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Enfermedad panvascular, asesina del hombre moderno

Los especialistas hablan de enfermedad panvascular para referirse a un grupo de padecimientos que dañan la salud de venas, arterias y corazón. En la actualidad se preparan nuevas estrategias para enfrentar este problema, responsable de millones de muertes al año.

Hablar de enfermedad panvascular es todavía poco frecuente, pero cada vez será más común. Dicho concepto engloba a los problemas que dañan la salud circulatoria con mayor frecuencia, y representa un nuevo intento de los médicos para recordarnos que el origen común de estos males son nuestros propios hábitos.

Las investigaciones son claras y muestran que el aumento de la presión sanguínea (hipertensión), el endurecimiento de los vasos sanguíneos (arterosclerosis), la acumulación de grasa en la pared interna de venas y arterias (aterosclerosis) y la elevación en sangre de los niveles de azúcar (diabetes) o grasa (hipercolesterolemia y dislipidemia) son padecimientos que guardan estrecha relación al dañar a los vasos sanguíneos, y que vistos en conjunto tienen las tasas de mortalidad más altas en el mundo.

Cabe recordar que todos estos problemas pueden desencadenar eventos muy delicados para la salud, como insuficiencia renal (incapacidad del riñón para filtrar sangre de manera adecuada) o infarto en corazón o cerebro (muerte de tejido por la ruptura de vías sanguíneas o su obstrucción), mismos que pueden disminuir la calidad del vida del paciente y tener fatal desenlace.

Precisamente fueron estos temas los que se abordaron durante el Primer Foro Latinoamericano de Enfermedad Panvascular, celebrado recientemente en la Ciudad de México por iniciativa de la Secretaría de Salud y representantes de la industria farmacéutica, y donde saludymedicinas.com.mx estuvo presente para recoger la opinión de diversos especialistas sobre esta problemática.

Por principio, el Dr. Francisco Javier Guerrero Martínez, director de la Facultad de Medicina de la Universidad de Guanajuato (occidente de México), explica que “al hablar de enfermedad panvascular hacemos referencia a una serie de problemas que dañan al endotelio, que es la parte más interna de los vasos sanguíneos”, pero yendo más lejos, dicho término “nos indica que no importa que el origen del problema sea hipertensión, arterioesclerosis o diabetes, o que diagnostiquemos un mal circulatorio en un órgano específico; ahora sabemos que estas enfermedades afectan de manera global a todo el sistema circulatorio y que si el padecimiento se detecta en el corazón, por ejemplo, tienen que buscarse posibles daños en cerebro, riñones, retinas y otros territorios posiblemente afectados para ofrecer un tratamiento más completo y mejor sustentado”.

Respecto a la gravedad de la enfermedad panvascular asegura que, de acuerdo con estimaciones internacionales, “las enfermedades cardiovasculares representan 10.3% del total de padecimientos que hay en el mundo y son responsables del 30% de los fallecimientos en el orbe; nosotros enfrentamos un panorama particularmente grave, pues 86.3% de todos los pacientes se encuentran en países en desarrollo, y 78.5% de las defunciones por esta causa ocurren en nuestros territorios”, señala el también catedrático.

Además, indica que uno de los principales obstáculos para frenar el avance de la enfermedad panvascular radica en lograr un cambio de mentalidad. “Sabemos que los medicamentos empleados en tratamiento y prevención son subutilizados, es decir, son recursos que a pesar de existir no son bien explotados por facultativos y pacientes, pero lo que más nos preocupa son los factores relativos al medio: se siguen empleando remedios caseros e ineficaces; mucha información y conceptos sobre el tema son anticuados, los enfermos no se apegan a las recomendaciones y en general la sociedad subestima la situación”.

