Exámenes del corazón para prevenir enfermedades cardiovasculares - SyM
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Exámenes para conocer la salud del corazón

Martes 11 de abril del 2017, 05:14 pm, última actualización

Nadie duda que el músculo cardiaco es indispensable y que por ello el sonido de sus latidos se asocia con la salud; empero, tampoco se ignora que este órgano puede sufrir enfermedades severas, por lo que someterse a revisión periódica ayuda a prevenir complicaciones.

Exámenes del corazón, Electrocardiograma, Ecocardiograma Doppler, Prueba de esfuerzo

El tamaño del corazón es relativamente pequeño (parecido al del puño de una persona), pero tal característica no es impedimento para que se le considere el músculo más importante del cuerpo humano debido a que tiene la cital función de bombear sangre y repartir oxígeno y nutrientes a todo el organismo, sin olvidar que también ayuda a recolectar sustancias de desecho y a transportar hormonas y células de defensa cuando son requeridas.

Desafortunadamente, las enfermedades del corazón son frecuentes, afectan a millones de personas en todo el mundo y ocasionan importante número de decesos, pero lo más irónico de todo esto es que la mayoría de los problemas son previsibles. Cierto, decenas de miles de muertes anuales se podrían evitar si existiera el hábito de asistir a consulta médica para detectar oportunamente el inicio de algún padecimiento en el sistema circulatorio.

La Medicina ha desarrollado diferentes exámenes de diagnóstico cardiaco que varían en complejidad y que, en conjunto, permiten conocer cuál es el estado del corazón y saber si hay necesidad de llevar a cabo un tratamiento específico que detenga la evolución de algún padecimiento. De ellos hablaremos a continuación para enfatizar su funcionamiento y finalidad específica.

Diferentes motivos

Las enfermedades que afectan al músculo cardiaco son muy diversas, pero es posible clasificarlas en tres categorías:

Eléctricas. El latido constante y rítmico del corazón depende de un sistema que funciona mediante pequeñas corrientes eléctricas, de modo que cuando falla se generan ritmos irregulares (arritmias) que pueden ser molestas, pero no ponen en peligro la vida, o llegar a ser peligrosas y causar muerte súbita. Algunos de los padecimientos más comunes de este grupo son:

  • Fibrilación y aleteo auricular. Afectan a la parte superior del corazón (aurículas) y se caracterizan por la generación de señales eléctricas anormales que ocasionan latidos irregulares y rápidos (hasta 300 por minuto). Ocasionan fatiga, insuficiencia cardiaca (circulación inadecuada de sangre) y ruptura de vasos sanguíneos en tejido cerebral (accidente cerebrovascular).
  • Fibrilación ventricular. En este caso el problema se presenta en la parte inferior del corazón (ventrículos), lo cual ocasiona latidos rápidos y caóticos que alteran a este órgano e incluso pueden hacer que se detenga. También se le conoce como paro cardiaco, y puede ser mortal.
  • Función anormal del nódulo sinusal. Este pequeño grupo de células es el "marcapasos" natural del corazón, de modo que tiene la función de regular los impulsos eléctricos y, por tal, los latidos. Cuando falla puede alterar el pulso, volviéndolo lento (bradicardia), rápido (taquicardia) o alternar ambos.
  • Síndrome del intervalo QT largo. Se debe a un problema de conducción eléctrica que impide el bombeo de sangre rica en oxígeno al cuerpo. También puede generar fibrilación ventricular a mediano o largo plazos, y se debe a factores hereditarios o por tomar medicamentos antidepresivos.
  • Síncope. Pérdida del conocimiento o desmayo ocasionado porque el corazón no bombea oxígeno adecuadamente al cerebro.

Circulatorias. El corazón también necesita nutrientes y oxígeno, por lo que se bombea sangre a sí mismo mediante las arterias coronarias; cuando éstas sufren obstrucción, el flujo de alimentación se reduce o suspende por completo, generando:

  • Angina de pecho. Se debe al taponamiento parcial de las vías sanguíneas, generando sensación de pesadez, falta de aire y dolor en el pecho, aunque también puede experimentarse en el área del estómago, espalda, mandíbula y brazo izquierdo.
  • Ataque al corazón o infarto de miocardio. Sucede cuando la obstrucción es bastante grave y el flujo de sangre se bloquea por completo; la parte del corazón sin suministro de nutrientes muere y las dificultades para distribuir sangre al resto del cuerpo son notables. Sus síntomas son como los de angina de pecho, y puede ser mortal. No es sinónimo de paro cardiaco, ya que este término corresponde a la fibrilación ventricular.

