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Cómo atender picaduras y mordeduras

Viernes 14 de febrero del 2014, 03:01 pm, última actualización.

En época de calor se eleva el riesgo de padecer picaduras de insectos o la mordedura de una víbora, ya que las condiciones climáticas favorecen la reproducción de estos animales, a la vez que se incrementa la afluencia de turistas a zonas cálidas o tropicales, donde son muy frecuentes. Aprenda a atender y prevenir este tipo de lesiones.

Picaduras de insectos

La primavera representa completa reactivación del ciclo vital de los seres vivos, de modo que no es extraño que la mayor luminosidad del día y la elevación de la temperatura motiven a los niños a permanecer más tiempo fuera de casa o en el jardín, y que toda la familia salga de día de campo o tome unas vacaciones fuera de la ciudad para disfrutar plenamente del agradable clima y el verdor de la vegetación, típicos de la temporada.

Sin embargo, hay que considerar que también insectos, arañas y víboras son más abundantes, y con ello se incrementa el riesgo de padecer una picadura o mordedura durante una caminata en zonas poco pobladas o mientras los pequeños juegan cerca de las plantas. Así, es importante que vacacionistas y campistas cuenten con hábitos de prevención y conozcan principios básicos de atención a este tipo de heridas, a fin de evitar complicaciones innecesarias.

Esto porque cada lesión requiere cuidados especiales, ya que los animales que las ocasionan son de distinta naturaleza y pueden ser o no venenosos; de este modo, el reconocimiento de los síntomas y particularidades del caso servirá para no alarmarse, o bien, para no minimizar los efectos adversos que pudieran presentarse.

Insectos

Las heridas más comunes son ocasionadas por insectos, familia de animales que tienen varias patas (seis en total, agrupadas en tres pares), y entre los que encontramos abejas, avispas, mosquitos, hormigas y otros menos comunes como los "cara de niño". Afortunadamente, la mayoría de lesiones que causan son de poca gravedad, no requieren asistencia médica y el tratamiento está encaminado a combatir los síntomas.

Las picaduras de mosquitos suelen generar hinchazón y enrojecimiento en la zona afectada (ronchas), y aparecen luego de una caminata por zonas cálidas y húmedas o durante las noches, que es cuando estos insectos suelen actuar. En estos casos basta con la aplicación de una pomada con antihistamínicos, medicamento que reduce la inflamación y tiene efectos antialérgicos.

Empero, se debe considerar que estos insectos pueden transmitir algunas enfermedades, por lo que antes de visitar una zona o país con clima tropical se aconseja cerciorarse de la posible existencia de alguna epidemia. De cualquier manera, manténgase atento luego de la picadura de mosquito para buscar asistencia médica en caso de sufrir molestias como cansancio, fiebre, escalofríos o náuseas.

Puede prevenir la presencia de mosquitos a través del uso de fumigantes de combustión lenta y vaporizadores eléctricos diseñados especialmente para este fin, o a través de la instalación de mosquiteros que protejan a los niños pequeños y otras personas que tengan que acostarse durante el día; su eficacia puede mejorar impregnando insecticida en las ventanas. Si decide acampar, utilice repelentes de venta libre en las distintas partes del cuerpo expuestas a picaduras.

Ahora bien, la lesión generada por abejas, avispas, abejorros, hormigas o "cara de niño" suele ser mucho más evidente debido a que es muy dolorosa y porque es sencillo percatarse de la presencia de estos insectos. Además, la piel suele reaccionar con hinchazón en la zona afectada, que regularmente tiene un diámetro menor a 10 centímetros y que no dura más de 48 horas.

Cuando la lesión se manifiesta sólo con inflamación y dolor, es suficiente lavar la zona con agua y jabón, así como aplicar compresas frías que ayuden a minimizar los síntomas; también pueden utilizarse antihistamínicos y antiinflamatorios para reducir las molestias.

En el caso particular de una herida ocasionada por abeja, el aguijón casi siempre queda incrustado en la piel, por lo que se debe retirar con cuidado raspando cuidadosamente con un objeto delgado de punta recta, siempre que la víctima pueda permanecer quieta, empujándolo de la parte adherida hacia el exterior; cuando esto no sea posible, se deberá extraer directamente con pinzas o con las uñas, pero sin presionar el saco de veneno que se encuentra en el extremo del aguijón.