En este sentido, el Dr. Guerrero Martínez afirma que, de continuar los hechos como hasta ahora, el panorama será poco halagador. “Los estudios predictivos indican que, para el año 2020, los padecimientos cardiovasculares porían incrementarse 80% en el ámbito mundial, pero particularmente en los países en desarrollo vamos a tener una tasa de aumento superior al 100%. En cuanto a la enfermedad cerebrovascular (ruptura de un vaso sanguíneo que alimenta tejidos neuronales y que ocasiona la muerte de éstos), se espera un crecimiento global de 78%, pero en las naciones de Latinoamérica será de 138% en mujeres y 145% en hombres”.

Es por todo esto que de ahora en adelante deberán realizarse esfuerzos considerables por parte del área médica para difundir la importancia de mejorar el diagnóstico y tratamiento de enfermedad panvascular pero, sobre todo, para difundir las medidas de prevención, ya que gracias a ellas será posible disminuir costos en atención a la salud y garantizar mejor calidad de vida.

Panorama adverso

Estudios poblacionales muestran que México es un país con crecientes índices de sobrepeso, diabetes e hipertensión arterial; sin embargo, “notamos que los presupuestos de programas de salud siguen sin destinar muchos recursos para hacer frente a estos males, y además podemos apreciar que en las escuelas se le habla a los chicos sobre las enfermedades infecciosas o transmisibles, pero no se les enseña con el mismo énfasis la manera en que se pueden prevenir los problemas cardiovasculares, ni el riesgo que representa la obesidad”.

Tal es la opinión de la Dra. Melanie De Boer, coordinadora en México de Prevención y Control de Enfermedades por parte de la Organización Panamericana de la Salud, quien añade que “en materia de salud pública partimos del problema de que es más fácil lidiar contra las enfermedades transmisibles, pues muchas tienen patrones de comportamiento predecibles, pero las enfermedades cardiovasculares y la obesidad no son tan sencillas de abordar, pues intervienen factores humanos con múltiples variables” que son difíciles de controlar.

La destacada especialista en microbiología y epidemiología también comenta que ha podido conocer las estrategias con que diversas naciones buscan hacer frente al alarmante incremento de enfermedad panvascular, que incluyen la realización de cambios en la alimentación, erradicación del tabaquismo e impulso a la práctica de actividades deportivas.

Sin embargo, De Boer indica que “en pláticas con mis colegas en México hemos visto que no estamos en las mejores condiciones para establecer medidas similares, especialmente en lo que respecta al ejercicio, pues en las ciudades hay altos índices de criminalidad y no existen lugares públicos seguros para realizar actividades físicas; asimismo, la contaminación es alta y se deben recorrer grandes distancias en avenidas con mucho tráfico para viajar de un lugar a otro. Una solución sería el uso de gimnasios, pero no toda la población tiene el dinero o el tiempo necesarios para acceder a ellos”.

La epidemióloga enfatiza que es cierto que los esfuerzos de los programas de salud pública en México todavía deben atender deudas no resueltas con problemas como desnutrición, o hacer frente a situaciones nuevas como los recientes brotes de dengue generados por la migración poblacional, cambios ambientales y huracanes, pero también asegura que pueden sufrir enorme debilitamiento si no se destinan mayores recursos a la prevención y combate de los padecimientos cardiovasculares.

Ahonda sobre este punto: “El gran problema que enfrentamos es que el perfil de la población en América Latina está cambiando; el número de ancianos está aumentando porque hay mayor esperanza de vida, pero no se han dado los cambios de hábitos necesarios; la práctica de ejercicio es insuficiente y la dieta ha aumentado su contenido en grasas y harinas refinadas, a la vez que ha bajado en vegetales y fibra. Por si fuera poco, el uso de automóvil reduce la oportunidad de caminar, hay creciente uso de computadoras y mucha gente pasa lapsos considerables frente a la televisión”.

