Analgésicos, medicamentos para el dolor

Lunes 16 de abril del 2018, 12:40 pm, última actualización
    SyM
Analgésicos, Tratamiento del dolor, Medicamentos para aliviar el dolor
Algunos analgésicos también alivian fiebre e inflamación.

Los analgésicos son medicamentos que controlan o calman sensaciones dolorosas leves, moderadas o intensas, es decir, pueden aliviar dolores producidos por golpes, heridas, fiebre, torceduras, quemaduras o cuando son síntoma de algún padecimiento, como bronquitis, gripe o resfriado, entre otros.

En virtud de que los analgésicos conforman uno de los grupos farmacológicos con mayor consumo a nivel mundial, es de gran utilidad saber cómo funcionan.

Tipos de analgésicos

El tratamiento del dolor incluye dos tipos de analgésicos:

  • Opiáceos: narcóticos (no deben ser automedicados)
  • No opiáceos: ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, dipirona y paracetamol (de libre venta).

Existen otras sustancias que, si bien no son analgésicas, tienen la propiedad de aliviar o calmar el dolor, como:

  • Naproxeno (antiinflamatorio).
  • Benzocaína y lidocaína (anestésicos).
  • Cafeína (estimulante que incrementa los efectos de un analgésico).

Los opiáceos ejercen una acción muy rápida sobre receptores del sistema nervioso y son eficaces para controlar dolores intensos y crónicos, por ejemplo, el que produce el cáncer.

Dentro del grupo de los no opiáceos existen fármacos que poseen propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias, y tienen doble acción: por un lado, bloquean a las prostaglandinas, sustancias que al interaccionar entre ellas son responsables de la sensación de dolor; por otra parte, reducen la inflamación e irritación que frecuentemente rodean a una lesión, como heridas o golpes.

Analgésicos más comunes

  • Paracetamol (acetaminofén): es útil para aliviar dolores de cabeza, dentales y reumáticos (aunque carece de propiedades antiinflamatorias), además de que baja la fiebre. Sin embargo, es una alternativa para pacientes con trastornos estomacales porque no daña al estómago.
  • Ácido acetilsalicílico: alivia dolores, baja la fiebre y desinflama zonas lesionadas; sin embargo, tiene efecto irritante sobre la mucosa del estómago, por ello se recomienda evitarlo a personas con gastritis o úlcera.
  • Ibuprofeno: útil para aliviar el dolor acompañado de inflamación, así como para disminuir la fiebre.
  • Dipirona: cuenta con propiedades analgésicas, antipiréticas y, en menor medida, antiinflamatorias.
  • Naproxeno: indicado para controlar el dolor que se produce a causa de inflamación ocasionada por artritis, reumas, menstruación, migraña, excesiva práctica deportiva, golpes, torceduras o desgarres. No es recomendable que lo consuman personas con trastornos en el aparato digestivo, como gastritis, úlcera o colitis, ya que irrita la mucosa del estómago.
  • Benzocaína: anestésico local que tiene la propiedad de calmar el dolor adormeciendo la zona donde se presenta una lesión. Actúa  solamente de forma superficial (no se introduce al interior de tejidos), por lo que no alivia dolores causados por inflamación. Se aplica principalmente sobre heridas, lesiones bucales y prurito.
  • Lidocaína: anestésico que adormece el dolor por periodos cortos. Resulta eficaz en procesos quirúrgicos cuando se combina con sustancias que prolongan su efecto.
  • Cafeína: esta sustancia estimula al sistema nervioso central; su acción consiste en disminuir el cansancio y mejorar el estado de alerta. Es común encontrarla en combinación con algunos analgésicos (ácido acetilsalicílico, por ejemplo), ya que así fortalece su efecto contra el dolor.

Es fundamental evitar el uso indiscriminado de estos medicamentos, porque su acción podría ocultar la gravedad real de lesiones; por ejemplo, si se disminuyen constantemente intensos dolores de cabeza, existe la posibilidad de que se ignore un problema de migraña.

Precauciones al usar analgésicos

Antes de tomar esos fármacos, es preciso considerar las siguientes precauciones:

  • Siempre deben administrarse con agua, nunca con café, refresco o bebidas alcohólicas porque pueden producirse efectos indeseables, por ejemplo, daños al hígado.
  • Las personas con trastornos estomacales, como gastritis, colitis o úlceras deben tomar analgésicos que sean inofensivos con la mucosa del estómago, como paracetamol.
  • No deben tomarlos mujeres embarazadas, ya que su acción puede dañar el mecanismo de coagulación de la sangre del bebé.
  • Personas con antecedentes de alergia y/o problemas en riñones, deben evitar el uso de analgésicos.
  • Los niños que padecen varicela o influenza no deben tomar ácido acetilsalicílico, pues ello se relaciona con la aparición del síndrome de Reye. En estos casos debe consultarse al médico para que prescriba un fármaco especial que alivie el dolor.

Consulta a tu médico.