Toda víctima de picadura de insecto debe acudir al servicio de emergencia cuando:

  • La inflamación alrededor del sitio de la picadura tenga un diámetro superior a 10 centímetros.
  • La hinchazón dure más de 48 horas.
  • Se presenten granitos (erupciones) en otras zonas del cuerpo.
  • Haya inflamación de lengua o labios y sudoración excesiva.
  • Existan otros síntomas, como ansiedad, dificultad para respirar (disnea), presión en el pecho, tos, vómito, diarrea, calambres abdominales o uterinos, alteraciones en el pulso cardiaco e incapacidad para contener orina o heces.
  • Pasados unos días del incidente (entre 2 y 10) se manifiesten fiebre, inflamación de piel y ganglios, y dolores articulares.

Se debe infundir seguridad en la víctima, tratando de mantenerla calmada, puesto que la ansiedad puede empeorar la situación. Acto seguido, se le retirarán los anillos u otros objetos que puedan impedir la circulación y buscar ayuda médica inmediatamente, pues se requerirá un tratamiento médico especializado contra reacciones alérgicas severas (anafilaxia).

En caso de que no conozca al insecto que ocasionó la herida, y si está dentro de sus posibilidades, procure matarlo y mostrárselo a las personas encargadas de dar atención para que sepan cómo actuar.

Arácnidos

La mayoría de heridas que generan estos animales con cuatro pares de patas (ocho en total) son ocasionadas en forma accidental al acercarse o pisar cerca de ellos. Son menos frecuentes, pero también de mayor gravedad, ya que arañas, alacranes y escorpiones son predadores que cuentan con veneno para paralizar a sus víctimas y defenderse cuando se sienten amenazados. La excepción son las garrapatas, que son más pasivas, sólo que su costumbre de alimentarse con sangre las vuelve posibles transmisoras de enfermedades.

Las picaduras de alacrán y escorpión son muy dolorosas, y debido a que su veneno es muy fuerte se manifiestan inflamación y dolor intenso, decoloración de la piel en el lugar de la picadura, adormecimiento de la lengua, calambres, aumento de salivación, inflamación en la zona del estómago, convulsiones y dificultad notable para respirar.

En estos casos se debe lavar la herida, a la vez que se aplican compresas frías para calmar el dolor, y debido a su gravedad se debe llevar a la víctima lo más pronto posible a un centro de atención, ya que requerirá la administración de un suero que contrarreste los efectos descritos (antialacrán).

Por su parte, la picadura de arañas (tarántulas y viuda negra son las más comunes) suele pasar desapercibida en el momento en que ocurre, aunque a veces se observan puntos rojos en la zona afectada y se llegan a presentar pequeñas manchas de sangre en la ropa de la víctima. Durante las primeras dos horas hay dolor local intenso, calambres en el miembro afectado que pueden irradiarse a los músculos de la espalda, rigidez abdominal, dificultad para respirar, náuseas, vómito y sudoración excesiva.

En caso de sufrir esta lesión, el tratamiento se encaminará a lavar la zona afectada y a aplicar compresas frías. En estas circunstancias también se requerirá del rápido traslado de la víctima a un centro médico para que reciba la atención adecuada, o de la asistencia de grupos de emergencia en el lugar de los hechos.

En lo que corresponde a las garrapatas, podemos decir que éstas se adhieren fuertemente a la piel o al cuero cabelludo, y que pueden transmitir microorganismos causantes de diversas enfermedades, como fiebre hemorrágica y meningitis (infección de las membranas que cubren al cerebro). El riesgo aumenta cuanto más tiempo permanece el arácnido en la piel. Estas picaduras se manifiestan con comezón (prurito) y enrojecimiento de la zona afectada, aunque también se llegan a presentar calambres y dificultad para respirar.

Para eliminar a estos animales con eficacia, se deben cubrir con glicerina o vaselina para facilitar su extracción, pues estas sustancias obligan a la garrapata a soltarse. Una vez que se hayan desprendido, se deben retirar con ayuda de unas pinzas; si no cuenta con ellas, utilice los dedos, protegidos con guantes o un trozo de plástico. Se recomienda no aplastarlas mientras estén adheridas, ya que pueden producir una infección.

La lesión se debe lavar con jabón y agua abundante para remover los gérmenes que hayan quedado. No es recomendable utilizar calor o un cigarrillo encendido porque lesionan la piel y no garantizan que las garrapatas se desprendan completamente. Finalmente, traslade a la víctima al centro de salud cuando no pueda retirar al arácnido, si parte de éste permanece adherido y, ante todo, si se presentan granitos en la piel o hay síntomas parecidos a los de un resfriado (cuerpo cortado, cansancio, somnolencia y dolor de cabeza).

