Hepatitis C puede transmitirse por tatuajes y piercings - SyM
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Hepatitis C, presente en tatuajes y piercings

Viernes 21 de julio del 2017, 10:23 am, última actualización

La inflamación del hígado a causa del virus de la hepatitis C ocasiona daño permanente en este órgano, enfermedad que corres el riesgo de sufrir al decorar tu piel con tatuajes y piercings. ¡Infórmate para prevenirla! 

Hepatitis C presente en tatuajes y piercings

Inflamación del hígado

El Dr. David Kershenobich, presidente médico honorario de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (Fundhepa), explica que se han reconocido cinco tipos de virus que provocan la inflamación del hígado o hepatitis (hay que recordar que esta enfermedad también puede ser de origen tóxico o por problemas en el funcionamiento del organismo), mismos que se clasifican con las letras A, B, C, D y E.

El especialista señala que existen dos virus más, denominados G y TT, que quizá dentro de poco se agregarán a la lista citada, pero ello sucederá hasta que se conozcan sus características a la perfección.

El ABCDE de los tipos de hepatitis

Kershenobich, quien también es director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, define con precisión a cada uno de los virus que tienen predilección por atacar al hígado:

  • Los virus de la hepatitis A y E no son de carácter crónico (responsables de infección de larga duración), sino "atacan sólo por un periodo limitado y, aunque ocasionalmente pueden ser severos y provocar fallecimiento, la mayoría de los enfermos se recuperan sin presentar secuelas".
  • El virus D es un agente que difícilmente afecta al hígado por sí solo, toda vez que requiere de la complicidad (co-infección) del virus de la hepatitis B.
  • Los villanos de la película son los virus restantes, B y C, los cuales pueden transmitirse por vía sexual o al intercambiar sangre; se diferencian de sus "primos"porque son asintomáticos (no dan señales de su existencia) y poseen la capacidad de originar hepatitis crónica, cirrosis (formación de tejido similar a cicatrices que sustituye a las células sanas, pero que no cumple sus mismas funciones) o incluso cáncer de hígado (células anormales que se agrupan en tumores).

Piercings y tatuajes, algunos factores de riesgo para hepatitis

La hepatitis suele ser silenciosa y en el momento de manifestarse daña severamente al organismo, a veces de manera irreversible; por ello, es necesario que la población en riesgo se practique una prueba de detección.

No obstante, el Dr. Kershenobich advierte que existen otros factores de riesgo que pudieran favorecer la transmisión de hepatitis:

  • Realización de tatuajes y perforaciones (piercings).
  • Drogadicción vía intravenosa.
  • Compartir cepillos dentales o rastrillos.

El riesgo de infectarse por la vía sexual es muy bajo, pero aumenta con el número de parejas sexuales que se tengan. "Dos personas portadoras del virus de hepatitis C pueden tener hijos sin que transmitan el microorganismo a su hijo, pero sería muy distinta la situación si hablamos de la hepatitis B. Lo menciono porque los virus tienen distinta capacidad de penetración para infectar a las células".

"En el caso de la hepatitis B se requiere 0.0001 mililitros de cualquier secreción corporal para contaminarse, lo que quiere decir que se trata de un microorganismo con alta capacidad de penetración y que es una razón más para que quien tenga varias parejas sexuales utilice condón. Con el virus de hepatitis C no es así, porque incluso hay parejas con 20 años de matrimonio en las que se descubre que uno de los cónyuges tiene hepatitis C, sin que el otro esté contaminado".

El experto comenta que un niño que haya recibido transfusión antes de 1992 y que ahora tenga hepatitis C, "no tiene impedimento para casarse y tener hijos, pero le recomendamos que sea estable en su relación y que realice prácticas sexuales ‘normales’, porque si sus relaciones son distintas al coito vaginal, habría riesgo agregado".

