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Nutrientes pintados de verde

La clorofila da a las hojas de los vegetales su color verde característico, pero además es la única sustancia capaz de captar y almacenar la energía del Sol, de forma que recibimos sus beneficios si hacemos de estos alimentos parte de nuestra dieta diaria.

Para los poetas el verde es esperanza, pero para los nutriólogos es salud, pues es el color de espinacas, acelgas, berros, lechugas y brócoli, entre otros, los cuales brindan importantes aportes a la salud. El tono lo obtienen de la clorofila, sustancia que participa en el proceso llamado fotosíntesis, por medio del cual se transforma la energía solar en nutrientes para que plantas y verduras tengan un desarrollo pleno.

Es así que cuando consumimos las hojas verdes que contienen clorofila obtenemos beneficios importantes, entre ellos la limpieza de residuos del organismo y la mejora en la digestión, con lo cual se evita el mal aliento y olor corporal desagradable, además de que dicha sustancia apoya la función de tejidos y órganos, y cuando ésta se destruye —a través de la oxidación— se convierte en poderosa defensa contra el cáncer de estómago, colon e hígado.

Ahora bien, cuanto más oscuro es el tono verde de las hojas de las verduras, hay mayor cantidad de clorofila, pero además hay vitamina C y betacarotenos, notables anticancerígenos. Si particularizamos en las hojas verdes comestibles encontraremos gran cantidad de nutrientes extras que generan importantes beneficios a la salud. Revisemos una a una las más populares y veamos cuales son sus aportes:

 

Para beber y vivir

Vale la pena destacar que muchas de las cualidades nutritivas y medicinales de las hojas verdes que hemos mencionado se pierden por la manera impropia de prepararlas, especialmente al cocinarlas excesivamente. Por ello, como afirman chefs, gourmets y nutriólogos a nivel mundial, es preferible ingerirlas crudas y frescas, por ejemplo, en apetitosas ensaladas.

No obstante, una opción interesante es prepararlas en jugos, combinando las distintas hojas verdes, frescas y crudas, de manera que no pierdan sus cualidades. Para ello es muy importante limpiar perfectamente una por una con agua corriente para quitar polvo o tierra, y desinfectarlas con soluciones antibacterianas para dejarlas libres de gérmenes. El siguiente paso es colocarlas en la licuadora o el extractor de jugos para hacer tantas combinaciones como la imaginación permita, incluso incorporándoles frutas o verduras.

Un fresco jugo verde de piña, alfalfa y apio permite limpiar nuestro organismo de toxinas. O bien, manzana, lechuga y apio antes de dormir para descansar placenteramente; que tal, lechuga orejona, escarola y zanahoria para fortalecer todo el sistema óseo. En fin, cuentas con herramientas necesarias para preparar un verdadero festín teñido de verde, ¡buen provecho!