Principales usos de los corticoides o corticosteroides - SyM
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Pros y contras de los corticoides

Miércoles 22 de marzo del 2017, 10:40 am, última actualización

Dermatología, oftalmología y reumatología son algunas de las especialidades que más se benefician con el uso de corticoides, útiles para reducir inflamaciones severas en poco tiempo. Sin embargo, hay que destacar que su administración siempre debe realizarse bajo prescripción médica para prevenir efectos secundarios.

Pros y contras de los corticoides

Es paradójico, pero cierto: los corticoides o corticosterioides son una familia de medicamentos ampliamente difundida en todo el mundo gracias a su capacidad para controlar reacciones adversas del sistema de defensas del organismo (inmunológico) y procesos inflamatorios (en que los tejidos se hinchan o aumentan de tamaño, generando dolor), pero también son productos cuyo uso genera temor y resistencia en importante número de pacientes.

En efecto, muchas personas argumentan su desacuerdo con estos fármacos asegurando que “conocen el caso” de un paciente o familiar que empleó estos medicamentos y sufrió todo tipo de efectos adversos, como aumento de peso, alteración del estado de ánimo, pérdida de calcio en los huesos (osteoporosis), aumento del vello corporal, tendencia a padecer diabetes (altos niveles de azúcar en sangre) y propensión a que la forma del rostro luzca redondeada. Debido a ello, sostienen que sería mejor llevar una terapia distinta.

Sin embargo el Dr. Jorge Cazarín Barrientos, dermatólogo y reumatólogo adscrito al Hospital General de México, explica que “la mala fama en torno a los corticoides se debe, más bien, al uso indebido que se ha hecho de estos productos, sea por automedicación o prescripción hecha por gente sin preparación”, entre ellos amigos y familiares que aconsejan irresponsablemente el uso de antiinflamatorios sin conocer sus indicaciones, dosificación o efectos secundarios. En consecuencia, desencadenan todo tipo de problemas que atribuyen al producto antes que a su error.

En este mismo sentido se pronuncia otro especialista consultado, el Dr. Jorge Escobar, médico de Servicios de Salud Pública en el Distrito Federal y Secretario del Colegio Nacional de Dermatología, quien abunda: “El empleo indiscriminado de la cortisona y sustancias similares ocurre todos los días y, probablemente, el mayor impacto se observa en la atención a problemas de la piel. Esto se debe a la gran cantidad de cremas, pomadas y ungüentos que se popularizan por sus buenos resultados y que se recomiendan de persona en persona, pero también porque en México no existe una cultura médica estricta en la que se exija receta médica para vender estos fármacos”.

¿Qué son?

Las cortisonas son fármacos que inhiben la elaboración y liberación de aquellas sustancias químicas con que el organismo desarrolla procesos inflamatorios (prostaglandinas, tromboxanos, leucotrienos y citocinas, entre otras), pero también frenan las reacciones violentas del sistema de defensas (inmunológico), como ocurre en caso de alergias (debido al contacto con un alergeno o elemento ambiental que el cuerpo reconoce como agente dañino, entre ellos polvo, polen, alimentos y pelo de mascotas) y enfermedades autoinmunes (cuando las defensas del organismo atacan a los órganos y tejidos propios).

El Dr. Escobar comenta que los corticosteroides son más cercanos a nosotros de lo que pensamos, pues “en realidad son un grupo de hormonas que desempeñan muchas funciones y que son producidas por el organismo a través de unas glándulas que se ubican por arriba de los riñones, llamadas suprarrenales, utilizando como ‘materia prima’ al colesterol. Una de las sustancias más importantes de este grupo es el cortisol, mismo que se produce en mayor cantidad al momento en que despertamos y cuya secreción disminuye conforme pasan las horas”.

