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Linfedemas, ¡aguas con la celulitis!

Empiezan con inflamación en pies y tobillos, y pueden extenderse a toda la pierna (también afectan a los brazos, iniciando en las manos); los linfedemas llegan a entorpecer el movimiento de las extremidades. Si sufres de celulitis eres propensa a desarrollarlos.

Trataremos de explicar qué son los linfedemas de la manera más sencilla: el sistema linfático está constituido por una red de vasos (similares a las venas pero tienen paredes más delgadas), tejidos y órganos en todo el cuerpo que contienen linfocitos (glóbulos blancos) y otras células que participan en el combate a enfermedades e infecciones (sistema inmunitario). Músculos y válvulas dentro de las paredes de los vasos linfáticos cercanos a la superficie de la piel ayudan a recoger fluidos y proteínas de los tejidos de todo el cuerpo a través de un líquido incoloro llamado linfa, la cual los devuelve al torrente sanguíneo.

La linfa es transportada lentamente a través de vasos linfáticos y atraviesa pequeñas estructuras en forma de frijol llamadas ganglios linfáticos, los cuales filtran las sustancias dañinas del cuerpo y activan al sistema inmunitario. Proteínas y demás compuestos que son demasiado grandes se adhieren a las paredes de las venas pudiendo llegar a acumularse y formar grumos (edemas), y con ello un bloqueo en el sistema linfático.

Cuando así sucede, no tarda en acumularse la linfa en el tejido adiposo (graso) que se encuentra debajo de la piel (dermis), dando origen a los llamados linfedemas, problema que cuando se presenta en las extremidades inferiores (se identifica también como piernas de elefante) se caracteriza por hinchazón de pies y tobillos la cual, gradualmente, se extiende a toda la pierna.

La anomalía es poco común en hombres y en las mujeres suele agravarse por embarazo, sobrepeso, durante el periodo menstrual, clima caluroso o por permanecer mucho tiempo de pie. Los síntomas de lifedemas más comunes son sensación de pesadez o plenitud en la extremidad, sensibilidad al tacto, inflamación en la zona y aumento de temperatura en la misma.

Tres tipos

Se denomina linfedemas primarios a los que aparece en cualquier etapa de la vida debido a que tanto los ganglios como los vasos linfáticos no existen o son anormales; en la misma categoría se ubica a la obstrucción de linfa que se presenta en la adolescencia debido a los desajustes hormonales que el cuerpo experimenta en esta etapa de la vida; suele desaparece en cuanto el organismo se estabiliza.

A su vez, se cataloga como secundarios a los linfedemas que son producto de un bloqueo o interrupción en el sistema linfático, el cual usualmente se da en ingles y axilas, y puede deberse a infección, cáncer o tejidos cicatrizados como consecuencia de radioterapia o la extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos (suele suceder en mujeres a quienes se retira un seno por cáncer).

El tercer tipo de linfedemas ocurre frecuentemente después de una picadura de insecto o una lesión o quemadura leve; la zona afectada suele mostrarse hinchada, sensible al tacto y muy caliente, y requiere la elevación del miembro y la administración de antibióticos para su mejoría.

Los factores de riesgo de linfedemas son:

¿Qué hacer?

La evaluación del paciente con linfedemas incluye una revisión de su historial clínico y un examen físico; para confirmar el padecimiento el médico especialista (angiólogo) hace presión con un dedo en la zona afectada, dejando su huella digital marcada, tras lo cual la piel tardará entre 5 y 30 segundos en volver a la normalidad, pero si supera este lapso se confirmará el problema.

Es importante identificar tempranamente a los pacientes con riesgo de padecer linfedemas e iniciar vigilancia preventiva e instrucción sobre los autocuidados, como alimentación balanceada y práctica de ejercicio, principalmente.

Debido a que si el problema se detecta en etapas tempranas puede ser tratado y brindar mejores resultados, es muy importante que quienes cumplen con ciertos factores de riesgo reconozcan los primeros signos:

Ahora bien, si se presentan los síntomas de linfedemas anteriores deben tomarse las siguientes medidas:

Para controlar las molestias de los linfedemas suelen prescribirse antiinflamatorios y analgésicos para el dolor; otros fármacos que se usan son diuréticos, anticoagulantes, ácido pantoténico, piridoxina e hialuronidasa, medicamentos que han comprobado aliviar únicamente los síntomas.

Hasta hace unos años las intervenciones quirúrgicas solían no ser la mejor opción, pero este panorama hoy ha cambiado, ya que anteriormente se eliminaba la zona hinchada, pero no la causa. En nuestros días existen dos vías de tratamiento conjuntas:

Pese a que es un problema para el que la ciencia aún no tiene solución, en el propio paciente está la posibilidad de que los linfedemas no cobren mayores dimensiones y las consecuencias sean lamentables.