Problemas estructurales. Agrupa enfermedades del corazón (cardiomiopatías) y anormalidades congénitas que afectan el suministro de sangre. Son más comunes:

  • Insuficiencia cardiaca. Sucede cuando el músculo del corazón está demasiado débil para bombear sangre con eficacia.
  • Problemas en las válvulas del corazón. Pueden ser hereditarios o desarrollarse en el transcurso de la vida, e impiden que el corazón bombee sangre tanto en su interior como hacia el organismo.

Todas de utilidad

Con lo anterior es más fácil comprender que los exámenes para evaluar la salud cardiaca son muy distintos porque tienen el objetivo de valorar diferentes mecanismos; así, unos verifican la función eléctrica en tanto otros atienden posibles fallas circulatorias o estructurales con la finalidad de crear un panorama global que utilizará el cardiólogo para realizar un diagnóstico confiable.

Así, la revisión efectuada por un especialista y sus colaboradores incluirá, por lo general:

Entrevista. Mediante una plática se recopilan datos personales como edad, sexo, hábitos de vida, alimentación, práctica de ejercicio y manejo del estrés. Es muy importante comentar si ya se han padecido algunos problemas circulatorios o si hay antecedentes familiares de problemas de este tipo.

Análisis de química sanguínea. Tiene la finalidad de conocer los niveles de aquellos componentes de la sangre que se vinculan con la salud cardiaca, como son:

  • Glucosa. Altos niveles de azúcar manifiestan desórdenes como aterosclerosis (taponamiento de vías sanguíneas) y diabetes (uso inadecuado del azúcar por falta de la hormona insulina), que se relacionan directamente con infartos.
  • Sodio, potasio, cloro, fósforo, calcio y magnesio. Se trata de elementos que forman sales (electrolitos) y que juegan un papel crucial en la actividad eléctrica del corazón.
  • Nitrógeno ureico, creatinina y ácido úrico. Son productos de desecho que transporta la sangre para que el riñón los elimine, por lo que altos niveles de tales sustancias puede ser señal de que la circulación no se lleva a cabo en forma eficiente. En concreto, esto ocurre cuando el músculo cardiaco no late con fuerza (insuficiencia).
  • Grasas. Se ha comprobado a través de muchas pruebas que el aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos se relaciona con el riesgo de sufrir infarto o angina de pecho.

Medición de la presión arterial. Es muy importante conocer cuál es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las vías sanguíneas, ya que cuando ésta es muy elevada (hipertensión) favorece la posibilidad de sufrir un infarto u obstrucción de las vías sanguíneas tanto en el corazón como en el cerebro.

La presión sanguínea se relaciona directamente con los latidos del corazón, por lo que al medirla se manejan dos números: uno correspondiente al momento en que la sangre es bombeada (presión sistólica) y otro que registra el "descanso" del corazón (diastólica). Se estima que los niveles para una persona adulta sana que se encuentra relajada no deben superar, respectivamente, las cifras 120/80.

Medición de la presión arterial, Cómo saber si eres hipertenso

La medición de estos parámetros puede realizarse en el consultorio médico con ayuda de un esfigmomanómetro, baumanómetro o tensiómetro, pero cabe indicar que el paciente puede experimentar gran nerviosismo durante la prueba ("estrés de bata blanca") que altera los resultados. Debido a esto, el especialista puede contemplar el uso de un novedoso sistema, el monitoreo ambulatorio de presión arterial.

Dicho procedimiento es muy cómodo y confiable, y consiste en la colocación de diminuto dispositivo (pesa aproximadamente 450 g) que toma registros de la presión durante un lapso de 24 a 72 horas, mientras que el paciente realiza sus actividades normales.

Electrocardiograma. Mide la actividad eléctrica del corazón y permite conocer tanto el ritmo como el funcionamiento del músculo cardiaco. Detecta cambios en los latidos a través de pequeños discos de metal que se colocan en la piel, electrodos, y los registra mediante trazos en hojas de papel.

