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Dermatitis atópica, cuando la piel llora

La dermatitis atópica afecta principalmente a niños y se manifiesta con inflamación cutánea, descamación, enrojecimiento y ampollas que supuran líquido, sobre todo cuando hay frío o calor extremos. Pero, puede ser reacción alérgica que, sin atención, da paso a otras complicaciones.

 

No se trata de simple resequedad ni un problema exclusivo de la piel infantil al que se debe minimizar; tampoco es un padecimiento que ceda con friegas de alcohol u otros remedios caseros. La dermatitis atópica requiere la evaluación de un especialista, sea pediatra, dermatólogo o alergólogo, así como tratamiento oportuno coordinado por éste último.

Y es que, cuando surge, “los padres de familia creen que sólo son ronchitas o un problema estético por el clima, y dejan que avance. Debido a ello, vemos a los pequeños en etapas avanzadas, con lesiones severas, lo que nos dificulta el diagnóstico y control del padecimiento”.

Así opina el Dr. Leonel Gerardo del Rivero Hernández, adscrito al servicio de Alergología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, localizado en la Ciudad de México y perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social, y quien aclara que “la dermatitis atópica es una enfermedad alérgica que se expresa en la piel y que se caracteriza por lesiones llamadas eccema, es decir, placas muy enrojecidas y húmedas (popularmente se dice que ‘la piel llora’) que causan mucha comezón. Puede tener diferentes localizaciones, aunque lo más común son las zonas de pliegue: axilas, ingles, detrás de las rodillas y, en niños pequeños, rostro y área del pañal”.

La enfermedad puede presentarse con distintos grados de severidad y no es contagiosa, aunque sí es más frecuente en personas con antecedentes familiares de alergia e, incluso, hay algunas estadísticas que señalan que el porcentaje de casos aumenta a la par de la contaminación ambiental y el estrés.

Además, el alergólogo explica que la mayor incidencia se registra entre el primer y el décimo año de vida, aunque también puede perdurar (o aparecer) en la edad adulta, sobre todo en pacientes que no han llevado buen control. Por ello, es importante que desde la infancia se tengan cuidados especiales con la piel y evaluación médica”, máxime porque, en muchos casos, la dermatitis atópica suele preceder la aparición de otros problemas alérgicos, como asma (inflamación de vías respiratorias que causa dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos), rinitis (afecta la mucosa nasal y produce estornudos, comezón, obstrucción, flujo nasal y en ocasiones pérdida de olfato) o conjuntivitis (enrojecimiento, lagrimeo y ardor en los ojos).

No sólo en invierno se pacede dermatitis atópica

Es cierto que este problema “tiende a incrementarse en temporada fría, pues la piel de estos pacientes es de tendencia seca, y lo que ocasiona la baja temperatura es que se reseque más”. Empero, también puede exacerbarse con otros estímulos, como “falta de lubricación, infecciones cutáneas, tensión emocional y algunos alimentos asociados con alergias, como fresas, nueces, pistaches, chocolate y algunos mariscos”.

En este sentido, el Dr. Del Rivero Hernández comenta que los cuidados al paciente deben enfocarse a atender las lesiones cutáneas, pero también involucran otros aspectos.

De ahí que la persona debe recurrir “a la lubricación de su piel, a veces un poco exagerada (hasta 2 ó 3 veces al día) con crema grasa o humectante, no necesariamente medicada, a la vez que se le recomienda exposición limitada al Sol y usar ropa (de vestir y de cama) confeccionada en algodón, sin olvidar que se deben evitar aquellos alimentos que acentúan el problema”.

Para la higiene personal se aconseja “el uso de jabón neutro, que no daña la piel ni la reseca, y agua tibia, no muy caliente, en la que no se debe permanecer por mucho tiempo, máximo 15 minutos, porque contrario a lo que parece, puede agravar la resequedad”. No se aconseja tallar las heridas, sino emplear esponja suave o sólo la mano, y el secado con toalla será al tacto, ejerciendo presión, sin friccionar.

Otras medidas para prevenir dermatitis atópica son las siguientes:

A pregunta expresa, Leonel del Rivero indica que la dermatitis atópica no se erradica, sólo se controla. “Las enfermedades alérgicas esencialmente no las podemos eliminar del todo porque su origen tiene que ver con una reacción exagerada de nuestro sistema de defensas. Sin embargo, cuando el paciente lleva a cabo todas las indicaciones del médico y logra estabilizarse por completo, llegar a un estado en el que su padecimiento deja de ser un problema”.

Detección y tratamientos oportunos para dermatitis atópica

Cabe aclarar que el diagnóstico de la enfermedad puede ser orientado por el pediatra o el dermatólogo, pero cualquiera de éstos debe dirigir al paciente con un alergólogo, a fin de que el abordaje de la enfermedad sea el más adecuado. “El tratamiento puede ser conjunto, apoyándonos en el experto en problemas de la piel, pero como tiene un fondo alérgico, lo indicado es que lo veamos nosotros”.

Además, señala que es fundamental que la evaluación de esta enfermedad la lleve a cabo un alergólogo, basado en la historia médica del paciente y la observación directa de las lesiones en la piel, ya que puede confundirse con otros problemas (infecciones virales). En todo caso, se deben evitar la autoprescripción y aplicación de remedios caseros.

No es conveniente emplear pomadas que “le sirvieron a alguien más”, tampoco utilizar alcohol o pasta de dientes, debido a que “muchas veces nos llegan pacientes tratados con sustancias que agravan las lesiones, que en vez de beneficiar ocasionan más daño y fomentan el surgimiento de una infección agregada, la cual complica el diagnóstico”.

Por tal motivo, recomienda que ante las primeras manifestaciones de cualquier tipo de lesión en la piel, los padres acudan de inmediato, si no con el alergólogo, sí con el médico familiar, pediatra o dermatólogo, y que no apliquen producto alguno en las zonas afectadas.

Concluye el Dr. Del Rivero: “La dermatitis atópica es un problema en el que básicamente la piel puede verse afectada; sin embargo, se puede acompañar de otras alteraciones, por ejemplo, a nivel ocular (por razones desconocidas algunos pacientes pueden sufrir cataratas u obscurecimiento del cristalino en la edad adulta, así como queratocono o abultamiento de la córnea) o progresar a otras expresiones alérgicas, como asma o rinitis, cuando no hay atención adecuada y vigilancia médica. Los padres no deben esperar hasta que surjan complicaciones y acudir al médico cuanto antes”.