El cortisol es responsable de tener una respuesta de alerta (estrés) ante el peligro, sin olvidar que también interviene en los mecanismos que regulan la cantidad de azúcar en la sangre, suprime la respuesta del sistema de defensas (inmunológico) e incluso tiene cierta incidencia en el desempeño sexual y desarrollo de caracteres anatómicos propios de mujeres y hombres (de hecho, su estructura es similar a la de las hormonas sexuales).

Por su parte, el Dr. Cazarín Barrientos explica que “el uso de glucocorticoides, como les llamamos los especialistas, nació a mediados del siglo XX; de hecho, su descubrimiento fue tan importante que los investigadores que obtuvieron cortisona en laboratorio y reportaron sus resultados benéficos en padecimientos inflamatorios (concretamente en problemas articulares), obtuvieron el premio Nobel de Medicina en 1950. Hablo de los doctores estadounidenses Edward Calvin Kendall (1886-1972) y Philip Showalter Hench (1896-1965), así como del suizo Tadeus Reichstein (1897-1996)”.

Desde entonces, la industria farmacéutica ha trabajado en mejorar la composición química de las primeras cortisonas o hidrocortisonas, a fin de mejorar su potencia y disminuir posibles efectos adversos. Así, ahora podemos hablar de sustancias tan diversas como betametasona, dexametasona, prednisona, metil-prednisolona, acetónido de triamcinolona, parametasona, fluocinolona, budesonida, tixocortol pivalato, alclometasona, deflazacort, fluocortin-butilester y fluodrocortisona acetato, entre otros.

Amplio abanico

Uno de los muchos padecimientos en que los corticosteroides se emplean con éxito es el asma, una enfermedad que se distingue porque el contacto con alérgenos o la realización de esfuerzo físico considerable pueden desencadenar la inflamación de las vías respiratorias, ocasionando restricción en el flujo de aire que entra y que sale por los pulmones. Gracias a los medicamentos formulados para su control (inhalados, orales e inyectables), los pacientes pueden hacer frente a esta enfermedad y reducir los efectos de sus crisis recurrentes.

Los glucocorticoides también son empleados con frecuencia en el tratamiento de procesos inflamatorios en el ojo, como los que ocurren por reacciones alérgicas, uveítis (hinchazón de la úvea o tejido intermedio del ojo, en el que se incluye al iris) o después de la realización de intervenciones como la que se requiere para corregir miopía (queratotomía radial o cirugía refractiva).

Asimismo, son medicamentos útiles para aquellos pacientes con deficiente producción de corticosteroides (enfermedad de Adisson, caracterizada por debilidad, falta de apetito, pérdida de peso y presión arterial baja) e incluso “no es raro que el otorrinolaringólogo utilice alguno de estos productos para atender el caso de alguien que pierde la voz por inflamación de las cuerdas vocales y que necesite recuperarse con rapidez, como es el caso de un cantante”, refiere Jorge Cazarín.

Por lo que respecta a la reumatología, el especialista explica que los corticoides “se puede utilizar en innumerables afecciones, siendo ejemplos comunes la artritis reumatoide (padecimiento inflamatorio que puede ocasionar gran limitación de movimiento) y osteoartritis (enfermedad en la que se desgasta el cartílago que hay dentro de la articulación para amortiguar impactos). El tratamiento oportuno, puede mejorar el estado del paciente y evitar la atrofia de las articulaciones”.

Sobre este punto, Cazarín Barrientos detalla que “un paciente con inflamación articular, como acto reflejo, evita el movimiento y adopta ciertas posiciones para reducir el dolor; sin embargo, esto hace que se formen puentes óseos y que se ‘peguen’ los huesos, creando una discapacidad permanente. Por fortuna, con el uso temprano de antiinflamatorios de la familia de la cortisona (también llamados esteroides) podemos evitar la inflamación, reducir el dolor y, junto con terapia física o de rehabilitación, mejoramos la condición del afectado ”.