La Dra. Melanie De Boer concluye que las modificaciones para frenar el avance de la enfermedad panvascular son difíciles de realizar, y que por ello es necesario llevar a cabo gran esfuerzo en todos los niveles. “No es fácil romper la cadena de desarrollo de este problema y hay detalles que han pasado desapercibidos, pero que se deben cuidar más. Por ejemplo, sabemos que cereales, frutas, y verduras son productos favorables para la salud circulatoria, pero los métodos de transporte y almacenamiento no son siempre los más adecuados y hacen que estos alimentos pierdan muchas de sus propiedades, de modo que en las ciudades hay disminución en la calidad de la dieta”.

Aliados en la lucha

Queda claro que todos los sectores de la sociedad deben participar en el combate a estos padecimientos, pero también que existen herramientas que pueden facilitar esta labor, tal como lo indica el Dr. Agustín Lara Esqueda, director general del Programa del Adulto y del Anciano de la Secretaría de Salud y coordinador de Enfermedades No Transmisibles de la Sociedad Mexicana de Salud Pública.

Por principio de cuentas, es primordial que los centros escolares y los medios de comunicación dediquen espacios para informar y crear mayor conciencia sobre la enfermedad panvascular. “Es muy importe que se aprenda a percibir el riesgo que tenemos y que tomemos conciencia de que es vital realizar el diagnóstico, ya que de acuerdo con encuestas realizadas en años recientes, 61% de las personas con hipertensión no saben que tienen este padecimiento, 35% de quienes sufren diabetes ignoran su condición, y 81% de los pacientes con colesterol elevado desconocen su problema. Sin embargo, lo más grave es que 95% de la gente con sobrepeso no cree que su obesidad pueda afectar su salud; por ello hablamos de un problema de educación”.

Asimismo, enfatiza que “debemos conocer qué es lo que hemos dejado de hacer y que ha favorecido estos cambios tan negativos. De acuerdo con cifras obtenidas por el Instituto Nacional de Salud Pública, en los últimos 15 años se ha presentado una transición nutricional en la que los mexicanos hemos disminuido en 30% el consumo de frutas y verduras y, en cambio, la presencia de bebidas azucaradas se ha incrementado en 37% y la de azúcar refinada en 8%. También hemos dejado de hacer ejercicio, pues entre el 60 y 80% de los mayores de 20 años no realizan alguna actividad física de manera periódica”.

Por lo que toca a la industria alimentaria, el Dr. Lara indica que “20% de la población total del planeta no podría comer sin ella, y por eso la Organización Mundial da la Salud dictó una resolución para que los fabricantes de alimentos, de la mano de las autoridades de cada país, creen estrategias conjuntas para mejorar la nutrición de la población. Así, hay apertura por crear productos saludables, aunque debemos entender que no hay alimento malo o que genere enfermedad; el problema está en la frecuencia con que se consume y la falta de variedad en la dieta”.

El especialista señala que todos podemos colaborar en el combate a la enfermedad panvascular y que “el arma más importante con la que contamos es la prevención; no buscamos alarmar a la población, sino invitarla a que tome conciencia de la importancia de tener un sistema circulatorio más sano. Para ello existe una estrategia muy sencilla que se llama ‘mídete la cintura', la cual nos permite conocer si estamos en riesgo o no. La Secretaría de Salud establece que las medidas de riesgo son, para los hombres, presentar más de 90 cm de circunferencia abdominal y, para las mujeres, más de 80 cm”.

El Dr. Lara Esqueda comenta que la población que presenta cifras superiores a las indicadas debe consultar a su médico inmediatamente, a fin de que se diseñe un plan personalizado de alimentación, actividad física y, dependiendo del caso, podría contemplarse el uso de algún fármaco para que de manera integral y sostenida pueda reducirse la circunferencia abdominal y disminuir el riesgo de presentar eventos tan graves como infarto o diabetes.

“Queremos enfatizar respecto a la creación de una cultura de prevención y fomentar un estilo de vida saludable que combata la obesidad abdominal y el riesgo panvascular”, concluyó el funcionario.