Serpientes

Las mordeduras generadas por víboras son todavía menos frecuentes, pero llegan a ocurrir cuando se realizan caminatas lejos de zonas pobladas. Hay que decir que estos animales en realidad son bastante apacibles y poco agresivos, e incluso huyen del hombre; por ello, cuando atacan lo hacen en defensa propia y casi siempre en su medio ambiente natural, ya sea porque una persona se interpone accidentalmente en su camino o porque se les molesta.

Las huellas de la mordedura de una serpiente venenosa se caracterizan por la presencia de dos orificios notables y sangrantes (a veces uno sólo), en tanto que las marcas generadas por reptiles no venenosos se ven como series de puntos sangrantes y superficiales en hileras paralelas, y no presentan inflamación ni dolor.

Cuando una persona ha sido mordida por una serpiente venenosa, es necesario identificarla, cuando menos ver su tamaño, forma de la cabeza y colores para describirla al personal de servicios médicos y así facilitar su labor. Los primeros auxilios que se pueden aplicar en estos casos son los siguientes:

  • Busque ayuda médica inmediatamente para la administración del suero antiofídico (contra el veneno de víbora) y el manejo adecuado de las complicaciones.
  • Coloque a la víctima en reposo, tranquilícela y oblíguela a suspender toda actividad, ya que la excitación acelera la circulación y con ello aumenta la absorción del veneno.
  • Retírele anillos y objetos que le puedan apretar la parte afectada.
  • Procure lavar la herida con abundante agua y jabón, sin friccionar.
  • No coloque hielo ni haga cortes en cruz sobre las marcas de la mordedura.
  • Si usted sabe que la víctima no recibirá atención especializada antes de que transcurran 30 minutos, considere la absorción de las toxinas con equipo de succión para animal ponzoñoso, disponible en tiendas especializadas para campismo.
  • En su defecto, realice punciones (piquetes) en el área de la mordedura con una jeringa hipodérmica estéril y extraiga con ella las toxinas; si utiliza la boca para tal fin, succione el veneno colocando un plástico sobre la herida.
  • Cubra el área lesionada con gasa y aplique un vendaje ancho y apretado que comprima la extremidad, pero no en exceso. Si no dispone de una venda es útil inmovilizar el brazo o pierna afectada con una férula o entablillado.
  • La mordedura de algunas especies, como cascabel y coralillo, genera parálisis de lengua y mandíbula, por lo que se debe mantener extendido el cuello de la víctima para permitir el paso del aire.

La atención debe ofrecerse lo más rápido posible, por lo que se recomienda que si los vacacionistas desean realizar caminatas o acampar al aire libre, se informen de la localización de los centros de atención médica más cercanos. La mordedura por víboras no venenosas son menos severas, pero también requieren la observación médica, debido a que la boca de estos animales alojan bacterias que pueden generar infección.

 

Tome precauciones

La prevención es básica para no exponerse a sufrir picaduras y mordeduras, por lo que le sugerimos que tome en cuenta las siguientes medidas:

  • No realice movimientos rápidos o de sacudida cerca de colmenas o nidos de animales.
  • Vista ropa de colores claros, ya que suelen repeler a arácnidos e insectos.
  • En lugares con mucha vegetación, utilice repelente y/o ropa gruesa que proteja contra insectos y arácnidos.
  • Sea cauteloso al comer en espacios abiertos, en especial con las bebidas azucaradas, pues a menudo atraen a las abejas.
  • Evite acercarse a animales, sobre todo silvestres, pues pueden transmitir las garrapatas.
  • Evite introducir las manos o pies en lugares en los que no se pueda ver, ya que en ellos suelen alojarse víboras, alacranes y arañas.
  • Aunque la mayoría de las serpientes no son venenosas, se debe evitar agarrarlas o jugar con ellas.
  • Al ir de excursión en áreas donde se sabe que hay víboras, utilice botas y pantalones largos de tela gruesa.
  • Se debe golpear con un palo el suelo por donde se va a pasar antes de entrar a un área donde no se puedan ver bien los pies; insectos, arácnidos y serpientes evitan encontrarse con la gente si se les advierte a tiempo.

Tome en cuenta que si suele viajar a menudo a zonas poco habitadas donde se encuentre en contacto con animales, es importante llevar un botiquín en el que se incluya instrumental para tratar picaduras y mordedura de serpiente; puede encontrarlo en tiendas para excursionistas y será un aliado muy útil durante sus vacaciones.

Finalmente, en cualquier caso en el que la víctima deje de respirar, recurra a las técnicas de masaje cardiaco y respiración boca a boca para garantizar el suministro de aire; si no las conoce, puede encontrar una definición detallada de ellas en nuestra sección Esquemas, a la que puede acceder a través de la barra de navegación de color azul que aparece al lado izquierdo de la pantalla.

SyM - Sofía Montoya

 

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