Un buen recurso en estos casos puede ser el acetónido de triamcinolona, ya que se puede aplicar directamente en la zona afectada (inyectada dentro de la articulación afectada), reduciendo la inflamación en un período de 24 a 48 horas. Asimismo, su molécula es tan grande que permanece sólo en el sitio donde se aplicó, de modo que no viaja por el torrente sanguíneo y se evitan efectos no deseados.

Otros padecimientos que pueden beneficiarse de manera similar con este medicamento son las lesiones generadas por movimientos bruscos o actividades deportivas, como las lesiones del manguito rotador (articulación encargada de dar movilidad al hombro) o de los flexores de la mano (permiten cerrar la mano), además de otros problemas como codo de tenista (se manifiesta con dolor que comienza en la parte externa o interna del codo y que se irradia hacia el antebrazo).

Además, el Dr. Jorge Escobar explica que el uso de corticosteroides en dermatología es casi ilimitado. “Una enorme cantidad de padecimientos pueden recibir tratamiento con estos productos, los cuales se pueden administrar directamente sobre la piel, por vía oral o intralesional (inyectada en la zona de la lesión), a fin de que reduzcan la inflamación e inhiban la creación de sustancias de defensa que perjudican al paciente en vez de ayudarlo, creando enfermedades”.

Así, problemas como psoriasis (padecimiento inflamatorio de la piel que se caracteriza por episodios frecuentes de enrojecimiento, comezón y descamación en regiones limitadas, debido a que el sistema inmune accidentalmente ataca a las células del propio cuerpo) y alopecia areata (pérdida repentina de cabello en zonas determinadas, ocasionadas por idénticas razones que la enfermedad anterior) son ampliamente beneficiados con la aplicación de un corticosteroide inyectado entre la dermis y epidermis (capa profunda y superficial de la piel, respectivamente), ya que inhibe la acción perjudicial de las propias defensas y permite una pronta recuperación.

Observaciones finales

De manera concluyente, el Dr. Escobar enfatiza que los corticosteroides son productos que deben emplearse con mayor responsabilidad, y que “sería muy importante que los pacientes no se automediquen, pero también que los expendedores de farmacias no los receten, pues conocemos casos en que los recomiendan para infecciones virales o acné, y sólo corren el riesgo de crear un ‘rebote’, es decir, de lograr una mejoría por un par de días, pero el problema volverá a presentarse con mayor gravedad”.

Vale subrayar que el uso de estos medicamentos debe realizarse bajo indicaciones médicas muy precisas, tomando en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Los corticosteroides son sustancias que se producen en el cuerpo en dosis pequeñas para controlar diferentes funciones, por lo que el uso de ellos como fármacos puede interferir con la química del organismo.
  • La inflamación es un sistema de protección para, por ejemplo, detener el avance de una infección viral. Si se emplean corticoides en estos casos es muy probable que los agentes infecciosos se desarrollen más rápido y sean más peligrosos.
  • Cuanto más tiempo se emplea un corticosteroide, mayor será la probabilidad de que se desencadenen efectos no deseados, como gastritis, retención de líquidos, aumento de apetito, nerviosismo, forma redondeada de la cara, problemas en la menstruación, fragilidad de huesos, aumento en los niveles de azúcar en sangre, presión arterial elevada, retraso en la cicatrización de heridas, hirsutismo o vello en mujeres, estrías, formación de giba o especie de joroba, disminución de potasio en la sangre y acumulación de grasa corporal.

Finalmente, Jorge Escobar explica que las cortisonas “han sido medicamentos tan importantes como los antibióticos, pues así como la gente moría por infecciones antes del descubrimiento de la penicilina, las enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico (padecimiento en que las defensas atacan a órganos, piel y articulaciones) cobrarían muchas vidas. Es cierto que hay veces en que estos medicamentos se usan en dosis altas o por tiempo prolongado, y que entonces se pueden presentar manifestaciones no deseadas, pero esta situación se le informa al paciente para que sopese los puntos a favor y en contra, dejando en claro que su elección radica en padecer los efectos secundarios o posiblemente la muerte”.

SyM - Rafael Mejía

 

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