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Bicicleta, salud en dos ruedas

El ciclismo es deporte que practican cada vez más personas, ya que combina importantes beneficios para la salud: ayuda a combatir el estrés, obtener energía, dar bienestar a pulmones, corazón y circulación sanguínea, además de promover la convivencia si se practica acompañado.

Una bici para cada necesidad

Si aún no eres "ciclista" pero quieres convertirte en uno, elige la bicicleta adecuada a los escenarios donde te ejercitarás.

Para la ciudad o ligero entrenamiento en terreno plano, necesitas un modelo de paseo; si lo tuyo son las competencias, consigue una de carreras, mientras que para superficies irregulares, abruptas, carretera y ciudad, una bicicleta de montaña será ¡perfecta!

Además, asegúrate de usar un vehículo acorde a tu estatura; para ello, considera que el pedal más bajo se alcance con la pierna totalmente extendida y sin esfuerzo.

El manubrio también es factor a tomar en cuenta; conviene que la bicicleta posea uno recto para que tu postura corporal sea cómoda y descansada. El de bicicleta de carreras permite varias posiciones, siendo la más aerodinámica aquella que se logra en la posición más baja, pues ofrece menos resistencia al viento y, por tanto, la marcha requiere menor esfuerzo.  

Fija, para no salir de casa

Si piensas que el ciclismo no es para ti porque vives lejos de parques o llanos, ¡te equivocas! Puedes usar bicicletas fijas; las más modernas cuentan con medidores de pulsaciones, tiempo, distancia y velocidad, características que te permiten estar al tanto de tu evolución en el entrenamiento.

Cualquiera que sea el tipo de bicicleta que uses, lo ideal es que comiences con 10 o 15 minutos de pedaleo tres veces a la semana a velocidad constante. No es recomendable esforzarse demasiado en las primeras sesiones (para evitar lesiones en tobillos, rodillas y espalda), es decir, conviene aumentar gradualmente el tiempo de entrenamiento hasta completar una hora tres veces por semana, a una velocidad aproximada de 20 km/h.

Si de salud se trata

Con la práctica constante del ciclismo se logran numerosos beneficios:

Por si fuera poco, el ciclismo ayuda a combatir el sobrepeso, ya que al pedalear empleamos la grasa que tenemos de reserva, quedándonos sólo con la que el organismo requiere para otras actividades. Así, sin que podamos percibirlo, las zonas que más se trabajan son los glúteos y muslos, regiones del cuerpo donde fácilmente se instala la celulitis y los músculos se hacen más flácidos.

Tips para aprovechar el ciclismo al máximo

Así que sacúdete la apatía y súbete a la bicicleta, verás que vale la pena el esfuerzo.



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