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Protección y cariño para la piel del abuelo dependiente

Viernes 07 de abril del 2017, 10:32 am, última actualización.

El cuidado de la piel, que en la adolescencia y en la etapa madura forma parte de la vanidad, se convierte en una necesidad para las personas de la tercera edad, sobre todo si no pueden valerse por sí mismas.

Protección y cariño para la piel del abuelo dependiente
Protección y cariño para la piel del abuelo dependiente

Pocos reparan en ello, pero con el paso de los años la piel del ser humano se torna delgada, frágil y reseca, ya que la grasa natural que le sirve de lubricante es mínima, por lo que se debe tener cuidado especial para prevenir infecciones e incluso algunas lesiones como llagas, las cuales son frecuentes, sobre todo en personas que están permanentemente en cama o silla de ruedas.

Así, los hábitos de higiene en el anciano dependiente deben tomar en cuenta algunos factores que muchas veces se pasan por alto. En primer lugar, no se debe utilizar cualquier tipo de jabón, se recomienda aquel que sea neutro o que contenga avena, almendra o cacahuate, pues de esta manera se evitará que haya excesiva resequedad en la epidermis. Como complemento ideal es recomendable aplicar una buena crema hidratante (con lanolina o glicerina) o simplemente vaselina, mediante masaje circular después del baño, o dos veces al día si la persona no se baña habitualmente.

Este proceso favorece la circulación y mejora la calidad de la piel, la impermeabiliza en forma parcial y le brinda al anciano agradable sensación de bienestar y frescura, sin pasar por alto el confort que significa el contacto físico, situación que nuestro ser querido entenderá como una manera de amarlo y protegerlo.

Zonas delicadas

Cuando la persona de la tercera edad no puede valerse por sí misma, se hace un tanto difícil asear algunas zonas corporales, sea por pudor o simplemente por falta de pericia. Sin embargo, independientemente de lo dicho, considera que es relevante la atención a las áreas que estén en constante contacto con la cama o silla de ruedas (sobre todo glúteos y la parte posterior de los muslos). Para tal efecto, se debe aplicar una capa más o menos gruesa de las tradicionales cremas para rozaduras en la piel de los bebés (la mayoría de éstas contienen óxido de zinc), que son muy eficaces para evitar la formación de pequeñas llagas e infecciones menores.

Abundando en este punto, es conveniente mencionar que el surco que separa un glúteo del otro es excelente refugio de residuos de excremento o de microorganismos altamente infecciosos, por lo que siempre que se limpie esta parte se deberá separar, secar perfectamente y aplicar alguna de las pomadas mencionadas.

Recuerda, la epidermis en la tercera edad se transforma, lo que obliga a tener cuidados extras; por ello, es imprescindible secar total y cuidadosamente todos los pliegues de la piel, ya que la humedad favorece el desarrollo de infecciones por hongos.

Ahora bien, en áreas íntimas de la mujer, como el interior de los labios menores, es factible aplicar alguna crema indicada para combatir infecciones vaginales (al 1 ó 2%), la cual mantendrá la zona limpia y libre de muchos bichos molestos. La pomada deberá aplicarse cada vez que se le cambie la ropa interior, claro está, después de lavar con agua y jabón y secar perfectamente.

Finalmente, ten en cuenta que el área del ano y sus alrededores merecen esmerada atención, por lo cual, después del baño y secado, deberá aplicarse una capa de alguna pomada para rozaduras, pero si desafortunadamente la persona evacúa en el pañal o calzón, debe volver a limpiarla con abundante agua y jabón y aplicar de nuevo una capa de crema humectatnte, pues si no se toma esta precaución se presentarán rápidamente infecciones, fisuras y otras complicaciones.

En caso de que el anciano padezca hemorroides debe seguirse el mismo procedimiento, solamente que con mayor esmero, ya que es posible que se provoque sangrado debido a la fragilidad de los vasos sanguíneos afectados. Por supuesto, lo óptimo en estos casos es que el paciente sea revisado por un médico proctólogo, quien podrá recomendar una pomada especial o algún otro medicamento que juzgue conveniente.