Así, esta enfermedad puede ser vista "como padecimiento que no debe afectar en forma dramática la calidad de vida. Lo que importa es prevenirla al no practicarse un tatuaje en situación de riesgo, tener relaciones sexuales protegidas y ‘normales’, y no recurrir a transfusiones ‘porque alguien se siente débil’, sino porque en realidad se requiere y cuando esa sangre haya sido revisada".

Hepatitis C, ¿enfermedad fatal?

El Dr. Kershenobich explica que el virus de la hepatitis C puede permanecer en el organismo durante 20, 30 o 40 años, pero las expectativas de recuperación serán diferentes si el agente viral se detecta en forma temprana, lo que suele ocurrir al momento de donar sangre o al someterse a la prueba de detección correspondiente. En contraparte, el desenlace suele ser fatal cuando un individuo nunca se percata del mal y busca ayuda cuando desarrolla cáncer de hígado.

"Insistimos en que quien haya tenido factores de riesgo consulte a su médico, no por crear pánico, sino porque los especialistas tenemos la posibilidad de intervenir terapéuticamente para que el virus deje de multiplicarse (replicarse). Entre más temprano se realice la detección, mejor será el resultado del tratamiento y hasta podemos decir que el paciente ‘se cura’", afirma el Dr. Kershenobich. 

La enfermedad puede manejarse, incluso, mejor que la diabetes o hipertensión, por citar dos casos de enfermedades crónicas (de larga duración). Estos padecimientos “se pueden controlar, pero no curar. En cambio, una infección por virus de la hepatitis C diagnosticada en fase temprana, sin secuelas importantes en el hígado, nos permite inhibir (aunque no desaparecer por completo) la replicación del virus”.

Lo anterior se basa en el hecho de que los virus necesitan multiplicarse cotidianamente para producir daño, "por lo que si evito dicha situación allí se detiene la enfermedad y prácticamente el paciente está curado".

Tratamiento de la hepatitis C

Cualquier enfermo de hepatitis C es, en potencia, candidato a recibir tratamiento, aunque hay que decir que puede haber quien no lo requiera porque su organismo funciona con normalidad a pesar de ser portador del virus, o bien, porque la atención a una dolencia de distinta naturaleza ponga en riesgo su vida. Sería el caso, por ejemplo, de un sujeto con un tumor en el estómago o en el páncreas, lo que dejaría en segundo plano la atención del daño hepático.

Sin embargo, antes de referirnos al tratamiento básico que se aplica a este tipo de pacientes es pertinente atender la explicación que el Dr. Kershenobich hace en torno a los tipos de virus que producen la hepatitis C:

"Conocemos cuando menos seis tipos o genotipos distintos de este microorganismo; los más frecuentes en México son los que se denominan 1, 1A o 1B, pero el 1 es el que está presente en aproximadamente 80% de los casos”.

Es muy importante conocer el tipo de virus que causa la enfermedad porque cada uno responde de distinta manera al tratamiento. "En la actualidad sabemos que un paciente portador del genotipo 1 puede tener 50% de posibilidades de que se inhiba la replicación del microorganismo en su organismo; si se trata de los otros microorganismos, el porcentaje puede subir hasta 90%. Cabe señalar que el tipo de virus también determina el tiempo que dura el tratamiento", asevera.

Cuando se conoce al enemigo se le pueden decir al paciente las posibilidades de respuesta que se esperan del tratamiento, así como el periodo que deberá seguirlo. "El tiempo habitual es 6 meses para los genotipos distintos al 1, y un año para los pacientes con genotipo 1. Algo que considero importante es que cuando hablamos de diabetes e hipertensión, por ejemplo, hablamos de tratamientos de por vida, y aquí no, porque se trata de una terapia con un límite de duración".

Finalmente, cabe señalar que si el paciente responde a la terapia, cuando concluye solamente se le vigila en espera de que el virus no se reactive, lo que generalmente no sucede.

El tratamiento que se aplica en prácticamente todo el mundo es a base de un medicamento (interferón pegilado) que se administra mediante una inyección semanal, y una tableta de otro fármaco (ribavirina), que debe tomarse diariamente.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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