Centro de Colesterol / Temas Relacionados

Hipertensión

La hipertensión arterial es la presión arterial alta o elevada, y ocurre cuando la sangre se bombea a una presión mayor a la normal. Regularmente no presenta síntomas notables, sin embargo no se descartan mareos, sangrados de nariz y/o dolores de cabeza (cefaleas).

Asesino silencioso

El hecho de que no se manifiesten síntomas evidentes, no quiere decir que se trate de un padecimiento inofensivo, ya que se relaciona directamente con deterioro de riñones y visión, e incrementa el riesgo de ser víctima de infarto de corazón o cerebro.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud de Medio Camino de 2016, en México la hipertensión arterial afecta a 25.5% del total de la población, de la cual, 40% desconocía su enfermedad hasta el momento de su diagnóstico (por hallazgo). La proporción de adultos con diagnóstico previo de hipertensión y presión arterial controladas, representa únicamente 58.7%.

Dentro de la proporción equivalente al control de hipertensión arterial, sólo 79.3% reportó tener tratamiento farmacológico para nivelar sus valores de tensión arterial. 24.9% de los hombres y 26.1% de las mujeres la padecen.

Tanto en hombres como en mujeres, la prevalencia (número total personas que presentan síntomas o padecen una enfermedad durante un periodo y lugar determinado) más baja de hipertensión se encontró en el grupo de 20-29 años y la más alta en el grupo de 80 años en adelante.

Al comparar los resultados de la ENSANUT de 2012 con la ENSANUT Medio Camino de 2016, se observó que no hubo cambios significativos tanto en hombres como en mujeres, y que los resultados de hipertensión arterial por hallazgo fueron mayores en Ciudad de México.

Las cifras revelan un notable problema, ya que casi la mitad de las personas con presión arterial elevada no están conscientes de su padecimiento, y sólo poco más del 50% de los pacientes diagnosticados recibe tratamiento.

Origen y factores de riesgo de la hipertensión

El corazón se encarga de bombear sangre a todo el cuerpo, y constantemente se contrae para realizar esta función, generando así una tensión natural en las arterias.

De igual forma, cada latido registra dos movimientos que indican dos ondas de presión distintas: una máxima o sistólica, que ocurre cuando la sangre es impulsada, y mínima o diastólica, que es cuando el corazón se relaja y llena de sangre. Por esta razón, se registran dos valores en la toma de presión arterial, que corresponden a este par de movimientos.

Se establece que las cifras ideales en una persona adulta, joven o de mediana edad, deben estar en 120 sistólica y 80 diastólica en reposo, mismas que se expresan 120/80 mmHg (milímetros de mercurio). Diferentes factores intervienen en la variación de los estándares de la presión sanguínea, como edad, situaciones de estrés, esfuerzo físico, entre otros.

La hipertensión se presenta cuando los parámetros del presión sistólica marcan igual o superior a 140 mmHg y de presión diastólica registran igual o superior a 90 mmHg, o ambas (lo que sucede en la mayoría de los casos).

Existen diferentes causas para la elevación de la presión de las arterias, como:

Tipos de hipertensión

Puede ser primaria o esencial, que ocurre entre 85 y 90% de casos y de la cual no se conocen las causas, únicamente se cree que tiene origen hereditario, y la secundaria, que se presenta en 15% o menos de los pacientes, y algunas de las causas identificables son:

Cabe destacar que los malos hábitos como obesidad, exceso de grasas y/o sal, consumo de alcohol y/o tabaco, la falta de actividad física, estrés, entre otros factores, pueden acentuar o desencadenar este padecimiento.

Síntomas y complicaciones

Se dice que la hipertensión arterial es una enfermedad asintomática, por lo que resulta difícil percibir el padecimiento, sin embargo, en algunas ocasiones puede detectarse por dolor de cabeza constante, hemorragias nasales, vértigo, enrojecimiento facial y agotamiento.

Si se trata de hipertensión arterial grave o de larga duración, se presentarán además náuseas, vómito, aturdimiento, dificultad para respirar (disnea) y visión borrosa; en casos muy severos suele presentarse edema cerebral (acumulación anormal de líquido en el cerebro), el cual requiere tratamiento urgente.

La hipertensión estropea las funciones de los órganos, ocasionando múltiples complicaciones:

Diagnóstico y tratamiento

Actualmente existen aparatos confiables de uso en casa para el monitoreo de la presión arterial, como el baumanómetro o el esfigmomanómetro, no obstante, deben conocerse los parámetros de medición. Cabe destacar que no basta con registrar cifras elevadas en una sola ocasión para determinar hipertensión arterial, ya que ésta sólo puede ser diagnosticada por un especialista.

Es común que al realizar la medición de la presión arterial, los pacientes experimenten ansiedad y preocupación por la incertidumbre del resultado, lo que podría alterar los valores finales, para esto se recomienda:

En caso de diagnosticarse hipertensión, el paciente será turnado a un internista o cardiólogo, quien determinará una valoración general mediante pruebas de laboratorio, y evaluará algunos otros padecimientos que puedan ser causa o consecuencia de la presión arterial alta.

Recomendaciones para evitar la hipertensión

Medicamentos para el tratamiento de presión arterial elevada

Sólo los especialistas determinarán un tratamiento adecuado, dependiendo de la valoración previa al paciente.

Debe hacerse hincapié en que la hipertensión sin tratamiento puede culminar en muerte, siendo las causas más frecuentes: infarto cerebral (33 a 35% de los casos) e insuficiencia renal (10 a 15% de los casos), por ello es fundamental seguir las recomendaciones precisas y exactas, una vez diagnosticada la enfermedad.

Prevenir la hipertensión no es complicado, no obstante, la sociedad está arraigada a los malos hábitos y cambiarlos es fundamental.