Oídos

Los oídos, los pabellones de las orejas (dentro, fuera y detrás especialmente), axilas, ingles y los dedos, tanto de los pies como de las manos, (sobre todo las superficies de contacto entre los mismos dedos) son zonas corporales que generalmente reciben poca atención. Baste mencionar que en ocasiones hay personas de la tercera edad que no se asean, o no les ayudan a hacerlo, las cuales incluso presentan llagas detrás de las orejas, justamente en el lugar en donde se une el pabellón al resto de la cabeza (el mal olor que tienen es señal de que hay severa infección). En la mayoría de los casos, es suficiente utilizar agua y jabón para resolver totalmente el problema.

La limpieza de los oídos requiere cuidadosa atención, dado que por ser uno de los orificios naturales del cuerpo, anida importante cantidad de bacterias, en ocasiones cuerpos extraños y hasta insectos con sus lógicas consecuencias.

Por ello, siempre que bañes al adulto mayor es recomendable que enjabones sus orejas hasta donde te sea posible, cuidando que no penetre agua o jabón al interior de sus oídos; una vez secos, utiliza hisopos de algodón para secar la porción más externa del conducto del oído, pero jamás los introduzcas, ya que lejos de limpiar lo único que lograrás es empujar al interior del conducto cualquier tapón de cerumen (cerilla) o algún cuerpo extraño (dado el caso) ocasionando desde un problema de disminución de la audición hasta perforación del tímpano e infecciones mucho más serias. Tanto la limpieza del oído interno como la extracción de algún insecto u objeto deberá realizarla un especialista (otorrinolaringólogo).

Una situación muy peculiar es aquella en la que los ancianos, quizá por ociosidad, se introducen cuerpos extraños (pasadores, repuestos de pluma atómica, pastillas, pilas o velas) en los oídos, nariz, uretra, vagina o recto. Puede parecer raro pero la frecuencia con que estas cosas suceden es bastante considerable, por lo que hay que estar pendiente de ello y, en caso que ocurra algo extraño, no dudar en trasladar al afectado al especialista correspondiente para que haga la extracción del cuerpo extraño o instituya el tratamiento debido.

Manten siempre en mente que el ser humano es inquieto desde su nacimiento, y cuando deja de tener el temor del juicio de la familia o carece de actitudes autorrepresivas, vuelve a comportarse como cuando niño. Por tanto, no te asustes o sorprendas, ni mucho menos regañes al abuelo, tan sólo compréndelo y habla con él para que entienda el riesgo.

Ojos

Aunque la atención a esta zona es mínima, debe ser lógica. Hay que evitar que se acumulen secreciones (lagañas), y retirar de las comisuras de los ojos toda basura o secreción visible, con el fin de permitir el lavado o drenaje natural que el ojo posee. Si a pesar de ello existe alguna molestia, es mejor acudir al oftalmólogo para que sea él quien recomiende el tratamiento, pues la mayoría de las gotas comerciales ocasionan efectos de rebote, resultando "peor el remedio que la enfermedad".

Manos y pies

Las uñas deben lucir siempre cortas y limpias. La mayoría de las personas tienen hábitos específicos a lo largo de su vida, por ello no hay razón para negarles un manicure, con esmalte si así lo acostumbraban. En el caso del hombre, este tipo de tratamiento le despierta el sentido de la elegancia, el cual resulta muy positivo.

Por otra parte, los pies del anciano deben estar siempre secos y lubricados, pues la humedad favorece, como ya se mencionó, infecciones o lesiones molestas difíciles de tratar. Las uñas merecen atención especial, por lo que es mejor acudir a un podiatra o podólogo para evitar alguna lesión, la cual podría tener graves consecuencias si la persona estuviera enferma de diabetes y sin control médico constante, pues en casos extremos la falta de sensibilidad en las extremidades inferiores determina la aparición de úlceras que, más tarde, pueden conducir a la amputación de dedos o del pie mismo.

Como ves, la atención a la piel de los ancianos, sobre todo si permanecen en cama o silla de ruedas durante mucho tiempo, es fundamental para su bienestar; como siempre, esta labor requiere de un poco de paciencia y mucha constancia.

SyM - Dr. José de J. Valencia Rodríguez

 

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