Embolia, obstrucción del flujo sanguíneo por trombos - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

10 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Embolia, fatal obstrucción

Martes 31 de enero del 2017, 05:22 pm, última actualización.

Una embolia es la obstrucción parcial o total del torrente sanguíneo, ocasionada por un cuerpo o coágulo; se presenta con más frecuencia en personas con altos niveles de colesterol, hipertensión, mayores de 40 años o en quienes convalecen en cama. Aunque su ataque puede ser mortal, es posible prevenirlo erradicando factores de riesgo.

Embolia, Obesidad
Embolia, fatal obstrucción

El incremento en los casos de embolia es desagradable consecuencia de los hábitos inadecuados del ser humano contemporáneo, ya que la presencia de altos niveles de colesterol en la sangre, presión arterial alta, tabaquismo, inactividad física y obesidad exponen a los individuos a sufrir el taponamiento de venas o arterias, debido a que favorecen que su sistema circulatorio reciba o forme cuerpos obstructivos (émbolos) que casi siempre son un coágulo.

Los émbolos pueden ser únicos o múltiples, pequeños o masivos y, aunque la mayoría de las veces el mismo organismo los elimina, hacen que la vida peligre si obstruyen un vaso sanguíneo en cerebro, corazón o pulmón. También pueden perjudicar seriamente a las extremidades y originar la muerte de la parte afectada por falta de oxigenación (hipoxia o isquemia).

Causas

Aunque los émbolos pueden formarse con aire, grasa, líquido amniótico o células tumorales, en 80% de los casos se trata de coágulos de sangre a lo que también se llama trombos; es por este motivo que embolia y trombosis (o tromboembolia) suelen considerarse sinónimos, aunque el segundo término es más específico sobre el material que forma el tapón en el torrente sanguíneo. La edad en que se presenta este problema es variable, pero llega a ser más frecuente a partir de los 40 años y, todavía más, cuando se superan los 70.

Los trombos se originan por deficiencias en la circulación, que estimulan el proceso natural con que cuenta la sangre para crear estructuras sólidas y reparar fisuras en las paredes de venas y arterias o para detener una hemorragia.

La principal causa para que esto ocurra es una alteración en el flujo sanguíneo, hecho que se presenta, por ejemplo, cuando una persona se mantiene mucho tiempo en inactividad o guarda reposo en cama, ya que las piernas no cuentan con movimiento y el bombeo de sangre se vuelve deficiente, de modo que se generan coágulos en las venas profundas (localizadas dentro de los músculos), y cuando se recupera la movilidad se desprenden y viajan por el torrente sanguíneo hasta obstruir alguna vía.

Este riesgo también se presenta en caso de intervención quirúrgica mayor, ya que la ruptura de vasos estimula los factores de coagulación y por tanto la formación de trombos; asimismo, la embolia es relativamente frecuente en personas parapléjicas, que suelen permanecer sentadas durante largos períodos y cuyos músculos no funcionan, o en individuos que están inmóviles mucho tiempo, como ocurre en viajes muy largos en avión que desencadenan el denominado síndrome de clase turista.

La probabilidad de que este padecimiento se presente es mayor cuando existen problemas de aterosclerosis, en el que irregularidades o fisuras en las paredes de venas y arterias intentan ser reparadas por el organismo con fragmentos de grasa y proteínas que pueden desprenderse o que hacen más angosto el paso de la sangre, a la vez que restan flexibilidad a vías sanguíneas, favoreciendo su taponamiento.

Se sabe que existen factores que ocasionan incremento considerable de este padecimiento, debido a que dañan las paredes arteriales, alteran la circulación sanguínea o incrementan la coagulación, entre ellos encontramos:

  • Hipertensión arterial.
  • Consumo de tabaco.
  • Altos niveles de colesterol en sangre.
  • Diabetes.
  • Poca actividad física.
  • Sobrepeso.
  • Várices y flebitis.

Además, existen otros fenómenos que pueden generar émbolos de naturaleza sólida, líquida o gaseosa, y que finalmente pueden desencadenar episodios igualmente graves:

  • Cáncer. Algunos tumores generan fragmentos de células que entran a las arterias y las obstruyen.
  • Intervenciones quirúrgicas. A través de ellas se puede incorporar gas al torrente sanguíneo, que al agruparse forma una burbuja que actúa como tapón.
  • Descompensaciones. Los buzos que practican inmersiones a mucha profundidad y regresan rápidamente a la superficie corren el riesgo de que el nitrógeno contenido en su sangre vuelve al estado gaseoso y, de igual manera, genere burbujas.
  • Parto. El líquido amniótico que ingresa a la circulación materna al producirse desprendimiento de la placenta, así como la ruptura de venas del útero, pueden generar una embolia amniótica.
  • Fracturas. La médula ósea adiposa de los huesos, que es semilíquida, puede entrar a la circulación y generar émbolos en pulmón o cerebro.

