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Sábado 30 de julio del 2011, 06:20 pm, última actualización.
Acupuntura, ¿qué es?

Con el auge de la medicina alternativa hemos sido testigos del surgimiento de numerosas y peculiares técnicas de curación que, en mayor o menor medida, han generado amplia expectativa, esperanza y admiración, así como severos cuestionamientos o franca incredulidad. El tiempo se ha encargado de dejar en el olvido a muchos de estos procedimientos, en tanto que otros permanecen y continúan su desarrollo, debido a que han demostrado su efectividad a través de estudios científicos y, sobre todo, mediante buenos resultados.

Éste el caso de la acupuntura, terapia que lleva más de 2,500 años de practicarse y que en la actualidad, lejos de quedar en desuso, se estudia e investiga en universidades y centros de salud de todo el mundo, tal como describe el Dr. Crisóforo Ordóñez López, especialista en la materia y profesor de posgrado en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional, ubicada al norte de la Ciudad de México.

El también miembro de la Asociación Mexicana de Asociaciones y Sociedades de Acupuntura, A.C., explica que esta disciplina “forma parte de la Medicina tradicional china y consiste en la utilización de agujas metálicas muy finas que se puncionan o colocan sobre la superficie del cuerpo, siempre en puntos específicos que están conectados, a través de un ‘canal', con un órgano o víscera que padece alguna enfermedad”.

Asimismo, describe que, aunque era guardada con recelo, la acupuntura empezó a trascender sus fronteras de origen por mérito propio desde mediados del siglo XX. “En México la comenzamos a aplicar desde 1960, aproximadamente, y se dio a conocer masivamente en todo el mundo en 1972, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, hizo una visita a China en la que se hizo acompañar por varios médicos para que conocieran y aprendieran esta técnica. A partir de entonces se ha retomado como método terapéutico de gran utilidad para muchos padecimientos”.

Armonía de opuestos

En primera instancia cuesta trabajo creer que la colocación de agujas es suficiente para ayudar a curar una enfermedad; sin embargo, Ordóñez López aclara que esta técnica se basa en larga serie de conocimientos que han sido comprobados paulatinamente. Las punciones, por ejemplo, no se hacen al azar, sino en “puntos muy específicos que se descubrieron a través de ensayo y error. Como en toda la medicina, los chinos de la antigüedad partieron de un concepto mágico mediante el cual pensaban que si los enfermos tenían alguna dolencia era porque se les había metido un demonio en una zona del organismo; por eso picaban la piel, a la vez que, curiosamente, tenía lugar la curación”.

Poco a poco se fueron determinando cuáles son, por ejemplo, las regiones en que la colocación de agujas genera alivio en riñones, hígado o pulmones, así como aquellas en donde se mitigan problemas digestivos o dolores de cabeza, y que no necesariamente están cerca del órgano o zona afectada. Además, conforme fue aumentando el número de puntos descubiertos, se encontró que éstos se unen a través de “meridianos” conocidos como canales de acupuntura.

Dichos canales no son terminaciones nerviosas, sino “vías un poco distintas cuya existencia está bien demostrada y a través de las cuales circulan sangre (xue, en chino) y energía (qi ; se pronuncia chi), que para la medicina tradicional de aquella nación asiática son, respectivamente, los contrarios ying y yang . Nosotros las podemos interpretar, a grandes rasgos, como fuerzas de frío y calor, mismas que cuando se desequilibran hacen que aparezca una enfermedad”.

Así pues, la colocación de agujas tiene el objetivo de actuar sobre los canales de acupuntura para restablecer el balance perdido entre dichas energías opuestas y complementarias que, como el agua y el Sol, hacen posible la vida y la salud.

Amplio espectro

A decir del Dr. Crisóforo Ordóñez, la acupuntura es útil en gran número de padecimientos que se manifiestan con dolor, entre ellas:

  • Migraña o ataques repetitivos de dolores de cabeza asociados a náuseas y molestia generada por la luz o el ruido.
  • Problemas de columna vertebral como lumbalgia (dolor en la parte baja de la espalda), dorsalgia (molestias en la espalda alta) y ciática (trastorno nervioso que causa dolor en la parte baja de la espalda, glúteos y piernas).
  • Colitis o inflamación del intestino grueso, que ocasiona gases abdominales, náusea, estreñimiento o diarrea.
  • Hemiplejia, que es la parálisis de un hemisferio del cuerpo.
  • Parálisis facial o pérdida total del movimiento muscular voluntario de un lado del rostro.
  • Dolor menstrual.
  • Molestias musculares.
  • Estrés y ansiedad.

También puede actuar a nivel preventivo, ya que estimula al sistema inmunológico (que protege del ataque de microorganismos) y da mayor resistencia a las enfermedades.

En términos generales, el tratamiento de una enfermedad mediante acupuntura requiere de terapias semanales cuyo número variará de acuerdo al problema a tratar. En contraparte, cuando se emplea como medida preventiva, las sesiones pueden repetirse mensualmente.

A pregunta expresa, el especialista indica que la acupuntura puede emplearse a la par de otros tratamientos. “No hay problema cuando se combina con fármacos, aunque cabe aclarar que en muchos casos, tal vez en la mayoría, podemos actuar con acupuntura solamente. Por lo general, los pacientes recurren a esta terapia porque ya están cansados de tomar tanto medicamento”.

