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Vitiligo, cuando la piel pierde su color

El vitiligo es una enfermedad caracterizada por la destrucción de células productoras de melanina, pigmento que da color a la piel; aunque no es afección que compromete la vida, acarrea problemas psicológicos debido al carácter antiestético de sus lesiones, sobre todo en personas de tez morena.

Manchas blancas en la piel

También conocido como leucodermia, se trata de padecimiento bastante frecuente (más de 1% de la población mundial lo padece), y aunque puede surgir a cualquier edad, es más común que el vitiligo se presente antes de los 20 años o después de los 50.

Hace tiempo se creía que afectaba más a las mujeres por el número de casos reportados, sin embargo, hoy sabemos que los hombres llevan la delantera, sólo que retardan la visita al médico y, por tanto, la puesta en marcha de un tratamiento.

Blancas y con bordes bien delimitados, las manchas de vitiligo suelen aparecer en cara, axilas, ingles, pezones, áreas genitales, dorso de las manos y alrededor de las uñas, codos, rodillas, tobillos y espalda. Curiosamente, la mayoría son simétricas y debido a que aumentan de tamaño y número, a menudo confluyen (se juntan) unas con otras; además, los vellos que crecen dentro de las manchas son blancos (poliosis).

Causas de vitiligo

Como con muchas otras enfermedades crónicas, se desconocen las causas de leucodermia, aunque según observaciones médicas se han identificado posibles factores de origen como:

Ahora bien, con base en su extensión y localización, se han identificado los siguientes tipos de vitiligo:

Tratamientos para vitiligo

Aunque no existe cura definitiva ni un procedimiento médico único o específico para esta condición, conviene que el afectado acuda al dermatólogo para establecer su situación, ya que la evolución del vitiligo sin tratamiento es imprevisible, es decir, algunos pacientes se blanquean por completo, otros permanecen sin modificación y en otros más, las áreas decoloradas desaparecen solas.

Igualmente, en ciertos casos se identifica asociación entre leucodermia y otros padecimientos, como diabetes, enfermedad de Addison (cuando las glándulas suprarrenales, ubicadas en el extremo de cada riñón, son incapaces de producir la cantidad suficiente de hormonas corticoesteroides), anemia severa o alteraciones de la glándula tiroides, por lo que el diagnóstico médico oportuno es indispensable para determinar si sólo existe el problema en la piel o además, se tiene otra afección.

Las terapias más habituales buscan restaurar el pigmento al exponer la piel a radiación ultravioleta, y se basan en medicamentos que generan melanina (corticoides y psoralenos) o, por el contrario, destruyen el pigmento en zonas cercanas para disminuir el contraste entre piel afectada y sana. En algunos casos, incluso, se recurre a injertos de piel.

Por ejemplo, el uso de fármacos de aplicación cutánea (corticoides) se recomienda por períodos cortos en vitiligo localizado, pero si es vitiligo universal, la terapia de elección será la despigmentación.

Asimismo, en algunos tratamientos de administración oral (psoralenos) la exposición al sol debe hacerse bajo control médico, en tanto que el uso de los rayos ultravioleta siempre deberá ser supervisado por un dermatólogo.

Apoyo psicológico

El tratamiento del vitiligo sigue siendo difícil y diferente para cada situación, pues debe considerarse la fecha en que empezó a manifestarse, extensión y localización de las manchas, así como severidad, enfermedades anexas y actividad presente.

Finalmente, es importante dar apoyo psicológico al paciente (todo resultado se obtiene a largo plazo) a fin de reducir la afectación emocional por la enfermedad, y ayudarlo a entender que su autoestima no debe estar basada en el aspecto de su piel.