Clasificación

Dependiendo del lugar en donde se presenten, las embolias y trombosis se dividen en arteriales y venosas. Las primeras son más graves debido a que el émbolo impide la llegada de oxígeno al tejido que nutren, por lo que comienza a morir. Sus manifestaciones varían de acuerdo con la zona en que ocurran:

  • La obstrucción de una arteria cerebral es la principal causa de apoplejía, padecimiento en el que las células del cerebro pueden morir por disminución en el flujo de sangre y falta de oxígeno; genera trastornos neurológicos agudos que van desde pérdida del conocimiento a problemas todavía más severos que quedan como secuelas: parálisis, deficiencias en vista o habla, incapacidad para entender e, incluso, la muerte.
  • Cuando afectan a las arterias del corazón (coronarias) se produce un taponamiento momentáneo que se manifiesta mediante angina de pecho (abrupto e intenso dolor en la parte alta del tórax que puede extenderse hacia el hombro izquierdo, espalda, garganta, mandíbula o dientes) o una obstrucción completa e irreversible, que genera infarto o paro cardiaco.
  • La trombosis arterial en una extremidad genera súbito e intenso dolor en toda la zona afectada, disminución de la temperatura, ausencia de pulso, hormigueo y palidez.

Por su parte, las embolias en venas impiden que la sangre retorne al corazón y provocan su "encharcamiento" en el miembro u órgano del que retiran material inservible y bióxido de carbono, lo que genera inflamación o aumento de volumen del miembro afectado, que también se muestra enrojecido y con dolor.

Si la vena obstruida pasa cerca de la piel (trombosis venosa superficial) es posible sentir la vía sanguínea como un cordón duro y doloroso, pero cuando la embolia se encuentra en la parte más profunda de un miembro (trombosis venosa profunda) no podrá palparse, pero producirá más hinchazón y dolor. A este tipo de taponamiento también se le denomina tromboflebitis.

El mayor peligro de una trombosis venosa profunda que no se atienda correctamente radica en que el émbolo se desplace dentro del torrente circulatorio, ascienda, pase a través de las cavidades cardiacas y termine incrustándose en uno de los pulmones, con lo que hay súbita falta de oxigeno que puede ocasionar la muerte.

Otro tipo de émbolos pueden generarse dentro de las cavidades del corazón (aurículas, ventrículos), por lo que las válvulas no funcionan correctamente, el corazón deja de moverse rítmicamente o se dilata enormemente. En estas situaciones la sangre no fluye adecuadamente y se coagula, apareciendo trombos que más adelante pueden viajar hacia las arterias que nutren al cerebro o las extremidades, produciendo síntomas muy similares a los de la trombosis arterial.

Tratamiento y prevención

La embolia arterial requiere atención oportuna y generalmente hospitalización; la terapia inicial se encamina a lograr el mejoramiento del flujo sanguíneo hacia el área afectada del organismo y el control de los síntomas, y a mediano plazo a erradicar paulatinamente los factores de riesgo.

Los medicamentos pueden ayudar a mejorar el flujo sanguíneo y a controlar los síntomas; usualmente se recurre a fármacos para deshacer el émbolo y prevenir el desarrollo de nuevos coágulos; también es probable que se empleen analgésicos para el control del dolor.

El tratamiento quirúrgico puede ser la mejor opción para algunas personas, y consiste en la eliminación del coágulo por cirugía abierta o a través de un catéter; en ocasiones es necesario realizar una derivación o un reemplazo quirúrgico de un vaso sanguíneo.

El tratamiento de trombosis venosa también requerirá de hospitalización, ya que el uso de anticoagulantes (como la heparina) supone riesgos y cuidados especiales. Simplemente, debe considerarse que una vez que los fármacos comiencen a disolver el émbolo, éste puede entrar al torrente sanguíneo y alojarse en otro lugar, de modo que el padecimiento no puede atenderse en casa durante los primeros días.

Los efectos de una embolia dependerán de su localización y de la magnitud y efecto sobre el suministro de sangre en el área afectada; hay que ser claros y decir que la falta de tratamiento oportuno puede ser fatal, ya que en términos generales el índice de muerte por este padecimiento es del 25 al 30%, y que una extremidad afectada puede sufrir daños permanentes, requiriéndose su amputación hasta en 25% de los casos. Por ello, ante cualquier pequeño aviso el enfermo deberá acudir a un hospital donde será valorado, en primera instancia, por un especialista en urgencias médico quirúrgicas, que a su vez lo canalizará con un médico internista, o bien, angiólogo.

En todo caso, es mucho más recomendable la prevención erradicando factores de riesgo, como dar atención adecuada a problemas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad o altos niveles de colesterol en sangre, además de que se debe eliminar el consumo de tabaco. De este modo, los consejos básicos para evitar este trastorno en las vías circulatorias son:

  • Práctica deportiva constante.
  • Alimentación balanceada.
  • Controlar el consumo de grasa.
  • Manejar adecuadamente el estrés.

Como puede observarse, el mejor remedio para evitar problemas en nuestro sistema circulatorio consiste en llevar a cabo una vida saludable, por lo que no se debe escatimar esfuerzos en conseguirlo. Finalmente, tu organismo te lo agradecerá de todo corazón.

SyM - María Elena Moura

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Colesterol

Avestruz, sabor sin colesterol


Ver más...

Los niños que conviven con mascotas desde pequeños desarrollan un sistema inmune más fuerte, reduciendo el riesgo de padecer alergias y obesidad.




Comscore