El resultado del electrocardiograma de una persona sana presenta un trazado particular y sólo puede ser interpretado por un cardiólogo, quien tiene la capacidad de determinar si existe un problema.

Radiografías del tórax. Son dos impresiones obtenidas con rayos X, una para observar la caja torácica por la espalda (toma postero-anterior) y otra desde el costado (lateral). Para realizarlas, la persona se coloca de pie frente a la máquina, conteniendo la respiración mientras se hacen las tomas.

A través de este examen se puede conocer el tamaño y forma del corazón, así como la posición y forma de las arterias con que se comunica con todo el organismo.

Ecocardiograma Doppler a color. Se trata de una prueba que emplea ondas de sonido para crear imágenes del músculo cardiaco en movimiento; es mucho más detallada que los rayos X y no expone al paciente a la radiación. Para su realización es necesario colocar un instrumento que transmite ondas sonoras de alta frecuencia (transductor) en las costillas, cerca del esternón.

Funciona bien para la mayoría de los pacientes y permite que los médicos visualicen muchas de las estructuras del corazón. En ocasiones, cuando pulmones, costillas o tejidos corporales impiden el funcionamiento adecuado de las ondas sonoras, se requiere la aplicación de pequeña cantidad de material de contraste vía intravenosa a fin de obtener imágenes más nítidas.

Prueba de esfuerzo físico. También llamada ergometría o examen de tolerancia al ejercicio, permite conocer el funcionamiento del músculo cardiaco durante el ejercicio. Para su realización se colocan discos de metal en el pecho (electrodos) que se conectan a un medidor que registra la actividad eléctrica del corazón en una pantalla. Durante este examen puede realizarse un ecocardiograma y, por ende, pueden inyectarse radioisótopos en la corriente sanguínea para obtener imágenes más claras de la estructura cardiaca y flujo sanguíneo.

A los pacientes demasiado enfermos para hacer ejercicio se les administra un fármaco que simula los efectos de la actividad física en el organismo.

Consideraciones finales

Las pruebas para evaluar la actividad del corazón deben realizarse periódicamente, por lo general, una vez al año en personas mayores de 65 años o con obesidad, aunque es deseable que esta costumbre inicie a edades más tempranas (incluso desde la adolescencia) cuando hay antecedentes familiares de enfermedades cardiacas, en caso de que se haya detectado algún padecimiento que impacte en la salud del sistema circulatorio (hipertensión, diabetes, altos niveles de grasa en sangre o problemas en las válvulas), o si el paciente ha sentido dolor en el pecho después de realizar actividad física, como subir escaleras.

Por último, queda recordar que toda persona puede llevar a cabo sencillas labores que le ayuden a mantener la salud de tan importante órgano, siempre bajo supervisión médica:

  • Evitar el sobrepeso. Es sabido que la gente que mantiene su peso corporal ideal controla mejor los niveles de colesterol y las cifras de presión arterial, amén de que reduce el riesgo de padecer diabetes.
  • Hacer ejercicio. Correr, bailar, andar en bicicleta o practicar deportes de conjunto fortalecen al corazón, aumentan la capacidad de trabajo del sistema circulatorio y regulan los niveles de grasa, glucosa y tensión arterial. Se estima que, para una persona adulta, es suficiente caminar 45 minutos diarios.
  • Mejorar la dieta. Se aconseja que sólo 30% o menos del total de alimentos consumidos sea de origen animal, dando preferencia a carne libre de grasa, de pescado o aves, incrementando la cantidad de cereales, frutas y verduras.
  • Erradicar el tabaco. Las sustancias contenidas en cigarrillos impactan negativamente en la salud del corazón y vías sanguíneas, por lo que se aconseja evitar su consumo.
  • Controlar el estrés. Diversos estudios revelan que los ataques cardiacos son más comunes en personas que hacen mal manejo de la tensión, por lo que es conveniente aprender técnicas de relajación, dormir adecuadamente y realizar actividades de esparcimiento que ayuden en el manejo del nerviosismo.

Las enfermedades del corazón representan un riesgo sólo cuando no reciben atención médica oportuna, por lo que aconsejamos acercarse a un cardiólogo para aclarar sus dudas sobre este tema y, ¿por qué no?, para someterse a un examen que te permita conocer tu salud cardiaca.

SyM - María Elena Moura

 

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