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Manchas en la piel, casi siempre de atención médica

Pecas, lunares, paño u otras manchas en la piel merecen siempre atención, ya que cualquier alteración a su estructura normal puede ser un signo de problemas mayores. La mujer es más susceptible a estas anomalías, por lo que debe aprender a reconocerlas a fin de evitar sucesos lamentables.

La Medicina denomina nevus o nevo a las manchas cutáneas pigmentadas, que generalmente no son causa de problemas pero que pueden degenerar en cancerígenas, razón por la que debe tenerse siempre atención en su color, tamaño, textura o si producen comezón o hemorragia.

Ejemplo muy sencillo son los lunares, llamados nevo melanocíticos comunes, los cuales son reconocidos como lesiones pigmentadas que suelen aparecen en infancia y adolescencia y con el avance de la edad disminuyen en número; los más populares son los llamados planos, aunque también son comunes los que manifiestan una ligera hinchazón, lo cual se considera dentro de lo normal.

Los lunares forman “nidos de unión” entre dermis (primera capa de la piel) y epidermis (segunda), y pueden ver alterada su estructura por infección en la región donde se localizan o por golpes, lo cual trae como consecuencia que reduzcan la cohesión como enlace entre ambas capas de piel, lo que puede propiciar que reduzcan su tamaño; otro efecto secundario es la disminución en la capacidad de sintetizar la melanina, compuesto que da color a nuestra piel, mucosas y ojos, y que se aloja en células (melanocitos) diseminadas en todo el cuerpo.

Ahora bien, los problemas empiezan cuando la estructura genética normal de los melanocitos se ve alterada y propicia que empiecen a crecer sin control, haciendo que se desarrollen tumores malignos o cancerosos en la piel. Este hecho recibe el nombre de melanoma y puede manifestar ciertos rasgos o características por los cuales son reconocidos por la Medicina en los siguientes grupos:

Cuidado… mucho cuidado

Como se indicó con anterioridad, es muy importante tener atención en pecas, lunares o manchas que nos ha acompañado por años presenta alguna característica anormal o genera sangrado o comezón, ya que será el momento de acudir al dermatólogo para su evaluación, puesto que las estadísticas señalan que 75% de los melanomas malignos se originan de novo.

El mencionado especialista cuanta con el recurso de la dermatoscopia para el análisis de la lesión, la cual consiste en examen de la piel en el que se emplea una lupa especial en el que se analizan todas las características y grado de profundidad de la lesión en la piel. En nuestros días la tecnología permite que este método se realice de forma digitalizada, de manera que mediante una fotografía se puede saber en segundos si se trata de cáncer.

Como podemos entender, el grado de avance o profundidad del daño determinará las posibilidades de éxito para su erradicación. Mientras más penetrante sea la lesión, peor será el pronóstico; los especialistas describen cinco niveles de gravedad, desde el tumor limitado a la epidermis (melanoma maligno in situ) hasta el que invade la hipodermis (una de las capas más profundas de la piel).

Una vez hecho el diagnóstico preciso, el melanoma puede ser tratado de diversas maneras, siendo las principales:

Ayúdate que yo te ayudaré

Si bien se mencionó con anterioridad que golpes o infecciones en las áreas donde hay manchas en la piel pueden derivar en problemas de consideración, también debe destacarse como importante factor a la exposición al Sol, lo cual trataremos de explicar de la siguiente manera: cuando los melanocitos reciben los rayos ultravioleta que el astro irradia generan más melanina y, por tanto, aumenta el tono de la piel, haciendo que nos veamos bronceados; pero cuando la exposición es constante o prolongada hará que la radiación penetre la epidermis, alterando con ello los tejidos internos ocasionado arrugas, pero sobre todo pecas que degeneren en melanoma.

Quienes están más expuestos a sufrir este daño son los individuos de piel blanca, y cabellos y ojos claros, pero ello no quiere decir que los demás no debamos protegernos, para lo cual exponemos las siguientes medidas:

Tras la exposición al Sol aplica cremas hidratantes, beba mucha agua y consuma cítricos, ya que contienen vitamina C, así como alimentos con vitaminas A y D (zanahoria, espinaca, durazno, brócoli, hígado y lácteos), pues estas sustancias protegen y cuidan la piel.