Hipertensión: causas, síntomas, prevención y tratamiento - SyM
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23 Septiembre 2017 | Iniciar Sesión



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Hipertensión

Viernes 23 de junio del 2017, 08:18 am, última actualización

La hipertensión arterial es la presión arterial alta o elevada, y ocurre cuando la sangre se bombea a una presión mayor a la normal. Regularmente no presenta síntomas notables, sin embargo no se descartan mareos, sangrados de nariz y/o dolores de cabeza (cefaleas).

Obesidad causa hipertensión, Hipertensión es asintomática

Asesino silencioso

El hecho de que no se manifiesten síntomas evidentes, no quiere decir que se trate de un padecimiento inofensivo, ya que se relaciona directamente con deterioro de riñones y visión, e incrementa el riesgo de ser víctima de infarto de corazón o cerebro.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud de Medio Camino de 2016, en México la hipertensión arterial afecta a 25.5% del total de la población, de la cual, 40% desconocía su enfermedad hasta el momento de su diagnóstico (por hallazgo). La proporción de adultos con diagnóstico previo de hipertensión y presión arterial controladas, representa únicamente 58.7%.

Dentro de la proporción equivalente al control de hipertensión arterial, sólo 79.3% reportó tener tratamiento farmacológico para nivelar sus valores de tensión arterial. 24.9% de los hombres y 26.1% de las mujeres la padecen.

Tanto en hombres como en mujeres, la prevalencia (número total personas que presentan síntomas o padecen una enfermedad durante un periodo y lugar determinado) más baja de hipertensión se encontró en el grupo de 20-29 años y la más alta en el grupo de 80 años en adelante.

Al comparar los resultados de la ENSANUT de 2012 con la ENSANUT Medio Camino de 2016, se observó que no hubo cambios significativos tanto en hombres como en mujeres, y que los resultados de hipertensión arterial por hallazgo fueron mayores en Ciudad de México.

Las cifras revelan un notable problema, ya que casi la mitad de las personas con presión arterial elevada no están conscientes de su padecimiento, y sólo poco más del 50% de los pacientes diagnosticados recibe tratamiento.

Origen y factores de riesgo de la hipertensión

El corazón se encarga de bombear sangre a todo el cuerpo, y constantemente se contrae para realizar esta función, generando así una tensión natural en las arterias.

De igual forma, cada latido registra dos movimientos que indican dos ondas de presión distintas: una máxima o sistólica, que ocurre cuando la sangre es impulsada, y mínima o diastólica, que es cuando el corazón se relaja y llena de sangre. Por esta razón, se registran dos valores en la toma de presión arterial, que corresponden a este par de movimientos.

Se establece que las cifras ideales en una persona adulta, joven o de mediana edad, deben estar en 120 sistólica y 80 diastólica en reposo, mismas que se expresan 120/80 mmHg (milímetros de mercurio). Diferentes factores intervienen en la variación de los estándares de la presión sanguínea, como edad, situaciones de estrés, esfuerzo físico, entre otros.

La hipertensión se presenta cuando los parámetros del presión sistólica marcan igual o superior a 140 mmHg y de presión diastólica registran igual o superior a 90 mmHg, o ambas (lo que sucede en la mayoría de los casos).

Existen diferentes causas para la elevación de la presión de las arterias, como:

  • Bombeo más vigoroso del corazón, que presenta un aumento en el volumen de sangre y de la fuerza con que circula.
  • Falta de flexibilidad en las arterias, ya que cuando las vías sanguíneas no pueden expandirse, la sangre pasa a través de un espacio menor al normal, provocando un incremento en la tensión.
  • Escasa eliminación de agua hace que la sangre tenga un volumen mayor, por lo que la presión en vías sanguíneas aumenta.

Tipos de hipertensión

Puede ser primaria o esencial, que ocurre entre 85 y 90% de casos y de la cual no se conocen las causas, únicamente se cree que tiene origen hereditario, y la secundaria, que se presenta en 15% o menos de los pacientes, y algunas de las causas identificables son:

  • Enfermedades renales. Los tumores o el estrechamiento de arterias puede afectar los riñones e impedir la eliminación de agua y sal, lo que ocasiona aumento del volumen de sangre circulante.
  • Problemas en arterias. La arteriosclerosis se caracteriza por el endurecimiento, aumento de grosor y pérdida de elasticidad de las arterias, ocurre generalmente a causa del envejecimiento.
  • Trastornos hormonales. Mal funcionamiento de la glándula tiroides, glándula que regula el metabolismo, y presencia de tumores en las glándulas suprarrenales son causa de aumento en la tensión arterial.
  • Apnea del sueño (ronquidos). La interrupción de suministro de aire durante el sueño ocasiona que el corazón trabaje de manera forzada y genere latidos con mayor fuerza.
  • Uso de anticonceptivos. El uso constante y frecuente de este tipo de medicamentos, podría desencadenar hipertensión arterial.

Cabe destacar que los malos hábitos como obesidad, exceso de grasas y/o sal, consumo de alcohol y/o tabaco, la falta de actividad física, estrés, entre otros factores, pueden acentuar o desencadenar este padecimiento.

Síntomas y complicaciones

Se dice que la hipertensión arterial es una enfermedad asintomática, por lo que resulta difícil percibir el padecimiento, sin embargo, en algunas ocasiones puede detectarse por dolor de cabeza constante, hemorragias nasales, vértigo, enrojecimiento facial y agotamiento.

