Centro de Dermatología / Prevención

Bloqueadores solares, aliados de la piel

La piel se encarga de regular la temperatura corporal, percibir estímulos y protegernos de agresiones ambientales, como contaminación y rayos solares, siendo estos últimos los principales responsables de que se altere su equilibrio natural de grasa y agua si no se usan bloqueadores solares.

Además, cuando se tiene exposición frecuente y prolongada al Sol, sus radiaciones pueden ocasionar enrojecimiento, quemaduras, urticaria (hinchazón cutánea con picor o sensación de quemazón), eccema (inflamación superficial de la epidermis con enrojecimiento, comezón y vesículas diminutas) y problemas oculares (lagrimeo, irritación y conjuntivitis, que es la inflamación de la membrana que recubre al ojo y parte del párpado).

Protección desde siempre

De acuerdo con la Dra. Irma Villanueva Cortés, especialista en Dermatología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el Distrito Federal, “la piel se defiende de dicho embate gracias a la acción de los melanocitos (células especiales que al ser estimuladas generan pigmento color marrón llamado melanina), los cuales bloquean la luz y son responsables de la coloración típica del bronceado”.



Sin embargo, especifica la entrevistada, “esta barrera tiene resistencia limitada, de modo que parte de las emisiones penetran en los tejidos y los dañan poco a poco. Lo anterior suele derivar en envejecimiento prematuro y aparición de manchas, además de incrementar la posibilidad de padecer cáncer de piel, que es la manifestación extrema de la acción destructiva de la radiación del Sol”.



Por dichas razones es sumamente importante que desde la infancia se proteja al máximo la epidermis mediante la aplicación de protectores solares, cuya función consiste en repeler los rayos ultravioleta (UV).

Escudos perfectos

Dichos productos son emulsiones semisólidas, líquidas o en gel que contienen agentes antisolares, los cuales reducen el riesgo e intensidad de sufrir quemaduras, ya que tienen la propiedad de reflejar o absorber parte de la iluminación solar y pueden dividirse en dos grupos, ambos igualmente efectivos pero que defienden a la piel de acuerdo a distintos principios:

Defensa a la medida

Existen infinidad de productos y todos con niveles de factor de protección solar (FPS) desde 2 hasta 45 o más. Dicho factor está determinado por tres aspectos: tipo de piel, intensidad de los rayos solares y cantidad de tiempo bajo éstos; así, nos ayudará a indicar el lapso que le tomará a la epidermis quemarse cuando se usa protección en relación a cuando no la llevamos.



Asimismo, existe un sistema internacional que utilizan los dermatólogos para clasificar los tipos cutáneos y su vulnerabilidad ante la exposición prolongada a los rayos UV, por lo que el FPS se mide de acuerdo al fototipo (capacidad de adaptación al Sol) individual.



En otras palabras, las palabras de piel clara o pelirrojas (tipos I y II) poseen capacidad más reducida de resistencia (aproximadamente 5 minutos), por lo que sólo logran quemarse pero nunca se broncean, mientras aquellas de tez morena clara a oscura (tipos III y IV) sí obtienen bronceado uniforme sin tanto peligro, ya que resisten 20 minutos al Sol sin quemarse.



Es importante destacar que, en todos los casos, el FPS depende de la hora del día y localización geográfica, pues no es lo mismo estar a las 12:00 del día en una playa de Alaska que en una de México, donde los rayos solares son más agresivos por estar cerca de la zona tropical de la Tierra.



Por tanto, si cierta persona puede asolearse el primer día 10 minutos de unas vacaciones, por ejemplo, sin mostrar enrojecimiento ni quemadura, utilizar adecuadamente FPS 15 la protegerá durante 2 horas y media (150 minutos = 150/10 =15).



“Investigaciones recientes han encontrado que los filtros y bloqueadores solares son más efectivos a partir del factor 15, por lo que en puntos cercanos al Ecuador y alta montaña se aconseja que el mínimo sea de 30”, explica la Dra. Villanueva Cortés, quien añade que al adquirir dicho producto es pertinente tomar en cuenta:

Uso

Para que el empleo de filtros y bloqueadores solares resulte más efectivo se recomienda lo siguiente:

Identifica tu tipo de piel

Fototipo I

Tipo de piel: muy clara, con pecas y/o casi albina. Ojos azules. 

Reacción solar: eritrema (enrojecimiento e inflamación cutáneas) intenso. Gran descamación. No se pigmentan.                                                                

Fototipo II              

Tipo de piel: clara. Ojos azules o claros. Pelo rubio o pelirrojo.    

Reacción solar: reacción eritrematosa. Descamación. Ligera pigmentación.

 

Fototipo III             

Tipo de piel: blanca (caucasiana). Ojos y pelo castaños.                

Reacción solar: eritrema moderado. Pigmentación suave.

 

Fototipo IV             

Tipo de piel: mediterránea. Pelo y ojos oscuros.                              

Reacción solar: ligero eritrema. Pigmentación fácil.

 

Fototipo V             

Tipo de piel: morena. Tipo india, sudamericana; indostánicos, gitanos.  

Reacción solar: eritrema imperceptible, pigmentación fácil e intensa.

 

Fototipo VI            

Tipo de piel: negra.                                                                                  

Reacción solar: no hay eritrema, pero sí bronceado.