Centro de Dermatología / Prevención

Abc del bronceado perfecto

No es raro que al acercarse las vacaciones seamos bombardeados con anuncios sobre cómo obtener el bronceado perfecto; lamentablemente, algunos términos utilizados son difíciles de comprender, lo cual nos puede llevar a comprar el producto equivocado y a poner en riesgo la salud.

A continuación presentamos breve glosario de los términos más empleados en los productos que protegen la piel de los daños solares, lo que ayudará a entender mejor el proceso de bronceado y a elegir el producto más indicado para nuestro cuerpo.

Antioxidantes. Compuestos, principalmente alimentos, cuyos nutrientes actúan liberando electrones en la sangre que son captados por los radicales libres (moléculas a las que les falta un electrón), convirtiéndolos en moléculas naturalmente sanas. Son capaces de brindar protección contra envejecimiento celular y las enfermedades degenerativas. Los más conocidos son:

Arrugas. Estas líneas que aparecen principalmente en el rostro, se generan cuando los rayos ultravioleta penetran las capas de la piel, rompiendo a su paso las fibras de colágeno y elastina (elementos que brindan firmeza e hidratación), provocando con ello resequedad y arrugas.

Bloqueador solar. Agentes que absorben, reflejan o esparcen la luz de los rayos ultravioleta. Se venden en forma de lociones o cremas y forman una capa en la superficie de la piel, evitando de esta manera que se afecte.

BronceadorProducto cuya fórmula ha sido preparada para activar la generación de melanina (que se encarga de la pigmentación de la piel); se comercializa en forma de gel, loción, aceite, aerosol o crema.

Cáncer de piel. Las células que se encuentran a lo largo de nuestro cuerpo regulan su desarrollo a través de un mecanismo que puede llegar a fallar, hecho que de presentarse provoca que algunas de ellas crezcan sin control alterando su estructura genética. Estas serán las más propensas a desarrollar cáncer, pudiendo acelerar el proceso por la incidencia de factores como radiación solar, contaminantes químicos y virus, entre otros.

A medida que las células cancerosas crecen y se multiplican, forman una masa de tejido que puede invadir órganos adyacentes (proceso llamado metástasis) y propagarse así por el cuerpo.

Descamación. Cuando la piel se ha resecado demasiado tiende a levantarse pues las células nuevas desplazan a las viejas; a este efecto se le llama también "despellejarse" o "pelarse".

Deshidratación. La vitalidad de la piel depende directamente de la cantidad de agua que retenga y de cómo interactúe con la grasa natural que el mismo organismo produce. Se recomienda tomar al menos 2 litros de agua al día, para recobrar la que se pierde a través del sudor y orina.

También las cremas hidratantes colaboran en la hidratación de la piel, que preferiblemente deben tener como parte de su fórmula miel (que evita infecciones, brinda elasticidad y ayuda a la regeneración de células), aloe vera o sábila (que favorece la rápida descomposición de células muertas en la superficie de la piel), germen de trigo (mantiene estable el nivel de acidez natural (pH) que protege contra gérmenes, bacterias y contaminación) y vitaminas, principalmente A, C y E.

Epidermis. Capa superficial y más extensa de piel que recibe directamente el embate de los rayos del Sol.

Factor de protección solar (FPS). Indicador del nivel de acción de los filtros solares contra los rayos ultravioleta, que además determina el tiempo que puede permanecerse bajo el Sol; sin que se corran riesgos. El número que acompaña a las siglas es el múltiplo del tiempo en que la piel comienza a quemarse sin ningún cuidado especial; esto significa que si la persona se quema en 10 minutos (tiempo en que la piel se enrojece y empieza a sentir ardor y comezón), al utilizar algún filtro con FPS 15 quedará protegida por dos horas y media (10 minutos x 15 FPS = 150 minutos). Cuando mayor sea el factor, mayor será el periodo de protección.

Filtros y protectores solares. Brindan cuidado a la piel y la defienden de daños causados por el Sol; se clasifican de acuerdo al grado de factor de protección.

Melanina. Pigmento de color café oscuro que da tono a la piel y cuya producción natural es estimulada por el Sol.

Melanocitos. Células que conforman la melanina y que cuando no responden uniformemente al estimulo del Sol distribuyen el color de manera anormal, generando manchas o pecas.

MelanomaVariante de cáncer de piel que forma un tumor muy agresivo que invade fácilmente otras células cercanas. Se manifiesta en forma de manchas en la piel o lunares que tienden a aumentar de tamaño rápidamente; si se detecta a tiempo tiene 90% de posibilidades de ser curado.

Piel sensible. No todos los tipos de piel reaccionan positivamente al entrar en contacto con el Sol, de manera que algunas personas sufrirán irritación, enrojecimiento e inflamación. Por otra parte, algunos agentes localizados sobre la epidermis -perfume, medicamentos, etcétera- pueden reaccionar negativamente al contacto con la luz solar, generando alergias.

Piel. Órgano del cuerpo más largo (entre 1.5 y 2 m2), más pesado (de 2 a 3 kg) y más visible. Su función principal es proteger al organismo de los embates de agentes externos -contaminación, radiación solar, productos químicos y otros-, además de ser responsable de regular la temperatura corporal y de percibir los estímulos de dolor y placer.

Radicales libres. Los átomos que constituyen nuestro organismo se agrupan en moléculas, que de manera normal contienen electrones alineados por pares. Cuando uno de estos elementos no tiene "pareja" y queda desocupado recibe el nombre de radical libre, el cual recorrerá nuestro cuerpo para robar un electrón a otra molécula con la intención de recuperar su estabilidad electroquímica. Cuando lo consigue rompe el equilibrio y convierte esa molécula alterada en un nuevo radical libre, iniciándose así un ciclo destructivo para nuestras células que derivará en problemas de salud. Entre los factores que propician la producción de radicales libres está la radiación ultravioleta, contaminación atmosférica, humo del tabaco, algunos productos químicos (herbicidas, pesticidas) y rayos X, entre otros.

Rayos ultravioleta (UV). Radiaciones que emana el Sol que afectan directamente a piel y ojos (es causante de cataratas). Hay dos tipos: A (UVA) y B (UVB) que tienen acción degenerativa sobre el colágeno dérmico, ocasionando a corto plazo quemaduras, aspereza, pecas, poros abiertos y arrugas, y en casos extremos cáncer.

Zonas sensibles. Son aquellas partes del cuerpo que por tener piel más fina deben protegerse con mayor cuidado empleando bloqueadores o protectores solares: labios, nariz, entorno de ojos, orejas, hombros, torso, senos, escote y cicatrices recientes.

Los descuidos en la salud pueden traer consecuencias que pueden costarnos la vida. Toma las precauciones precisas cuando te expongas al Sol, aun y cuando no estés de vacaciones.