Si se trata de hipertensión arterial grave o de larga duración, se presentarán además náuseas, vómito, aturdimiento, dificultad para respirar (disnea) y visión borrosa; en casos muy severos suele presentarse edema cerebral (acumulación anormal de líquido en el cerebro), el cual requiere tratamiento urgente.

La hipertensión estropea las funciones de los órganos, ocasionando múltiples complicaciones:

  • Corazón. Debido al esfuerzo por bombear con mayor intensidad, puede causar hipertrofia ventricular izquierda (aumento de tamaño), angina (dolor en el pecho), infarto al miocardio (muerte de una parte de tejido cardiaco) o insuficiencia cardiaca (incapacidad para bombear sangre adecuadamente).
  • Cerebro.  Aumenta el riesgo de sufrir hemorragia intracerebral  o accidente cerebrovascular, por la ruptura de algún vaso sanguíneo que no resista la presión a la que es sometido; dejando como resultado final isquemia cerebral (diversos tejidos neuronales muertos por la falta de sangre).
  • Riñones. La alta presión sanguínea daña paulatinamente los riñones, volviéndolos incapaces de cumplir las funciones vitales en el organismo, como limpiar la sangre, lo que podría ocasionar insuficiencia renal. En este punto, la vida del paciente corre peligro.
  • Ojos. Cuando no hay control de la hipertensión puede producirse oftalmopatía hipertensiva, que es la ruptura de vasos sanguíneos en la retina, ocasionando hemorragias que podrían incluso causar ceguera.
  • Arterias. Si la hipertensión se combina con otros padecimientos, como arterosclerosis o diabetes, se corre el riesgo de generar trombos y provocar un taponamiento en las vías sanguíneas.

Diagnóstico y tratamiento

Actualmente existen aparatos confiables de uso en casa para el monitoreo de la presión arterial, como el baumanómetro o el esfigmomanómetro, no obstante, deben conocerse los parámetros de medición. Cabe destacar que no basta con registrar cifras elevadas en una sola ocasión para determinar hipertensión arterial, ya que ésta sólo puede ser diagnosticada por un especialista.

Es común que al realizar la medición de la presión arterial, los pacientes experimenten ansiedad y preocupación por la incertidumbre del resultado, lo que podría alterar los valores finales, para esto se recomienda:

  • El paciente debe guardar reposo al menos 20 minutos antes de la medición.
  • Debe permanecer sentado y estar en un ambiente tranquilo.
  • Se requiere que por lo menos 45 minutos antes no haya ingerido ningún estimulante como café, alcohol o tabaco.
  • El paciente no debe sentir incomodidad alguna, por lo que deberá traer ropa cómoda y no ajustada, e ir previamente a orinar.
  • Se realizarán de 3 a 5 tomas, con intervalos de cinco minutos entre cada una, para la optimización de resultados.

En caso de diagnosticarse hipertensión, el paciente será turnado a un internista o cardiólogo, quien determinará una valoración general mediante pruebas de laboratorio, y evaluará algunos otros padecimientos que puedan ser causa o consecuencia de la presión arterial alta.

Recomendaciones para evitar la hipertensión

  • Mantener un peso ideal, evitar la obesidad.
  • Limitar o moderar el consumo de alcohol y tabaco.
  • Reducir el uso de sal en las comidas.
  • Incluir una rutina de ejercicio de al menos 30 minutos, cuatro días a la semana.
  • Consumir legumbres y cereales ricos en potasio, calcio, y magnesio.
  • Tener una dieta balanceada con frutas y verduras.
  • Sustituir carnes rojas por carnes blancas.
  • Acudir frecuentemente al médico para revisiones generales.
  • Si se presenta en padecimientos como diabetes, las precauciones sobre su alimentación deberán ser mayores y rigurosas, omitiendo grasas, azúcares y balanceando la aportación de nutrientes.

Medicamentos para el tratamiento de presión arterial elevada

  • Diuréticos. Benefician a la eliminación de sodio y grasas a través de la orina.
  • Beta-bloqueadores. Regulan el nivel de adrenalina en el corazón, consiguiendo que sus latidos sean más despacio y con menos fuerza.
  • Bloqueadores de canal de calcio. Tienen la capacidad de dilatar las vías sanguíneas.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Normalizan los niveles de sodio en los riñones.
  • Bloqueadores de los receptores de angiotensina. Similares a los anteriores, pero con menos efectos secundarios.
  • Vasodilatadores. Con capacidad para abrir las vías sanguíneas.
  • Alfa-beta-bloqueadores. Dilatan venas y arterias, disminuyendo las pulsaciones cardiacas.
  • Antagonistas centrales alfa adrenérgicos. Actúan sobre el sistema nervioso central y son dilatadores de vías sanguíneas.
  • Bloqueadores alfa 1 adrenérgicos periféricos. De igual forma, favorecen la dilatación, sin embargo, pueden producir caída excesiva de la presión arterial al realizar pequeños esfuerzos, como ponerse de pie.

Sólo los especialistas determinarán un tratamiento adecuado, dependiendo de la valoración previa al paciente.

Debe hacerse hincapié en que la hipertensión sin tratamiento puede culminar en muerte, siendo las causas más frecuentes: infarto cerebral (33 a 35% de los casos) e insuficiencia renal (10 a 15% de los casos), por ello es fundamental seguir las recomendaciones precisas y exactas, una vez diagnosticada la enfermedad.

Prevenir la hipertensión no es complicado, no obstante, la sociedad está arraigada a los malos hábitos y cambiarlos es fundamental.

SyM

 

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