Sin embargo, aclara el catedrático que esta disciplina poco puede hacer en enfermedades crónicas (con las que convive el paciente de por vida) cuando se encuentran muy avanzadas o en fase terminal, “por ejemplo, en insuficiencia renal (incapacidad del riñón para filtrar sangre adecuadamente), cáncer (formación de tumoraciones debido al desarrollo de células anormales) o sida (deterioro del sistema de defensas a causa de infección por el virus de inmunodeficiencia humana), la acción de la acupuntura es muy limitada y sólo la utilizamos para mitigar el dolor o para mejorar la calidad de vida del paciente”.

De acuerdo al Dr. Ordóñez López, distintos estudios realizados en todo el mundo, así como tesinas (trabajos de investigación que realiza un profesionista para recibir su título) de los egresados de la ENMH, coinciden en que la acupuntura tiene un índice de efectividad de 70 a 80%, muy similar al que tienen otras terapias. “Aunque es muy buen porcentaje, cabe resaltar que no somos ‘todólogos' ni ofrecemos una panacea, pues no somos capaces de curar todos los problemas”, juzga el especialista.

En cuanto a las innovaciones que ha tenido esta milenaria disciplina, explica que la tecnología ha ayudado a crear algunas variantes en el tratamiento, como “la electroestimulación, desarrollada a partir del decenio 1950-60, en la que la aguja es conectada a un aparato con el que se envían impulsos eléctricos para tener mejores resultados, u otros métodos más novedosos, como el uso de imanes o campos magnéticos (magnetopuntura) o de rayo láser (acupuntura láser) para estimular los puntos de acupuntura”, de modo que, al menos en este caso, modernidad y tradición conviven en paz.

Dudas frecuentes

Uno de los señalamientos negativos que esta disciplina ha sufrido en tiempos recientes no tiene que ver con su efectividad, sino con la posibilidad de que se convierta en vía de contagio para algunas enfermedades. El Dr. Ordóñez es claro y afirma que estudios serios y rigurosos demuestran que ni el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, cuya infección ocasiona al sida) ni el de la hepatitis (ataca al hígado, inflamándolo y deteriorando su funcionamiento), entre otros microorganismos, se transmiten mediante esta técnica.

A pesar de ello, enfatiza que los especialistas en esta rama de la Medicina echan mano de procedimientos que ayudan a evitar cualquier riesgo: “Quienes estamos bien formados como médicos acupunturistas trabajamos con agujas desechables, que son muy económicas y utilizamos sólo una vez, y en caso de que lleguemos a emplear las que son reutilizables se las damos al paciente en un recipiente, rotulado con su nombre, para que se las lleve a su casa y no las comparta con nadie más”. Asimismo, aclara que es muy raro que al hacer las punciones se presente sangrado, de modo que la probabilidad de que se generen problemas posteriores es muy baja.

Por otra parte, al preguntarle cómo puede saber un paciente que está en manos de un buen acupunturista, el Dr. Ordóñez López detalla que quien desee someterse a este tipo de tratamientos debe acudir a un médico de carrera que se haya especializado en esta disciplina oriental, y no con personas que carecen de conocimientos profundos sobre el funcionamiento del cuerpo humano y sus enfermedades.

Desafortunadamente, expone, “hay mucha gente que ejerce la acupuntura sin tener estudios universitarios y que sólo ha tomado un curso con duración de algunos meses o semanas. Además de que son deshonestos corren el riesgo de que la persona a la que ofrecen sus servicios tenga algún padecimiento grave, por ejemplo, cáncer, que sólo puede tratarse con métodos específicos como fármacos o radiación. Lo único que consiguen estos malos terapeutas es que el paciente pierda tiempo valioso por un mal diagnóstico y, cuando el enfermo acude al médico adecuado, es muy difícil darle la atención debida, a la vez de que el riesgo de tener un desenlace fatal es muy grande”.

Por ello, subraya que la gente debe buscar la atención de aquellos especialistas que luego de estudiar Medicina (la carrera dura 6 o 7 años) hayan tomado un posgrado (dos años más de preparación) en alguna de las dos escuelas oficiales que cuentan con estudios de acupuntura en México: el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana. “No hay mejor garantía para que el paciente esté en manos de un verdadero profesional”.

Para concluir, el Dr. Crisóforo Ordóñez asegura que aunque parte de la población (incluidos muchos médicos) considera que la acupuntura es una charlatanería o una práctica mágica, hay numerosas instituciones serias que realizan estudios para demostrar sus cualidades terapéuticas y que van más allá de “dar un simple piquete con una aguja”.

Finaliza el catedrático: “Sería importante que tanto los pacientes como las autoridades volteen más hacia la acupuntura y que descubran que se trata de un método efectivo, económico, benéfico, natural y libre de efectos colaterales (siempre que sea aplicado por un verdadero especialista) que, precisamente por estas cualidades, podría incorporarse en los sistemas de salud pública”.

Si deseas mayor información sobre este tema o recibir terapia con un especialista, puedes comunicarte a la Clínica de Acupuntura de la ENMH al teléfono 5729-6000, extensión 555 15, en la Ciudad de México.

SyM

 

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