaciones de síndrome de Menkes son:

  • Crecimiento lento dentro del útero.
  • Cabello frágil, ensortijado o enroscado.
  • Deterioro mental progresivo.
  • Deformidad en el esqueleto.
  • Falta de tono muscular (hipotonía).
  • Irritabilidad.
  • Convulsiones.
  • Temperatura corporal baja.
  • Piel flácida y mejillas enrojecidas.

Aunque la administración de cobre en sangre (intravenoso) o debajo de la piel (subdérmico) permite observar cierta mejoría en los pacientes, los efectos son transitorios. El síndrome de Menkes es trastorno serio, por lo cual es común que se presente fallecimiento a temprana edad.

Exceso de cobre

Dosis excesivas y repentinas de cobre provocan:

  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Dolor abdominal.
  • Diarrea.
  • Cefalea.
  • Sabor metálico en la boca.
  • Muerte si se trata de intoxicación grave (la ingestión de 20 miligramos diarios resulta muy peligrosa).

El consumo desproporcionado de cobre es prácticamente imposible a través de los alimentos, pero puede ocurrir cuando se hace mal uso de suplementos nutricionales, en caso de ingesta de alimentos contaminados con sales de cobre (utilizadas en agricultura) y hasta por el uso continuo de artefactos elaborados con este metal, como los cazos y otros objetos de cocina.

  • Este padecimiento, conocido como toxicosis idiopática cúprica (la forma particular que se da en la India se llama cirrosis infantil de los hindúes), se caracteriza por síntomas como:
  • Formación anormal de las células sanguíneas y atrofia del hígado.
  • Fiebre.
  • Coloración amarilla en piel y ojos (ictericia).
  • Aumento en el tamaño del abdomen.
  • En casos graves, hemorragia en diversas partes del organismo y estado de coma (pérdida del conocimiento).

Otra causa de exceso de cobre es la enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular progresiva, la cual es de carácter hereditario. Aunque es más común en Europa Oriental, se puede presentar en cualquier lugar y grupo étnico, y casi siempre aparece en menores de 40 años y en niños mayores de cuatro. Ocasiona daño celular, muerte del tejido y formación de cicatrices que hacen que los órganos afectados dejen de funcionar bien. Los efectos más peligrosos y predominantes de este trastorno son insuficiencia hepática (incapacidad del hígado para cumplir sus funciones) y daño al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).

Si este problema no se trata a tiempo, a través de fármacos que eliminen el exceso de cobre y que se deben consumir de por vida, suele ser mortal.

Finalmente, algunos dispositivos intrauterinos (DIU), empleados para el control de natalidad, se suelen fabricar con cobre. Debido a que este metal puede ingresar al organismo de la mujer, su presencia se puede asociar con anemia, alteraciones del ciclo menstrual y otras complicaciones.

Por ello, quienes decidan utilizar la llamada T de cobre deben someterse a evaluación periódica, ya sea por su ginecólogo o médico familiar, para prevenir el surgimiento de cualquier complicación y, en su defecto, cambiar de método anticonceptivo.

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